Jaime García Chávez: Aceros de Chihuahua, punto final PDF Imprimir E-mail
Política - Elecciones 2010
Escrito por Jaime García Chávez   
Domingo, 03 de Octubre de 2010 16:05

Tras 25 años, concluye la más importante huelga industrial registrada en la historia del estado.

Los trabajadores asalariados de la empresa Aceros de Chihuahua S.A. de C.V. fuimos protagonistas de nuestras propias decisiones: inicialmente emprender la democratización y apropiación de la organización sindical y luego reivindicar sus derechos colectivos, para ejercitar después el derecho constitucional de huelga. Libres decidimos el movimiento y libres lo hemos concluido. Fue una huelga declarada jurídicamente justa y está probado que la autoridad condenó a los propietarios de la empresa a reabrir sus puertas y respetar todos y cada uno de los derechos obtenidos por los trabajadores.

Fuimos tratados con desprecio, pues no tan solo no se acató el laudo que obligaba a la reapertura de la empresa, también se nos obligó a recorrer un tortuoso proceso en el que de manera lenta y obstaculizante se nos colocó en la difícil circunstancia de ir obteniendo la satisfacción de nuestros derechos a cuenta gotas. Sufrimos la sevicia de la oligarquía local.

Padecimos prácticamente de todo: despidos, hambre compartida con nuestros hijos, frío, justicia lentísima, el sacrificio de custodiar por años las instalaciones, la represión violenta por gobiernos del PRI y del PAN, y el estigma de la lista negra que nos impidió ocuparnos en otras partes, ver la muerte de los compañeros que no alcanzaron su conclusión, la difamación y el desprestigio por la única falta de haber ejercitado derechos que la Constitución y la ley establecen.

Los medios de comunicación desempeñaron un papel importante en el largo peregrinar de la lucha de Aceros con su silencio, con información incompleta o distorsionada o con noticias apegadas a la realidad que estábamos viviendo. De inmediato sabíamos quién era el destinatario de las notas que pretendían aplastarnos. Aun con la crítica, gracias a los medios siempre estuvimos presentes en la lucha sindical de los trabajadores y de la historia de Chihuahua.

Todo lo encaramos con dignidad, en ocasiones discrepando entre nosotros mismos, pero siempre respetando escrupulosamente el derecho de cada quien. En pocas palabras: pagamos el precio de ser independientes, ejercer un sindicalismo diferente por su autenticidad. Hoy podemos decir que puestos en la misma tesitura, volveríamos a estallar la huelga.

 Nunca fue nuestro propósito que Aceros de Chihuahua S.A. de C.V. cerrara sus puertas. Lo que queríamos –queremos- era que a los trabajadores no se nos mirase con arrogante desdén y se nos considerara como lo que somos: actores indispensables e insustituibles del proceso productivo y de la creación de la riqueza. Tanto fue así que por espacio de 20 años mantuvimos intactas las instalaciones y sus máquinas y que fuimos —cuando el capital privado nos excluyó definitivamente— en busca del apoyo del gobierno federal para trabajar la empresa misma y el apoyo  fue insuficiente.

En manos privadas, la siderúrgica volvió a trabajar y tuvo que cerrar sus puertas por la crisis que golpeó a México  en 1995. Todas las instituciones bancarias y el sector acerero de la Republica nos dieron la espalda cuando justificamos la viabilidad de la planta en busca de la reapertura y modernización de la fuente laboral.

Llegó el momento en que decidimos vender los activos industriales y desintegrar los procesos estratégicos de la empresa. El tiempo se nos había acabado y en tan largo plazo muchos de los huelguistas, desafortunadamente, fueron muriendo.

Nos llevamos grabado en nuestra conciencia que aquí  hay una oligarquía ciega, de privilegiados, que no está  por el desarrollo humano y nada le importa que se destruya una industria básica. Son los rentistas de siempre.

