Columna Al Bat: Babe Ruth y su paso a la Inmortalidad PDF Imprimir E-mail
Deportes - Beisbol
Escrito por Jesús Alberto Rubio   
Martes, 17 de Agosto de 2010 04:24

 

Este 16 de agosto de 1948, “El Bambino”, volvió a nacer en el corazón y el pensamiento universal, especialmente quienes siempre han amado al béisbol

 

Por Jesús Alberto Rubio.- Este lunes 16 de agosto es imposible no recordar el aniversario de muerte del Bambino de Oro: It is, Babe Ruth, un notabilísimo icono del béisbol… universal. George Herman, “Babe” Ruth, quien trascendió en la historia como el Sultán del béisbol; yes!, un mortal que se volvió inmortal. Sin lugar a duda, la más grande figura del rey de los deportes. Ruth, El Bambino, tenía 53 años en 1948 cuando el mundo quedó impactado al enterarse de su muerte debido a un cáncer en la garganta.

 

Eran las 8.01 de la noche cuando se anunció en Nueva York la triste y lamentable muerte de Babe Ruth…

 

 

Todo el béisbol lloró su partida. El siempre sonriente gigantón y poderoso bateador llenaba de luto a todos y en especial, al beisbol.

 

Con su desaparición física, Ruth daba fin a su grandiosa carrera, pero al mismo tiempo elevaba su memoria hacia la inmortalidad.

 

Había sido en 1946 cuando le fue diagnosticado cáncer en la garganta (tabaco, la causa) y pasó varios meses en el hospital.

 

Antes de eso, el Babe nunca se quejaba de algún dolor o enfermedad. Pero esa vez hablaba de tener un dolor de cabeza un día tras otro y su voz se oía muy rasposa, ronca.

 

El 10 de agosto de aquel año llego de noche a su hogar, se fue a su cama y llamó al doctor.

 

Los dolores le seguían, pero mantenía su rutina normal; se levantaba a las ocho de la mañana, desayunaba y se iba a jugar golf, boliche, pescar o se reunía con un grupo de jóvenes.

 

En esos días, solía decir: “Cualquier cosa que sea, no me va a liquidar”.

 

Sin embargo, la enfermedad avanzó y el 6 de enero del 47 los doctores decidieron operarlo, extirpándole el nervio que conduce la sensación de dolor al cerebro.

 

Volvió a casa el 15 de febrero ya que la cirugía resultó exitosa y en ese verano aumentó 42 libras de peso.

Durante dos años, al Babe los Yankees le rindieran diversos homenajes, declarando el 27 de abril como “El Día de Babe Ruth” y luego también retiraron su No. 3.

 

Era 1948 y 13 de junio, un día con mucha lluvia, cuando el Babe se puso su viejo informe de rayas para asistir al Yankee Stadium y ser homenajeado con el retiro de su eterno número.

 

Ya estaba muy enfermo y la emoción le brotaba a raudales. Expresó unas palabras que casi no se escucharon; su voz estaba muy apagada.

 

Claire Ruth contó en esos días que su amado esposo la noche del 15 de agosto cuando le dio las buenas noches, le besó rápidamente y le dijo:

 

“No vengas mañana al hospital porque no estaré aquí”.

 

Al día siguiente, Ruth estaba muriendo.

 

A las 6:45 de la noche, el Babe columpió sus piernas sobre la cama a un lado de su cama; se levantó y cruzó la recámara. El médico y las enfermeras que lo regresaron a su aposento, le preguntaron: ¿A dónde vas Babe? Y respondió: “Me voy hacia el Valle”.

 

Fueron sus últimas palabras. Entró en coma profundo…y partió, tranquilo. Cuando corrió la noticia, hasta los extraños al béisbol sintieron tristeza.

 

Ruth, a su estilo, con todo y la gravedad encima y sin dejar su sonrisa tenía la ocurrencia de decir “Si pudiera escoger el día de mi muerte, me decidiría por un lunes para que mis amigos no vean perjudicados su fin de semana”.

 

Nadie olvida aquella anécdota y frase de cuando pasó a mejor vida:

 

Ese día en la Urbe de Hierro hizo un calor insoportable y al momento de sus funerales, sus compañeros del 27, Joe Dugan y Waite Hoyt, estuvieron presentes. De pronto, Joe expresó: “Dios mío, cómo se me antoja una cerveza”. Y Hoyt respondió: "También al Babe se le antojaría".

 

Hubo otras frases que han quedado grabadas para siempre:

 

Wayte Hoyt, expresó: “Todo pelotero de las Grandes Ligas debería enseñarle a sus hijos a rezar: Dios bendiga a mi papá, Dios bendiga a mi mamá, Dios bendiga a Babe Ruth".

 

También está la de Joe Dugan: “Para entenderlo, primero había que comprender algo: él no era humano”.

 

Sus funerales

 

Fue el 18 de agosto de aquel año cuando el cuerpo de Ruth fue trasladado en sobrio féretro al Yankee para recibir sensible homenaje póstumo.

