En defensa de la Universidad PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Francisco Flores Legarda   
Miércoles, 28 de Septiembre de 2016 06:19

Francisco Flores legarda.

“Para recibir lo que se quiere, antes hay que desprenderse de todo lo que no se quiere.” Jodorowsky

La defensa de la universidad pública gratuita es una acción de primera importancia para la democracia en nuestro país. Para decirlo en pocas palabras: en este México herido a muerte, vulnerado en la impartición de justica, adormecido en la participación ciudadana, desequilibrado en la equidad de género, agobiado de trabajo precario y corrupción cabalgante, la universidad pública es una reserva de solidaridad y construcción de lazo social basada en el prestigio ético, en la responsabilidad docente sin ambigüedades, en la pertinencia científica sin cortapisa, en la creación artística para todos. Sin que el prestigio, la responsabilidad o la pertinencia que caracterizan a la universidad sean absolutos ni carentes de problemas muy severos.

La universidad pública es un pequeño alero para cobijarnos de los vientos violentos del neoliberalismo globalizado. Por eso, la defensa de la universidad pública es irrenunciable. En este país de dolor y susurros, de voces huecas en campañas electorales de estercolera estirpe, de agobio y rabia, de hombros levantados ante la impunidad rampante, la universidad es luciérnaga en la noche. Nuestra luz es breve pero iluminamos mucho, si encendemos todos.

En esta tesitura, la Universidad UACH para los chihuahuenses quizás sea la única opción de esperanza de que en un futuro volvamos a vivir las calles sin miedo, a bailar las plazas con la alegría que nos signa, a reír sin esconder el gesto por el policía al lado, de aspirar a que nuestros hijos sean mejores que nosotros por el simple hecho de que fueron a la universidad. La UACH es la esperanza de que en las calles de Chihuahua transite lo posible, no lo irremediable.

Por eso lastima mucho que la Universidad esté tan golpeada, tan vulnerada, tan acotada. La asfixia financiera por parte de los gobiernos es una parte sustancial del agobio, pero no lo es todo: la otra parte es interna. La otra cara tiene que ver con la gobernabilidad, con las bases mismas en las que se construye la institución, con la trasparencia en la toma de decisiones, con la democracia al fin.           

Al respecto, las dudas son muchas:

¿Por qué permitimos la erosión de esta importante institución?

¿Por qué la deuda creció tanto sin que hubiese respuesta alguna por parte de la administración ni de la comunidad universitaria? Algunas académicas  advirtieron que la crisis financiera era gigantesca, sin que sus voces tuvieran eco en la comunidad UACH.

¿Por qué las autoridades universitarias han tardado tanto tiempo en dar respuesta a las inquietudes y exigencias de la comunidad universitaria?

¿Por qué la respuesta de las autoridades y la comunidad ha sido hasta el momento ineficaz?

Hasta el momento, creo que no hay nadie que no esté de acuerdo en que la lucha de la UACH debe justa y legítima; sin embargo, lo único cierto es que los confictos crecen día con día. Las medidas emprendidas (jurídicas, políticas) han sido altamente relevantes en los medios y las redes.

Catedratidos de la UACH, se preguntan: ¿por qué los académicos permitimos la debacle politica de la universidad? La respuesta no tiene vuelta de hoja: porque la información no fluyó hacia la comunidad universitaria, sino hasta que era un hecho el colapso juridico de la institución.

El Nobel de Economía, Paul Kruggman, afirma “que los mercados tengan problemas no es motivo para dejar de formar a nuestras hijas e hijos, pues una de las claves del éxito presente y futuro de un país reside en la educación”. No entenderlo así es una muestra de irresponsabilidad e insolidaridad intergeneracional y de “ceguera” de quienes se alejan de aquella ciudadanía a la cual quieren “representar”. Los gobiernos que suspenden en confianza ciudadana mal pueden imponer, vía injerencia en la autonomía universitaria, soluciones eficaces y justas a quienes, como la Universidad, sí “aprueban” en confianza. Ya va siendo hora que las Universidades “despierten” y lo hagan saber.

 Salud y larga vida y luchar para vivir. @profesor_F