En los últimos años solo nos quedó el recurso inmobiliario para satisfacer con el producto de su venta nuestros derechos. Hoy el Gobierno del Estado y el Municipal de Chihuahua nos han comprado los terrenos que fueron de la planta industrial para transformarlos en una obra pública de beneficio colectivo para el sector  de Nombre de Dios de la ciudad de Chihuahua,  golpeado y deprimido por el hambre y la contaminación.

Con esa venta se pone punto final al movimiento de Aceros. No es el desenlace deseado por nosotros y sí el punto concluyente de una lucha que ahora resolvemos llevando en el corazón el anhelo libertario y altruista que nos movió. Es una historia que está por escribirse pues deja a todos grandes lecciones.

Es la hora del agradecimiento, en primer lugar y por su comprensión, a los chihuahuenses. Unos tenían la información y la visión de la parte “oficial” y patronal y siempre nos calificaron de rebeldes, desestabilizadores y hasta de “cierra empresas”. Pero no faltaron y fueron los más quienes nos acompañaron y siguieron de cerca nuestro movimiento y comprobaron en los hechos que nuestra lucha era digna y justa.

Nunca nos ha sido ajena la gratitud: reconocemos abierta y cumplidamente a las autoridades que expresaron con hechos su voluntad para comprar los terrenos y así concluir con la huelga iniciada hace un cuarto de siglo. Sin la valiosa y definitiva intervención del Lic. José Reyes Baeza, Gobernador Constitucional del Estado, no habríamos concluido con la ardua tarea.

También reconocemos el gran papel que jugaron, en alianza con el Gobierno Estatal,  especialmente el Sr. Carlos M. Borruel Baquera y Álvaro Madero Muñoz, alcaldes de la ciudad en este periodo, porque su intervención fue definitiva para la resolución final.  Juntos obtuvieron, además, el apoyo del gobierno federal, Dejamos  constancia de un reconocimiento profundo y sincero para todos ellos.

Son muchas las personas, organizaciones e instituciones las que a lo largo de todos estos años nos comprendieron y apoyaron nuestro esfuerzo. Sería imposible enumerarlos a todos. En primer lugar recordamos el apoyo de los socialistas organizados en los extintos Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y Partido Mexicano Socialista (PMS). A infinidad de organizaciones y corrientes sindicales democráticas del estado y el País.

En la etapa inicial, fueron de gran aliento las voces del religioso Adalberto Almeida y Merino, arzobispo de Chihuahua y de un funcionario público que siempre nos tuvo paciencia y sus puertas abiertas: Armando Muñiz Cardona. También para ellos nuestro agradecimiento.

De entre nosotros,  reconocemos en primer lugar la compañía de Irma Campos Madrigal como nuestra abogada y de hecho alma de nuestro movimiento.

Para Jaime García Chávez nuestro reconocimiento pleno por su capacidad de resistir infinidad de embates, a través de los cuales se quiso desvirtuar a nuestro honrado movimiento.

Estimamos como enormemente valioso el auxilio, estrictamente profesional, que a lo largo del tiempo nos brindaron la Lic. y titular de la Notaria Pública Num.20 Blanca Leticia Órnelas Domínguez y José Rodríguez Anchondo.

Para todos los que murieron y que no pudieron llegar a este momento nuestra eterna gratitud y reconocimiento a sus familias.

Terminamos con la frente en alto, desgastados y con los años encima. Pero los 25 años de la lucha sindical de Aceros de Chihuahua es una orgullosa herencia que les dejemos a nuestros hijos y familiares, con ese legado demostramos que los derechos de los trabajadores y la dignidad humana son una prioridad de nuestro tiempo.Finalmente, damos gracias a la vida por los muchos años que nos permitió entender que aun en la adversidad que padecimos, vale la pena estar de pie, siempre de pie. No hay mejor manera de patentizar la dignidad humana.

Por supuesto: gracias a todo el pueblo de Chihuahua.

Desplegado publicado con la totalidad de las firmas de los ex trabajadores y apoderados legales de Aceros de Chihuahua.