Marcha Fúnebre: Luis Villegas Montes PDF Imprimir E-mail
Opinión - Luis Villegas Montes
Lunes, 20 de Febrero de 2012 00:04

Domingo 19 de febrero de 2012. Las notas periodísticas dicen así:

1. “El acarreo masivo de votantes […] es la irregularidad más documentada en diversos municipios del Estado, bajo la promesa de entregarles despensas, lo cual ha originado que en algunos centros de votación las personas exijan a los funcionarios de la casilla la entrega de la despensa ahí mismo.  Hemos documentado a esta hora decenas de casos en los municipios de Delicias, Buenaventura, Chihuahua, Aquiles Serdán, Meoqui y de manera ostensible y descarada en Ciudad Juárez. Contamos con testimonios fotográficos y videograbados, así como actas notariales del testimonio”;

2. “El PAN no descarta los señalamientos por intromisión del Partido Revolucionario Institucional dentro del proceso interno de Acción Nacional, dijo el presidente del CDE Mario Vázquez”,  y

3.  “A diferencia de los directivos del Partido Acción Nacional, que han optado por el silencio, en las redes sociales se han colmado en comentarios repudiando los actos de acarreo y compra del voto, denunciados dentro del proceso de elección de candidatos al Senado”.

Las tres, resumen el hecho lamentable y patético de una elección interna abortada, donde el único que se hizo presente fue el viejo fantasma de los panistas, su “Coco” por antonomasia: El fraude electoral.

A no dudarla, esta es la Marcha Fúnebre del PAN en Chihuahua pues no es que solo pierda elecciones, escaños en el Congreso local, ayuntamientos, sindicaturas y millones de pesos en multas ante las autoridades electorales; pérdida la brújula, el PAN ya perdió la dignidad y hasta la vergüenza; para cientos, quizá miles de ciudadanos, el de hoy es un día de oprobio; nunca, jamás, en la historia local del panismo, había ocurrido un espectáculo tan deleznable, tan triste, un acarreo masivo de electores que sumó decenas de camiones urbanos y miles de electores cuyo único aliciente para asistir a las urnas fueron las despensas o los doscientos pesos ofrecidos -y a veces, para colmo, no pagados estos ni entregadas aquellas-.

En su recordación de la jornada electoral del 1° de julio de 1956, escribe don Luis H. Álvarez, en su libro de “Medio Siglo, Andanzas de un Político a Favor de la Democracia”: “Hubo asaltos en las casillas en diversas poblaciones del estado y robo de urnas a mano armada. Por supuesto, los resultados reales, siguen siendo desconocidos. En la zona  serrana, datos oficiales otorgaron más de cincuenta mil votos para el PRI, y sólo decenas de sufragios para nosotros. El resultado real seguramente fue bien destino. Vaya un ejemplo como muestra: en Juárez, […] se robaron tres urnas en colonias marcadamente panistas, donde además, se instrumentó una estrategia de tortuguismo, con el fin de desalentar la participación. La gente no cedió: esperó paciente su turno y la votación continuó hasta la madrugada del día siguiente”.  Y hablando de acarreos, comenta: “Un ejemplo de esos acarreos y espectáculos que ofrecía el viejo partido de Estado fue el que se vivió en Ciudad Juárez. Al llegar López Mateos, se cerraron por orden de la Presidencia Municipal las escuelas, las cantinas y las oficinas públicas. Los burócratas fueron llevados al mitin y  los maestros obligados a hacerle valla”.

Exactamente 56 años después, en Juárez, la cuna del panismo chihuahuense, se repite el fenómeno del fraude con una diferencia cruz…ial: Que el autor y el beneficiario del mismo está ahora en las propias filas del Partido. Es  decir, la traición a la voluntad popular, la burla al electorado, la infamia a la historia y a los principios del PAN, la zancadilla a la democracia, tiene su origen en uno de los precandidatos.

De seguir así, de no reparar este agravio para el auténtico panismo chihuahuense, ese PAN no tiene nada que hacer ya en la arena pública.

Disminuido, esmirriado, ridículo, de quedar las cosas así, el PAN no representaría ya ningún interés ciudadano; apenas sí, el interés bastardo de políticos sin convicciones, con una sed y un hambre infinitas de poder y dineros, empeñados en desplazar a los panistas de corazón, muchos de los cuales dejaron la salud y la vida en los numerosos caminos que cruzan este inmenso territorio.

Esta es la última hora del PAN en Chihuahua; su última oportunidad para recuperar la esencia de lo que fue; la última llamada para rescatar la fibra del ser panista: “[…] ni la violencia, ni el fraude, ni la confusión pueden hacer que muera este anhelo de libertad y de limpieza del pueblo de México, ni impedir que los corazones mexicanos sigan leales a los más altos principios que rigen la vida personal y la colectiva”.

Sería deseable que los panistas, todos, atiendan estas palabras de su fundador, Manuel Gómez Morin; que ni la violencia, ni el fraude, ni la confusión de esta jornada -o de las anteriores, ahí está el “Batopilazo”- permitan que muera el anhelo de libertad y de limpieza que está en la raíz del ideal panista; que este día negro no impida que los corazones de sus miembros, sus auténticos miembros, sigan leales a los más altos principios que deben regir la vida personal y colectiva de la Patria.

Luis Villegas Montes.
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