Carta Abierta a Fernando Motta Allen PDF Imprimir E-mail
Opinión - Luis Villegas Montes
Escrito por Luis Villegas Montes   
Jueves, 30 de Abril de 2015 07:15

Luis Villegas Montes.

Muy señor mío:

En principio, le debo agradecer a Usted el tiovivo de emociones que me deparó la lectura de la serie de notas: Del estupor al desengaño; de la franca carcajada a la tristeza y de ahí al horror. Le cuento. El azoro llegó tras leer una nota en un portal electrónico (repetida en varios);1no daba crédito al hecho de que mi humilde opinión fuera el leitmotiv de un asunto periodístico de tal magnitud y, para colmo, protagonizado nada menos que por Usted, Gran Maestro de la Logia Cosmos; que me hacía (gracias, muchas gracias) objeto de sus atenciones. Sin embargo, esa fue también la razón del rotundo desencanto; yo creí que los masones eran, todos, librepensadores; personas que privilegian el diálogo y la confrontación de ideas, por encima de los dogmas de fe (laicos o no); pero imagino que, como luego se dice, no hay regla sin decepción, y para muestra basta un botón; precisamente su dicho.

 

Con eso ya vino la chacota y eso fue lo que me ha impedido responderle antes: No paraba de reír. Me explico, en la nota, se destaca mi condición de magistrado cuatro veces. ¡4 veces! E incluso se señala, de manera textual, que en su opinión lo más delicado es eso, que sea yo magistrado. Pregunta: ¿Qué tiene qué ver una cosa con la otra? ¿De qué debo escribir según Usted? O mejor dicho: ¿De qué no debo escribir? ¿Qué significa todo esto? ¿Qué los magistrados no pueden, como cualquier otro ciudadano, expresar su pensamiento? ¿Cuáles son los criterios para obtener su preciado nihil obstat? Por cierto, ¿eso incluye a todos los abogados?

 

Ya puestos, ¿habría que limitar ciertas materias a los profesionistas en general? Los médicos, los proctólogos por ejemplo, ¿no pueden escribir sobre los “Anales” de Tácito, por citar un caso?

 

Por otro lado, ¿qué significa que no es justo escribir sobre el Benemérito porque ya no está vivo “para poderse defender”? En ese supuesto, ¿de qué tendrían que escribir los actuales historiadores? ¿“Ciencia Ficción”? ¡Ah, no! ¡Claro que no! Me imagino que ese no es problema porque tras su lúcida propuesta a los historiadores de hogaño siempre les queda la posibilidad de escribir solo “lo bueno” de “los buenos” y a los malos ni voltearlos a ver, ¡fuchi! Claro que eso nos deja con un problema peliagudo: ¿Qué vamos a hacer con líderes polémicos ya fallecidos como José López Portillo, Anastasio Somoza o Augusto Pinochet, los dos primeros, por cierto, masones como usted mismo? Porque le recuerdo su argumento: Ellos tampoco están vivos para poder defenderse. ¿Habría que callarse los crímenes o atrocidades de los dos últimos? ¿Habría que tenerles paciencia? ¿Y Hitler? ¿Y Stalin? ¿Los dejamos irse de rositas porque, pobrecitos, ya no pueden defenderse?

 