 

Ahí, miles y miles de aficionados despidieron y dieron el pésame y condolencias a su viuda, la actriz Claire Hodgson y dos hijas adoptivas, para luego acompañarlas en la Catedral de San Patricio donde ofició la misa el cardenal Francis Spellman.

 

El equipo Yankee dirigido entonces por Buck Harris, estuvo presente, lo mismo que sus ex compañeros de años gloriosos y prominentes personajes del mundo oficial y de los negocios tanto de Nueva York como de Washington, Boston, Baltimore y otras ciudades y pueblos.Nadie olvida cuando el Bambino decía antes de morir “Todavía creo que vamos a ganar una vez más” y por eso The New York Daily News tituló “Se fue aún siendo fiel a los Yankees”.

 

En ese 48 los Indios con Beto Avila, Satchel Paige y el timón-short Lou Budreau, serían los campeones arriba de Boston y NY.

 

En los honores póstumos también hicieron acto de presencia el gobernador Dewey de Nueva York y el alcalde de la ciudad, William O´Dwyer, así como los propietarios y gerentes de los clubes de las Ligas Mayores… y en general todos los elementos sociales y deportivos de ese entonces.

 

También miles de telegramas volaron desde diferentes partes del mundo como expresión de duelo por la desaparición de Babe Ruth, incluyendo un sin fin de demostraciones de condolencias personales.

 

Era tan profunda la idolatría hacia el hombre leyenda que en “La Casa que Ruth Construyó”, más de cien mil aficionados le rindieron póstumo homenaje, un momento triste e inolvidable…

 

Se iba el Babe, nombrado el Mejor Pelotero del Siglo 20, sobre Willie Mays, Hank Aaron, Ted Williams, Ty Cobb, Joe DiMaggio, Walter Johnson, Lou Gehrig, Jackie Robinson y Honus Wagner.

 

Su inmenso historial

 

El Bambino, a sus 19 años de edad, había debutado con Boston en 1914 con una victoria sobre Cleveland lanzando siete episodios, acumulando al final de la campaña récord de 2-1 en ganados y perdidos en cuatro apariciones, con una ofensiva de 10-2, con un doble.

 

Al  siguiente año, ya como estelar abridor, logró 18-8 en ganados y perdidos, con 2.44 de efectividad.

 

Su primer cuadrangular, siendo pítcher, lo conectó el 6 de mayo de 1915 en el Hiltop Park, a Jack Warhop, de origen indio quien se cambió su apellido original de Wauhop, y un estelar pítcher de los ya entonces reconocidos como Yankees de Nueva York.

 

En esa campaña, en 92 veces al bat, pegó 4 jonrones, 10 dobles, produjo 20 y promedió .315, ayudando a ganar el título de la Americana a Medias Rojas.

 

Luego, en su debut en los Clásicos de Octubre, donde por primera vez un Presidente de EU, Wooldrow Wilson, lanzó la primera bola (segundo juego en Filadelfia), Ruth sólo tuvo una participación al bat como emergente. Boston ganó la Serie 4-1.

 

Sin embargo, en 1916 fue el mejor lanzador zurdo de la Americana con 23 victorias, nueve blanqueadas (nuevo récord de la época) y 1.75 de efectividad. Boston fue al Clásico y le ganó en cinco juegos a Brooklyn.

 

En el segundo partido, Ruth ganó lanzando 14 innings, el juego más extenso en Series Mundiales de aquella época.

 

Después de recibir jonrón en el primer episodio, enseguida tiró trece ceros consecutivos, los que aumentó a 29.2 tercios en el Clásico del 18 contra Cachorros a los que vencieron en el sexto juego 4-1 para establecer nueva marca, vigente hasta que Whitey Ford entre las Series de 1960 y 1961 no permitió carrera en 32 episodios.

 

En aquella confrontación otoñal del 18, Ruth logró par de victorias y Boston se apuntó su último banderín mundial en su historial en Ligas Mayores. Ese año fue líder jonronero, con 11.

 

El 19 estuvo sensacional porque en 111 partidos como jardinero, conectó 29 jonrones y derribó la marca de 27 que tenía Ned Williamson desde 1884 jugando para Chicago.

 

También fue líder en producidas con 114 y de anotadas (103), acumulando un porcentaje de bateo de .322. En la loma tuvo récord de 8-5 en 17 juegos. Cuatro veces vio acción en primera base.

 

Fue su último año en Boston.

 

Ruth llegó en 1920 a la Gran Urbe de Hierro con una notable trayectoria como lanzador por sus 23 triunfos en 1916 y 24 en 1917, además de que en dos Series Mundiales tuvo 3-0 con 0.87 de efectividad e incluso estableció la marca para su tiempo de 29 innings sin permitir anotación.

