Desfiguros al amanecer PDF Imprimir E-mail
Opinión - Luis Javier Valero
Escrito por Luis Javier Valero Flores   
Domingo, 18 de Junio de 2017 15:47

Luis Javier Valero Flores.

Cuando ya parecía que el gobierno de Javier Corral podría terminar una semana sin los sobresaltos de los errores propios, justamente cuando ya se ventaneaba por todos los rumbos que su administración había logrado lo que pocos gobernantes han hecho, llevar ante los tribunales a un número muy importante de funcionarios de los primeros niveles del gobierno anterior, le estalló una nueva minicrisis, a dos días del inicio de una nueva gira  al extranjero, ahora protagonizada por el mismísimo mandatario y su vocero, en litigio con el hacedor de la imagen publicitaria del candidato Javier Corral, primero, y luego del gobernador chihuahuense.

La razón, los pesos.

Incapaces de resolver adecuadamente, de acuerdo a los parámetros de las organizaciones de avanzada -en el mundo y la nación- el tema de la publicidad oficial, se les ha convertido en una de las aristas más ríspidas de los actuales gobernantes.

Es paradójico, llegaron a la campaña y al gobierno con las banderas desplegadas, criticando lo que las administraciones anteriores habían hecho, ciertamente criticable, en la que el principal rasgo era el uso discrecional de los recursos públicos en la publicidad gubernamental.

La dolorosa novedad es que, de acuerdo a lo trascendido hasta ahora, lo están haciendo del mismo modo que sus antecesores, a un nivel menor, debido a lo escasez de los recursos económicos.

En ninguna parte aparecen los criterios mensurables, transparentes, que hagan posible la adecuada vigilancia y fiscalización del uso del presupuesto destinado a Comunicación Social.

El incidente con Marco Antonio Sifuentes Martínez, propietario de la empresa Extensión Urbana SA de CV, quien arguye no haber recibido el pago por sus servicios, lo que lo orilló a registrar bajo su nombre el logotipo del gobierno de Corral, asunto que está, bajo litigio, simplemente fortalecen la percepción detallada líneas arriba.

Confiados en la fortaleza alcanzada en las redes sociales en la campaña y los primeros meses de gobierno, lanzaron una inicial impresionante embestida en contra de los medios de comunicación, así, en lo general, y sin tomar en cuenta que la llegada al gobierno y los actos derivados de ello implica arrostrar un desgaste natural, que sería cobrado del mismo modo y magnitud por una parte importante de los usuarios de esas redes que, ojo, corresponden a los datos encontrados en todas las encuestas, de un porcentaje de la población que no se siente identificado con partido alguno y, por tanto, será muy proclive a criticar prontamente los desfiguros de la nueva administración.

Y si a ese sector le sumamos el que está pendiente de los errores y dispuesto a magnificarlos, tanto por la derecha, como por la izquierda y ahí debemos ubicar a los simpatizantes y electores del PRI, del PRD y Morena, en un entorno en el que la mayoría de los medios de comunicación, vilipendiados  por el corralismo por haber recibido gruesas sumas del erario estatal, magnificarían los errores, o los supuestos yerros de los gobernantes del amanecer, hacen prácticamente imposible que asuntos bien tratados por el gobierno de Corral, como el de la reestructuración de la deuda, o el de las detenciones de los ex funcionarios del gobierno anterior, cambien la percepción ciudadana sobre el actual gobierno pues sucumben ante el increíble número de errores cometidos por los gobernantes.

Como reza un viejo dicho chihuahuense, ni como ayudarles. No bien se digiere socialmente el asunto del litigio por el logotipo del gobierno, cuando un nuevo golpe contra la economía de una parte de la población es anunciado por la Secretaría de Educación: el incremento a las cuotas de inscripción al Colegio de Bachilleres.

¿En qué cabeza cabe semejante atropello a decenas de miles de familias chihuahuenses?