Y podría seguir cosiéndolo a preguntas; preguntas para las que no puede tener respuesta; y no puede porque lo más sencillo, lo más simple, es consentir que cualquier persona puede escribir de lo que le dé su gana siempre que no mienta; y ahí es donde me puse triste. Mucho; por dos razones; la primera, porque usted no emplea una palabra, una línea, una idea, un párrafo, para defender a Juárez (como ya no puede defenderse…); y su tiempo lo emplea solo para descalificarme en lo personal -recurso, le recuerdo, que suelen usar quienes carecen de argumentos-; en segundo lugar, porque Usted miente; y no lo hace una, dos ni tres veces; miente cuando señala que “degradé” la imagen de Juárez, falso, emplee una fuente bibliográfica, señalé el título de la obra, el nombre de la autora y las páginas de cada paráfrasis;2 sin que pueda obviarse que no se trata de un caso aislado como intenta usted hacerlo creer cuando alude al ex-Presidente como “prototipo de respeto a la legalidad”, le dejo aquí cinco sitios de Internet (no creo que su “fuerte” sean los libros) que coinciden, en lo medular con mi escrito:http://exploramex.com/epocaIndep/BenitoJuarez.htmhttp://www.vertigopolitico.com/articulo/30686/5-mitos-que-hablan-del-lado-oscuro-de-Benito-Juarezhttp://david-matthew-david.blogspot.mx/http://vaxtuxpan.blogspot.mx/2009/03/tienda-de-rayala-cara-oscura-de-benito.html y http://siglosdeevolucion.blogspot.mx/2013/01/mitos-y-realidades-de-benito-juarez-y.html; miente cuando dice de Juárez que se trataba de un “representante del pueblo”, a la Presidencia de la República llega no por la vía del sufragio sino en su carácter de Presidente dela Suprema Corte de Justicia; Juárez no salvó a la Nación, salvó a la República (y no lo hizo él solo pues costó miles de vidas, endeudó al País hasta las cejas y uno de los principales factores de la victoria fue que Maximiliano era liberal -como se definiría Usted- y masón -también como Usted- circunstancias que le granjearon el rechazo de los conservadores, ¿o me va a negar que el fallido Emperador era liberal y masón?); de hecho, ciertamente Usted vuelve a equivocarse cuando confunde a la “nación” con el “Estado”; a la nación la integra el pueblo en su conjunto y parte de ese pueblo, los conservadores, pelearon al lado de Imperio fracasado, no por nada dos generales mexicanos murieron en el Cerro de las Campanas.

 

Y para terminar, francamente me horrorizó ese deje de mesianismo, de infalibilidad absoluta, de pureza inmaculada, de la que hace alarde; su precipitada conclusión al afirmar, rotundo, que mi artículo deja entrever que no habla mi “razonamiento” sino mi fobia hacia un sector de la población, el liberal. Con eso, no solo me tilda de irracional -lo que le agrega a la descalificación infundada el insulto gratuito-, sino que pretende sin trámite, por un solo gesto,  resumir el carácter moral y hasta un perfil psicológico de mi oscura y rechoncha persona; lo que raya en la intolerancia (inaceptable en alguien que se asume liberal o librepensador). Rechazo por falsas sus acusaciones y no se las admito por ningún concepto; si Usted fuera un caballero, debería pedir disculpas por su proceder grosero y afrentoso. En lo absoluto, podría yo escribir guiado por el prejuicio y menos, mucho menos, hacia un sector, estrato o grupo social en específico; he escrito cientos, quizá miles de páginas; durante años he hablado de libros, de historia, de arte, de viajes, de política, de derecho, de personajes públicos; sin subterfugios, cada vez he dicho lo que pienso y me he expuesto al qué dirán porque estimo fundamental ventilar ideas, opiniones, conceptos; pero en todos los casos, sin excepción, cito fuentes (artículos, bibliografía, autores, etc.), lejos de las descalificaciones gratuitas o infundadas; y más lejos, de las generalizaciones que tan mal le sientan a la verdad. Con ese horror me quedo, frente al atisbo de esa intolerancia militante y furibunda que le acerca a Usted, y mucho, a aquello de lo que debería, en principio, renegar.

 

Concluyo: Dado que resulta evidente que es incapaz de comprender a cabalidad dos páginas, mucho menos estaría en posibilidad de digerir 100 o 150 años de historia mexicana, por eso le invito a que el día, la hora y el lugar que Usted elija, acompañado del número de asesores que estime adecuado y con el auditorio que estime más propicio, discutamos Usted y yo -en nuestra calidad de ciudadanos, de mexicanos, de hombres LI BRES- un solo asunto: El tratado McLane-Ocampo; y tendré el gusto de demostrarle cómo no solo constituye uno de los acuerdos más mezquinos, lesivos y antipatrióticos, para los intereses de un Estado soberano; sino que pocos, en el ámbito internacional, pueden comparársele en su entreguismo.

 

Sin más por el momento, me reitero a sus órdenes y le dejo aquí mis correos personales, sin que pueda, de momento, dispensarle mi afecto.

 

Luis Villegas Montes.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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