Don Luis Fuentes Molinar, siempre presente PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 11 de Junio de 2017 08:06

Isaías Orozco Gómez.

De las tres categorías universales –tiempo, espacio y movimiento– en que se sostiene nuestro sistema solar y    la aún misteriosa infinitud galáctica, el tiempo es inexorable para todo ser viviente. Llegada la “fecha de caducidad”, por una u otra causa, el elan vital llega a su término, la fuerza vital cesa, el soplo de la vida llega a su final: fenece.

Ante esa fatal realidad, el sábado próximo pasado, partió a su eterna dimensión, el siempre respetable y respetuoso caballero aldamense- chihuahuense: DON LUIS FUENTES MOLINAR. El cual, siempre gozó de la estimación de tirios y troyanos por su don de gentes, por su evidente voluntad de servicio; pues los  hombres, los seres humanos que han dirigido y realizado obras para su comunidad, su municipio, su estado, su país y para la humanidad toda; no son propiedad privada ni de partido político, ni de religión, ni de ideología, ni de nacionalidad alguna. Son patrimonio de todos: de la HUMANIDAD.

 Don Luis Fuentes Molinar, siempre estará presente desde aquellos años sesenta del S. XX, en que se dedicaba a la labor periodística al lado de su señor padre Don Luis Fuentes Saucedo, quien era director de  el diario EL Norte, cuyas oficinas y talleres rotativos, estaban en la calle Juárez, casi esquina con la Once.

 Ese medio de información y de comunicación impreso, que en no pocas ocasiones, hizo uso de la libertad de expresión y de imprenta, contra viento y marea; haciendo un periodismo auténtico, democrático, procurando evitar al máximo,  la connivencia con los poderes público-gubernamentales o con los sectores económico-empresariales. Antes al contrario, padre e hijo, dedicaron las páginas de ese matutino El Norte (otrora de Chihuahua, no nos referimos a El Norte de Juárez, que lamentablemente suspendió ¿temporalmente? su edición diaria) a informar con toda veracidad y objetividad con respecto a las manifestaciones de protesta de campesinos, obreros, maestros, estudiantes, amas de casa, inquilinos,  población en general, en contra del autoritarismo, represión, impunidad, corrupción y explotación cuasi esclava o feudaloide de los habitantes del medio rural, sobresalientemente de la sierra, tanto de mestizos como de las etnias indígenas u originarias, por parte de los caciques locales y/o regionales.

Imposible olvidar esas dos ínclitas figuras del periodismo escrito, pergeñado y tecleado, impreso. Ambos, respetando la tradición, la costumbre cotidiana  de vestir  su camisa blanca, su corbata y su respectivo saco; así como el fumar cigarro tras cigarro que, casi, casi, era el signo de distinción de los intelectuales dedicados “a las letras” en sus diversas creaciones y manifestaciones. Era tal, el buen trato, la plática tan amena e interesante que se sostenía con Don Luis Fuentes Molinar, que ni se sentía uno como interlocutor molesto por el humo y aroma del tabaco aspirado y expulsado por el reconocido periodista y político en referencia.  

Ya como Presidente Municipal de Chihuahua (1977-1980), Don Luis Fuentes Molinar, dio siempre muestras de gobernar para todos los chihuahuenses, pues independientemente de la militancia político-partidista de quién o quiénes acudieran a él, para plantearle algún problema y encontrar mutuamente la solución, escuchaba con afecto y debida atención el asunto, haciendo el máximo de esfuerzo para responder positivamente a la ciudadanía. Desde luego, no sobra reconocer la eficiencia y prestancia con que se desempeñaba su equipo de trabajo, como fue el caso del abogado Humberto Flores Salas, que fungía como Secretario de la Presidencia. De igual manera, se mostró sumamente respetuoso y receptivo, cuando alguna comisión del Partido Comunista Mexicana (PCM), personalmente hacía de su conocimiento algunos problemas que afectaban a algunos sectores de la población; eso, a pesar de la dura persecución  que sufrían los militantes de  la izquierda radical  a lo largo y ancho del territorio nacional.

Luego, en el año de 1983, lo vimos, lo observamos, lo escuchamos, compitiendo nuevamente por la Presidencia Municipal de Chihuahua, postulado por el PRI, teniendo como principal oponente a su tocayo, el no menos respetable Don Luis Héctor Álvarez, candidato del Partido Acción Nacional (PAN). Alzándose con la presidencia, Don Luis H. Álvarez. Triunfo que Don Luis Fuentes Molinar reconoció sin mayor duda, manifestando con su actitud, un ejemplo de auténtica congruencia democrática-republicana. Por cierto, actitud y comportamiento que puede considerarse histórica al interior del propio PRI y de otros partidos, pues desafortunadamente esas muestras de hombría (en el buen sentido del concepto), de honestidad intelectual, son como la aparición de los cometas, muy rara vez se ven. Ya ve usted, apreciable lector, lo que se vio y se está viviendo en el Estado de México y en el estado de Coahuila, con motivo de las marrullerías con que se condujo el partido tricolor, durante las elecciones del domingo 4 de junio del año en curso.

No menos conciliadora y tolerante fue la presencia de Don Luis Fuentes Molinar, en los años en que asumió la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal de su partido y, así mismo, fungió como Diputado federal durante los años 1973 a 1977.

La aceptación general que se le brindaba a nuestro personaje en referencia, se ratificó cuando se le asignó la responsabilidad de la Dirección General de Pensiones Civiles del Estado durante los períodos 1968-1974 y 1980-1982, destacándose por las siguientes iniciativas: Mejoramiento de los servicios médicos; contratación de médicos especialistas; atención psicológica; servicios de urgencias y consulta externa; mejor y mayor control de las citas médicas; establecimiento de expedientes clínicos únicos…

En dónde estuviese Don Luis, que no presentara buena cara, afable, franca. Siempre servicial. Pero además, buen conversador. Por eso y más, Don Luis Fuentes Molinar: ¡SIEMPRE PRESENTE!   

 

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