 

“La Maldición de Ruth”

 

El 3 de Enero de 1920 de ese año, Jacob Ruppert, compró el contrato de Ruth a Medias Rojas por 125 mil dólares y un bono de 300 mil al propietario de los Medias Rojas, Harry H. Frazee, y desde entonces, el mundo beisbolero vio durante décadas prevalecer “La Maldición de Ruth” contra Boston, porque los de Nueva Inglaterra no ganaban una Serie Mundial desde 1918.

 

El motivo, la ingrata venta de Babe Ruth a los Yankees que hizo Frazee, a fin de tener dinero para montar una obra de teatro, denominada “Adiós Nanette”, que a la postre sería un total fracaso.

 

Y es que Ruth era un potencial de grandes dimensiones: El 20 apantalló al mundo beisbolero por sus 54 jonrones, una inmensa marca para la época, además de otra de slugging (.847), vigente; pegó .376 y encabezó al circuito en producidas (137) y bases recibidas (148), además de anotar en 158 veces. Babe, jugaba en el jardín derecho.

 

Hay quienes aseguran que sus proezas y carisma limpiaron y salvaron la imagen del deporte, empañada cuando ocho integrantes de los Medias Blancas de Chicago fueron acusados de venderse a los apostadores en la Serie Mundial de 1919 contra Cincinnati.

 

Fue el 3 de Agosto de 1921 cuando el Comisionado de Beisbol, Judge Kenesaw Landis, expulsó para siempre a Joe Jackson, Eddie Cicotte, Chick Gandil, Buck Weaver, Lefty Williams, Swede Risberg, Happy Felsch y Fred McMullin. Por su delito, fueron llamados “Medias Negras”. (Jackson y Cicotte, eran grandes estrellas).

 

La impresionante producción con el bat e impacto que tuvo el gran Bambino en el béisbol, realmente hizo olvidar aquella Serie Mundial.

 

El Babe, nombrado el Mejor Peloter del Siglo 20, sobre Willie Mays, Hank Aaron, Ted Williams, Ty Cobb, Joe DiMaggio, Walter Johnson, Lou Gehrig, Jackie Robinson y Honus Wagner, al iniciar la segunda década del Milenio, le había dado nueva vida al beisbol.

 

El nuevo Yankee Stadium

 

El 6 de febrero de 1921, Ruppert, adquirió un terreno en el barrio del Bronx ubicado al otro lado del Río Harlem, frente al vetusto Polo Grounds construido en 1880.

 

Aquel 1921, Babe Ruth volvió a impresionar con 59 jonrones, .378 de bateo, 171 producidas y .846 de slugging, ayudando notablemente a los Yankees para que obtuvieran el primer banderín de su historia en la Liga Americana, hecho que repitieron en 1922.

 

Esa Serie del 21, denominada del “Subway” (Metro) y en la que Yankees cayó ante Gigantes de Nueva York en ocho juegos, sería la última celebrada a nueve partidos en la historia de Ligas Mayores.

 

En ese Clásico, Babe Ruth pegó el primer de sus 15 jonrones en ese tipo de confrontaciones y, por primera vez, todos los juegos se realizaron en un mismo estadio, el famoso Polo Grounds.

 

Su trayectoria siguió impactando al beisbol. Pero, tenía que llegar el momento del adiós, al menos de la ciudad de los rascacielos:

 

Abandona NY

 

Había cumplido 40 años de edad, el 5 de Febrero de 1935, cuando recibió la triste noticia de que los Yankees lo dejaban libre después de 15 campañas.

 

Los Bravos de Bravos de Boston, de la Liga Nacional, lo contrataron y con ellos todavía pegó seis jonrones para acumular aquel gran récord de 714.

 

En su debut, el 18 de Abril del 35, atrajo a 25 mil aficionados al Braves Field y como respuesta conectó hit y un jonrón de 430 pies contra Carl Hubell para la victoria de 4-2 sobre los Gigantes de Nueva York.

 

Sus últimos tres cuadrangulares los dio el 25 de Mayo del 35 con los Bravos ante los Piratas en el Forbes Field de Pittsburgh.

 

Primero le pegó  el 712 a Red Lucas y el 713 y 714 a Guy Bush,el último de su formidable trayectoria de 714 obuses.

 

El Babe se retiró con sus 714 obuses, la gran marca por mucho tiempo; con .342 de promedio de bateo y .690 de slugging, 12 títulos de cuadrangulares.... ¡y cuantos números ofensivos más!

 

Entró  a Cooperstown

 

Claro, luego de su retiro, y en vida, no tardó mucho en ingresar al Salón de la Fama:

 

1936 marcó  el año en que ingresaron a Cooperstown los primeros héroes del beisbol y ahí estaba Ruth junto a Ty Cobb (el primero de todos), Honus Wagner, Christy Mathewson y Walter Johnson. Al siguiente año les siguieron Nap Lajoie, Tris Speaker, Cy Young, John McGraw, Connie Mack, George Wright, Morgan Buckley y Ban Johnson, el primer presidente de la Liga Americana.

 

¡Hoy… y siempre, loa, honor, al gran Bambino!

 

El Clima