Efecto Corral en el estado de México PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 04 de Junio de 2017 18:32

Isaías Orozco Gómez.

“Madrugar significa anticiparse, interrumpir el curso de los hechos; pero también una traición y una excepcionalidad legal para eliminar a las disidencias políticas o a los rivales en los negocios” Héctor Domínguez Ruvalcaba (“Nación criminal”)   

Las elecciones de ayer domingo en los estados de Nayarit, Coahuila, Veracruz y Estado de México, seguramente estuvieron llenas de marrullerías, de dádivas clientelares-electoreras y hasta de  amenazas por parte del tricolor y sus simbióticos corifeos, con el fin de hacerse del triunfo aun cuando fuese con el mínimo de votos. Y en caso necesario, llegar a la muy acostumbrada práctica del fraude: sea como sea, y tope en lo que tope; pues, el PRI, como Jalisco, nunca pierde, y cuando pierde: arrebata.

De tal manera, el partido oficial o de Estado, desde meses atrás, en las citadas entidades federativas, inició una campaña abierta y/o soterrada entre la población toda, principalmente entre los habitantes del Estado de México, aprovechándose de los recursos públicos-gubernamentales tanto locales como federales ofreciendo y entregando algunos apoyos en materiales de construcción, despensas alimenticias, medicinas y atención médica –en algunos casos–, becas, dinero en efectivo y/o tarjetas “rosas”; aplicando la política del miedo, la  calumnia, la desinformación, la descalificación…, principalmente dirigidas contra la oposición. Concretamente contra la candidata de MORENA al gobierno del estado, maestra Delfina Gómez Álvarez.

Fue evidente, que esa campaña, que esas estratagemas para descalificar a Delfina Gómez como candidata al Gobierno del Estado de México (E de M) y demás candidatos postulados por Morena (así como a su presidente nacional, Andrés Manuel López Obrador: AMLO),  fue instruida por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, como primer priista del país; pero ante todo , como descendiente y heredero de las familias más prominentes –financiera e industrialmente hablando– del grupo Atlacomulco (o Chorizo power)  constituido en corriente hegemónica de la “clase política” más recalcitrante del priismo o del partido oficial o de estado en turno, fundado por quien fuera gobernador del E  de M, Isidro Fabela,  y como sus más distinguidos representantes  quienes también fueron gobernadores de esa “joya de la corona” del priismo: ALFREDO DEL MAZO VÉLEZ, Salvador Sánchez Colín, Gustavo Baz Prada, Adolfo López Mateos, Juan Fernández Albarrán, Carlos Hank González, Jorge Jiménez Cantú, Ignacio Pichardo Pagaza, ALFREDO DEL MAZO GONZÁLEZ, Oscar Espinoza Villarreal, Emilio Chayffet Chemor, Arturo Montiel Rojas, Enrique Peña Nieto, Eruviel Ávila; mismos que por más de 80 años, han retenido ininterrumpidamente el poder público-gubernamental y económico, no sólo de ese estado altamente poblado, sino del país en general.

Ciertamente, durante esas más de ocho décadas de gobiernos priistas, ha habido un notable impulso industrial y agropecuario en algunos municipios de sus municipios, pero eso ha sido para beneficio casi exclusivo de unas cuantas familias, fundamentalmente del famoso y aristocrático grupo Atlacomulco, quienes son dueños de casi toda la riqueza natural y que se produce de esa entidad federativa, que cuenta con el padrón electoral más alto de los EUM, más de once millones de ciudadanos, lo que explica el por qué de la gran preocupación y OCUPACIÓN de los priistas  por ese bastión electoral y electorero. Tan es así su ocupación, que altos funcionarios del gobierno federal, como el doctor Narro, el doctor Nuño… como por arte de magia, de pronto, se dieron cuenta de que al lado de esos mencionados poquísimos ricos, hay millones y millones de jodidos tanto en el medio urbano como rural, que se apersonaron, personalmente en persona allí, a ofrecer la ayuda necesaria para dar solución a sus ancestrales necesidades vitales.

Y, bueno, el pueblo mexiquense, ese conglomerado humano que sufre el primer lugar en feminicidios, que tiene las regiones y zonas más pobres del país, que ocupa los primeros lugares en secuestros, extorsiones, robos a mano armada, violaciones y trata de personas; que tiene que madrugar para trasladarse a sus trabajos mal remunerados y extenuantes, lo que le lleva unas tres horas promedio “ida y vuelta”;  cuyas etnias originarias, en la mayoría de los casos siguen igual o peor que en la época porfirista, tanto en lo cultural-educativo como en lo económico; pueblo mexiquense, que a casi dos décadas del cibernético S. XXI, sigue en la total incertidumbre con respecto al presente y futuro inmediato de la instrucción y educación escolarizada de  nuevas generaciones. ¿Y la vivienda, la alimentación, el vestido, el calzado, la SALUD, la recreación…DIGNAS, de calidad?

¡Ah, pero eso sí, el presidente Peña Nieto y demás de sus principales funcionarios, se lanzan criticando duramente al gobierno venezolano  de Nicolás Maduro! Pero lo peor y por demás infantil, faltando a todo protocolo de la diplomacia internacional, se entrometen en los asuntos de Venezuela y con ello, tratan de asustar con el petate del muerto a los mexicanos, asegurando que con AMLO, se llegaría a tener un gobierno igual o peor que el de Maduro. ¡Vaya autoridad moral y política de tales personajes!

Así pues, y a pesar de la “compra de votos”, de las presiones y amenazas de todo tipo por parte del partido oficial, de esas elecciones de Estado, los ciudadanos del Estado de México, en los pocos segundos que les llevó cruzar las boletas electorales, sacando la casta, haciendo uso de su conciencia de mexicanos, replicaron el fenómeno, el efecto Corral, que se vivió aquí en el estado de Chihuahua, el domingo 4 de junio del 2016, votando en contra del caciquismo y oligarquía priista.