Una reflexión personal. Adolfo y Elvira PDF Imprimir E-mail
Opinión - Luis Villegas Montes
Escrito por Luis Villegas Montes   
Miércoles, 03 de Febrero de 2016 06:39

Luis Villegas Montes.

 2a. de Dos Partes.

Aquí les dejo, una reflexión personal; pero antes, dos aclaraciones: La primera, la vez pasada Adolfo me reclamó que porqué saqué su foto comiendo; rectifico y me apropio de una fotografía suya en donde se le ve leyendo en un turibús en Shanghai; segunda, la respuesta a la calumnia del mentecato de Javier Corral (en este momento le apeo del título de “Senador”) la voy a hacer en una rueda de prensa que convocaré al efecto, en el momento que juzgue yo más oportuno.

 “[…] el amor no tiene pies cuando le dan alas para volar”. Adolfo Villegas.

Hay mujeres?que son estaciones de (d)año, ?tormentas torrenciales en agosto y estufa?en un diciembre lleno de abandonos […]

Hay mujeres?que suenan a herida al tocarlas?y te hacen desear la muerte antes que ellas […]

Hay mujeres?que no se esconden, que quieren sin escarcha en los ojos,?que saben a sed, ?y esas, ?esas te hacen desear quererlas toda la vida […]

Hay mujeres?que quieres y no puedes, ?que son tanto que no son suficiente, ?que dándote lo que necesitas olvidan lo que quieres.?Mujeres contra las que no hay razones?que encajen?y conviertes en huida?para darles un sentido” (Una cien veces).

Te he vuelto a ver desnuda y se me han corrido los ojos de pena.

Debí borrar aquellas fotos el día que te olvidé; pero, ¿quién sabe cómo deshacerse de una estrella fugaz cuando ya te ha mirado a los ojos?

Uno es preso de todo lo que ha amado, porque el amor es una condena de cadena perpetua en una cárcel sin rejas.

Estabas preciosa vestida de nada. […]

Nada me asusta más que pensar que quizá sólo existieras en mi cabeza. […]

No he superado este dolor porque aún no he desaprendido el placer de mis heridas. […]

Me siento mejor así, de veras, no te entristezcas y te vuelvas una nube gris por ello.

Tengo que aprender a llorar mejor, olvidar la vida que no pasa, volver a casa y dejar que me noten ausente, deshacerme de las armas que coloqué hace un tiempo en un lado de la cama y besar en la boca a la calma. […]

Pero mírame: He aprendido a bailar -quién lo diría, amor, con esta vida que llevo tan llena de tropiezos-. […]

Pero no tengas miedo a que nadie te recuerde: la poesía jamás te olvidará” (La poesía jamás te olvidará).

En cuanto al poema de Adolfo, ese primer poema revelador y mágico, con su anuencia, se los dejo aquí:

Dime Loco.

Dime loco

Si creo que crees

Que yo creé

Todo lo que tienes bajo tus pies.

 

Dime loco

Si te sigo diciendo

Que sigas el camino

que seguíamos juntos.

 

Dime loco

si formo ese camino

con los pies descalzos.

Ese camino que nunca se acaba.

Dime loco

si no se acaba porque no hay mejor forma de seguir tu destino

que cuando estás perdido.

Dime loco

si el destino está a un paso de distancia

si estás más cerca de la nada

porque estás más cerca del todo.

 

Dime loco

si te digo que cierres los ojos

y andes

hasta sentir el sudor en tu espalda.

 

Loco, tan loco

hasta sentir el sol brillar en tu mirada

hasta sentir la arena acolchar tus pies

hasta sentir las olas lamer tu piel.

 

Dime loco

si te llevo

para ver un azul

en el marrón de tus ojos.

 

Puedes decirme loco tantas veces quieras,

pero no si te digo que,

no tardaría una eternidad en contar hasta el infinito,

porque, si abres los ojos,

te darás cuenta que el mar

es el principio y el final

de la incontable distancia,

de los incontables problemas,

del incontable amor que siento

por los incontables días

que pasé por ti”.

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