En 45 palabras conmemoró Calderón el festejo patrio PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 15 de Septiembre de 2010 21:41

“Frente a cincuenta mil personas congregadas en el Zócalo gritó el tradicional ¡Viva México! con el que en esta ocasión fue celebrado en modo simultáneo el Bicentenario de la Independencia y los 100 años de Revolución.

México, DF.- Con 45 palabras pronunciadas en menos de 60 segundos, el presidente Felipe Calderón Hinojosa celebro desde el balcón central de Palacio Nacional el bicentenario de la Independencia como el primer siglo de la Revolución. ¡Mexicanos, vivan los héroes que nos dieron patria! 

 

¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! !Viva Josefa Ortiz de Domínguez! !Viva Allende! !Vivan Aldama y Matamoros! !Viva la Independencia Nacional! !Viva el Bicentenario de la Independencia! !Viva el centenario de la Revolución! !Viva México¡ !Viva México! ¡Viva México!

Cada arenga fue seguida con el correspondiente “!viva¡” de los alrededor de cincuenta mil personas que se congregaron en el Zócalo.

Al término, el mandatario jaló durante segundos el cordón que hizo tañer a la Campana de Dolores, para enseguida dar paso por más de 15 minutos de un espectáculo de luz y sonido e infinidad de luces.

 Inició fiesta del Bicentenario con ritual de Fuego Nuevo

México, DF.- Con una emotiva ceremonia ritual del Fuego Nuevo, una costumbre arraigada en la tradición prehispánica que tenía como propósito dar paso a un nuevo ciclo de renovación y crecimiento, arrancó en el Zócalo capitalino la fiesta del Bicentenario del inicio de la Independencia y del Centenario del comienzo de la Revolución Mexicana. Poco más tarde dio inicio el desfile de carros alegóricos sobre Paseo de la Reforma al Zócalo capitalino.

El ritual prehispánico fue presentado por 13 chamanes de la cultura popular mexicana, quienes vestidos de color blanco, algunos con enormes penachos y otros con sombreros, revivieron este rito de hace 500 años.

Unos 40 abuelos representantes de diversas regiones del país y acompañados por un grupo de sahumadores, realizaron un rito de renovación, purificación y reafirmación de votos hacia los propios ancestros del linaje.

En medio del denso humo del incienso y portando diversos objetos religiosos consigo, hombres y mujeres de entre 30 y 70 años desfilan en medio de vivas y porras de parte de la gente que ya casi abarrota la gran plancha de la Plaza de la Constitución.

Sobre un escenario de tres metros de alto por cuatro de ancho, adornado con los colores de la bandera mexicana, cada uno de los abuelos (sabios), ofreció con copal en mano un pequeño ritual hacia los cuatro puntos cardinales, acompañado de algunos rezos a los dioses, mientras algunas personas levantaron sus manos al cielo a manera de cargarse de energía.

La del Fuego Nuevo era la más importante ceremonia calendárica llevada a cabo por el pueblo del México antiguo, era una oportunidad para que todos lo moradores se reunieran y, es, probablemente, el mejor símbolo de la unidad del Valle Anáhuac, ya que todos los pueblos participaban.

Este ritual se celebraba cada año en el momento en que se alineaban las Pléyades y alcanzaban el centro del cielo a la medianoche.

La ceremonia representaba el renacimiento del fuego cósmico y la apertura de un nuevo ciclo; también era una oportunidad para que las personas recapitularan su existencia e hicieran votos para el futuro.

Así, el Fuego Nuevo es un emblema de identidad profunda de los mexicanos, basado en los eternos valores de Anáhuac y la Toltequidad.

Tras la renovación del fuego, la fiesta en el Primer cuadro en la capital del país continuará hasta la madrugada del 16 de septiembre con diversas actividades artísticas y culturales, entre ellas, un magno espectáculo de luces y pirotecnia, coreografías masivas y música de diversos géneros.