El amparo y los Derechos Humanos de los grupos minoritarios PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Redacción   
Domingo, 08 de Noviembre de 2015 07:18

Editorial.

El amparo concedido por la Primera Sala de la Suprema Corte Justicia de la Nación a 4 personas para que puedan cultivar mariguana para su propio consumo ha desatado un debate plagado de controversias y adhesiones, así como el uso del amparo para luchar por el reconocimiento de los derechos humanos no populares.

Es evidente que la gran mayoría de los gobernantes no se atreven a reconocer el derecho de estos grupos minoritarios por temor a perder su carrera política, como lo fue el reconocimiento de igualdad jurídica de los (homosexuales, lesbianas o travestis), y con ello el matrimonio y la posibilidad de adoptar.

Sólo a través del amparo, los afectados lograron el reconocimiento de su derecho al proyecto de vida personal, que en nada afecta a terceros, tal y como lo fue el cambio de sexo, el conceder el divorcio sin aducir causa alguna, etc.

Lo mismo ocurrió con la mariguana. Quienes consumen mariguana, no sólo luchan contra la discriminación que son objeto, sino que intentan liberarse de quienes los oprimen: concretamente de la policía y los narco traficantes.

Ciertamente no son pocas los menores o jóvenes que son reclutados como parte del crimen organizado como “halcones”, distribuidores e inclusive sicarios, tanto para “investigar” a otros grupos criminales como al gobierno mismo.

Por otra parte, los agentes municipales y estatales suelen “utilizar” a los adictos como “fuente” de información. En no pocas ocasiones los jóvenes son detenidos, torturados y amenazados con “cargarlos” de droga para ser sentenciados por 6 años en prisión por delitos contra la salud.

Con el amparo, se abre la posibilidad de que los adictos o consumidores de la mariguana puedan liberarse de ambos; que su dinero no mantenga a la corrupción existente en la policía misma y al crimen organizado.

Con la posible legalización, se abre la posibilidad por primera vez en el país de conocer el problema de salud en México y regularizar las adicciones que crece cada año en cada región del país, según la encuesta nacional de adicciones publicada por INEGI.

En el debate, ninguna de las partes opina que la mariguana es benéfica. Y es casi seguro que nadie recomendaría su consumo. Eso no es el problema. La mariguana es adictiva, tan maligna como el tabaco o el alcohol.

Lo que está en juego es ¿qué hacer? ¿Es sano cerrar los ojos ante el enorme crecimiento del consumo de drogas que alimenta a criminales, tal y como fue en Estados Unidos de Norteamérica con la prohibición del licor y el crecimiento de las mafias?

¿Por qué les damos tanto poder a los criminales para que pongan en riesgo a toda la comunidad, utilizando el dinero de los consumidores de la marihuana? No han sido suficientes la cantidad de  derecho humanistas, periodistas, gobernantes, policías, políticos, personas inocentes sean asesinados por el crimen organizado?

Si los gobernantes y legisladores no buscan proteger los derechos de todos, los afectados tienen en la Suprema Corte de la Nación, una institución que velará por los derechos humanos sean garantizados.