La Administración de EE UU echa el cierre por la falta de acuerdo en el Senado sobre la inmigración PDF Imprimir E-mail
Noticias - El Mundo
Escrito por Redacción   
Sábado, 20 de Enero de 2018 05:03

Los demócratas votaron contra la prórroga de fondos federales. Trump exigía financiación para el muro con México a cambio de evitar la posible deportación de 700.000 dreamers.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sufrido este sábado su mayor y más humillante derrota. Justo al cumplirse un año de su investidura, se convirtió en el primer mandatario en ver cómo se cierra su Administración pese a tener el control del Congreso. Castigado en bloque por los demócratas, que votaron contra la prórroga de fondos federales, Trump recogió el amargo fruto de su incapacidad para el diálogo, de su obsesión con el muro y de su desprecio a los dreamers, cuya suerte quiso usar como moneda de cambio. "Él ha sido el culpable de que no haya acuerdo; no su partido", señaló el líder demócrata, Chuck Schumer. Las negociaciones se reemprenderán hoy.

Trump presionó tanto que al final todo estalló. Su insistencia en mantenerse firme en su agenda antimigratoria estrechó el margen de maniobra de los republicanos y ahuyentó a los demócratas. Lo que debería haber sido una negociación relativamente tranquila, como ocurrió en septiembre y diciembre,devino en una batalla parlamentaria cuyo resultado mostró la enorme fractura que sufre Estados Unidos.

Trump presionó tanto que al final todo estalló. Su insistencia en mantenerse firme en su agenda antimigratoria estrechó el margen de maniobra de los republicanos y ahuyentó a los demócratas. Lo que debería haber sido una negociación relativamente tranquila, como ocurrió en septiembre y diciembre,devino en una batalla parlamentaria cuyo resultado mostró la enorme fractura que sufre Estados Unidos. No es la primera vez que se cierra la Administración. El shutdown ya ocurrió en 1994, 1995, 2013 y con mucha más frecuencia en los años setenta y ochenta con los presidentes Jimmy Carter y Ronald Reagan. Tampoco supone su paralización completa. El cierre afecta a un 38% de empleados “no esenciales” y mantiene activos a aquellos destinados a tareas de seguridad, salud y defensa, así como la seguridad social. Pero el coste es inmenso. No sólo en términos económicos. Muestra a unas élites políticas, y en este caso a un presidente, incapaces de llegar a un pacto para asegurar el pleno funcionamiento del Estado.

El fracaso abre además un periodo de tensión aún mayor que el vivido hasta ahora. La negociación, lejos de terminar, prosigue pero con el trasfondo de una Administración que tiene el cierre echado. Las lecciones son muchas. La primera, que tras un año de Gobierno Trump, la inestabilidad sigue en aumento. La segunda, que el hombre que prometió drenar el pantano de Washington y domeñar a sus políticos ha sucumbido a sus peores prácticas. “Nuestro país necesita un buen shutdown para arreglar este lío”, bromeó en Twitter el 2 de mayo pasado. Ahora, lo ha conseguido.

La negociación que condujo a este fracaso fue vertiginosa. La medianoche del viernes terminaba el plazo para que el Congreso extendiese el cheque que permite funcionar al gigantesco aparato burocrático federal. La votación era incierta. El jueves, los republicanos, con mayoría en el Congreso, habían logrado superar la prueba en la Cámara de Representantes con 230 votos a favor y 197 en contra. Pero la batalla del Senado se adivinaba mucho más difícil. Allí, la prórroga tenía que ser validada por una mayoría cualificada de 60 votos sobre 100. Los republicanos, con 51 escaños, necesitaban el respaldo de los demócratas. Y estos mostraban su renuencia a seguir dando oxígeno a una Administración que ha pisoteado a los inmigrantes y puesto al borde de la deportación a casi 700.000 dreamers.

Las discrepancias eran profundas y en el escenario cobró cuerpo la vuelta a un cierre como el de 2013, que mantuvo a la Administración 16 días bajo mínimos y que costó al país miles de millones de dólares. La demócratas aprovecharon la tensión. Y los republicanos, a diferencia de las cómodas prórrogas logradas en septiembre y diciembre pasado, entendieron que esta vez la partida se jugaba al borde del precipicio.

El presidente suspendió su viaje de fin de semana a Florida y convocó a la Casa Blanca al líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer. Los dos neoyorquinos, viejos conocidos, mantuvieron una corta y opaca reunión. A la salida solo hubo buenas palabras. “Algo hemos avanzado”, dijo Schumer. “Excelente reunión preliminar”, tuiteó Trump. El reloj siguió corriendo en contra, commtinuan las negociaciones.(ElPais)

 

 

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