Vientos promisorios soplan sobre Chihuahua PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Lunes, 03 de Octubre de 2016 19:41

Isaías Orozco Gómez.

“El gobierno es un instrumento del ingenio humano para la satisfacción de las necesidades humanas.” Edmund Burke

A partir de mañana 4 de octubre, inicia la segunda alternancia en el Gobierno del Estado de Chihuahua, bajo la enorme responsabilidad del licenciado Javier Corral Jurado, que fuera postulado por el Partido Acción Nacional (PAN); por cuyo personaje de la política estatal y nacional, votaron tirios y troyanos, más que por Acción Nacional. Lográndose que la emisión del voto, casi se duplicara, en comparación con justas electorales, inmediatas anteriores.

La primera alternancia en el Poder Ejecutivo de nuestra extensa entidad federativa, la ganó también –en buena lid– el PAN, teniendo como  su abanderado electoral al CP Francisco Barrio Terrazas, mismo que gobernó durante el sexenio que comprendió los años 1992-1998. Administración pública gubernamental, que en general fue bien aceptada por la mayoría de la ciudadanía, de la población toda; aunque, no faltaron las situaciones difíciles y los momentos incómodos. Sobresalientemente aquellos episodios, en que el mandato de Barrio Terrazas hubo de enfrentar y confrontar, las consignas un tanto subjetivas y radicales del partido tricolor en su obligada calidad de oposición y de las cúpulas dirigentes de las Secciones 8 y 42 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Por lo que es de desear y esperar, que el quinquenio 2016-2021 que inicia Javier Corral Jurado, promisoriamente, por el bien de todos los chihuahuenses, esté exento de ese tipo de actitudes que vistas a distancia en el tiempo y en el espacio y en sus respectivas circunstancias, tal parece se basan en la razón de la fuerza más que en la fuerza de la razón. Los acontecimientos locales y nacionales – ¿y mundiales?– de crisis económica, de inseguridad pública, de cuasi estallidos sociales, de falta de empleos y desempleo, de… que estamos “viviendo” los chihuahuenses y la inmensa mayoría de los  mexicanos que pueblan el territorio nacional, invitan, sino es que obligan, a que, juntos, gobernantes y gobernados, autoridades y ciudadanos (en el caso concreto de nuestro extenso estado), deslicemos tersamente el caminar de esos cinco años, que son la esperanza, de que, por fin, se dé respuesta positiva, eficaz, eficiente, suficiente  y oportuna, a las muy legítimas y justas demandas sociales, económicas, políticas, educativo-culturales… de la sociedad chihuahuense. Principalmente de los más jodidos, que son la casi totalidad de los trabajadores del campo y de la ciudad.

Lógicamente, esa predicha esperanza de los chihuahuenses, demostrada al cruzar la boleta político-cívico-electoral  a favor de Javier Corral, se fundamenta en el hartazgo individual y colectivo a que se llegó durante los muy controvertidos seis años de gobierno de quien entrega el Palacio de Gobierno y se va, pues: “Prevalece en la sociedad una percepción generalizada de que su administración estuvo dominada por la corrupción, propósitos de enriquecimiento, desprecio a las instituciones, perversidad en su trato contra los adversarios y un toque de autoritarismo próximos a la dictadura”. (Luis Froylán Castañeda, “Un reclamo a Chihuahua”, Opinión, domingo 2 de octubre 2016).

Queda claro entonces, que para Javier Corral Jurado y su gabinete, o mejor, su –ojalá– bien integrado equipo de trabajo, los cinco años de compromiso y responsabilidad gubernamental al frente del Poder Ejecutivo; así como para los no menos responsables “representantes populares” del Poder Legislativo y funcionarios del Poder Judicial, su desempeño público será todo un reto. Habrá que tener presente y no olvidarlo, que hay que  asegurar la conexión entre el presente actual y el presente venidero planificando lo más objetiva y científicamente posible el futuro, teniendo como eje central: el plan o planes como previsión. Considerando además, que el funcionario como el “político”, de un tiempo para acá, pues la ciudadanía ha crecido en mucho cualitativamente, día tras día, son juzgados según el éxito o fracaso de sus decisiones y no por el cumplimiento de meras reglas o normas formales.

¡Ah! Si los ya casi  exgobernadores de Veracruz, de Quintana Roo, y de Chihuahua; y los esos sí ya exgobernadores de Coahuila, Nuevo león y Sonora, no hubieran perdido la perspectiva de la voluntad de servicio y de la voluntad política y hubiesen  leído y aprendido lo sustentado por el investigador y politólogo Norbert Lechner de que: “La política es un continuo enfrentamiento con lo imprevisto, sea defendiendo el orden establecido mediante diques y canales que encaucen el desbordamiento del lecho normal, sea atacando con audacias las ‘irrupciones’. Posteriormente, con el avance de la racionalidad formal (cálculo-medio-fin), se imputará a la política la tarea de prever y dominar los acontecimientos. Es decir, se pretenderá reducir la incertidumbre controlando el tiempo”.  Si los susodichos, no hubiesen pisoteado el principio de que el gobierno es para servir y no para servirse, peor aún, no hubiesen caído en la corrupción, en el robo y el enriquecimiento  descarado e ilícito; no estuviesen en la antesala de la prisión y en la exigencia de devolver al pueblo lo que es del pueblo.

Lección para tomarse muy en cuenta por quienes asumirán los destinos político-administrativos-públicos-gubernamentales del estado, de los 67 municipios, del Congreso local y del Poder Judicial; de pasada también, para los otros estados del país, en que se eligieron nuevos gobernadores y nuevas autoridades…  En ese darle seguimiento   a las ideas aleccionadoras, no resulta ocioso cederle nuevamente  la palabra a Norbert Lechner, dada la vigencia de sus acertados y claros conceptos aplicados a nuestra realidad: “Cuando la continuidad del orden no está relativamente asegurada, nadie se arriesgará a invertir su tiempo y energía, su bienestar y sus esperanzas en un orden sin perspectiva. Por consiguiente, en nuestros países la construcción institucional de la DEMOCRACIA ha de estar acompañada de una sincronización de las diferentes temporalidades que posibiliten estructurar un HORIZONTE COMPARTIDO”.

La teoría política clásica, con respecto al desempeño de los servidores público-gubernamentales –en sus tres niveles–, establece que éstos deben poseer tres fundamentales cualidades: lealtad para la Constitución en vigencia, capacidad evidente para la responsabilidad del cargo y virtud y justicia. Obviamente considerando que la composición del Estado implica la correcta concatenación de tres entidades: población, territorio y gobierno.

Finalmente, si el gobierno estatal, los municipales, las  17 diputadas y los l6 diputados, así como los ciudadanos que conforman el Poder Judicial, logran vencer a los contravalores que hace tiempo enferman a las instituciones y lastiman cruelmente a la población en general, tales como: la ambición, la corrupción, la impunidad, la adulación, la arrogancia, la prepotencia, el mal trato al público, la complicidad, la deslealtad, el fraude, la malversación o desvíos de recursos, la intolerancia, el sectarismo y fanatismo partidista… Entonces:

Sí llegará nuestra malhadada Chihuahua, a ser: TIERRA DE PROMISIÓN.