Cuando ocurren cosas como ésta, no puede olvidarse la frase de Ernesto Cordero, el ínclito Secretario de Hacienda de Felipe Calderón, quien argumentó que con 6 mil pesos mensuales hasta crédito para comprar un Volkswagen podrían acceder las familias chihuahuenses.

¿No saben, en realidad, el impacto que tiene en esas familias un incremento de 200 pesos a la cuota de inscripción de los jóvenes bachilleres?

Claro, si se analiza bajo el cristal del Secretario que “se dejó llevar”, es decir, convencer a los integrantes del gobierno acerca del bajo impacto que producirían en las economías familiares, todos coincidirían en que es una medida que no las afecta.

Pero relacionar el conflicto con el hacedor de la imagen publicitaria del gobierno de Corral -en el que no hubo acuerdo en el monto del pago a efectuar y que Sifuentes asegura fueron los miembros del equipo de Corral los que lo tasaron, para no pagarle finalmente y enfrentar ahora un litigio sobre la propiedad intelectual del logotipo- en el que la percepción es la de falta de cumplimiento con los compromisos realizados, con el asunto de las cuotas de inscripción, en el que, finalmente, se desdicen de lo prometido en la campaña electoral, no se requiere demasiada elaboración, el nuevo gobierno se está caracterizando del modo que lo hizo el Secretario de Educación en las primeras horas, las promesas realizadas fueron del corazón, no de la razón.

Y eso es lo que está en el fondo de la desazón acerca de la detención del ex gobernador César Duarte, solicitada por infinidad de chihuahuenses, pero en los que priva la percepción que no se hará, de ahí el desmesurado crecimiento de las opiniones contrarias al gobierno del amanecer.

En ese entorno, y en el del un innegable crecimiento de los índices delictivos, especialmente los de los homicidios, es que un asunto que debiera recibir buenas calificaciones, el de la reestructuración de la deuda directa del gobierno, no ha recibido la recepción que cualquier iniciativa bien sustentada y mejor planteada podría tener.

Si logran disminuir la tasa de interés con la reestructuración -que técnicamente no es una nueva deuda pues las garantías serán las mismas y el adeudo podría bajar- y acortar los plazos de la deuda, serían los logros mínimos alcanzables en la actual situación en la que las finanzas estatales están seriamente comprometidas y les generarían algunos cuantos millones de pesos que en estos momentos serían, literalmente, una poca de agua para el desierto presupuestario existente.

Alrededor de 300 millones de pesos anuales no pintan frente al tamaño del presupuesto estatal, pero en algo aliviarían las finanzas del gobierno corralista.

Sin embargo, anunciar el aumento de las cuotas de inscripción en Bachilleres, en medio de la agria disputa con la dirigencia sindical, motivada, sí, por la falta de distintos pagos al personal, pero en la que, indudablemente, cuentan las filias partidistas y la inadecuada conducción de la institución educativa de nivel superior más concurrida de la entidad.

Es de tal peso esa medida que le quitó los reflectores a la detención de siete de altos funcionarios de la administración duartista, entre ellos el ex auditor Superior del Estado, en una ofensiva judicial sin precedente en el país, pero a la que aún le falta la ratificación de las resoluciones judiciales.

Del mismo modo, el anuncio del citatorio judicial al ex gobernador César Duarte, a fin de que presente sus alegatos en relación a la denuncia del desvío de casi 90 millones de pesos, para entregarlos al PRI, motivó no pocas esperanzas en la aplicación de la justicia, pero en el que, extrañamente, no se levantaron cargos por el hecho usar los recursos del gobierno estatal para recaudar el dinero y entregarlo a las finanzas del PRI, ya que la tesorería del estado se convirtió en la caja recaudadora de ese partido.

Pero hechos tan destacables como esos, no hacen que se olviden episodios, paradójicamente, memorables, como el de los contratos cedidos a los familiares del Síndico Miguel Riggs, o la falta de las facturas de la renta de los viajes de avión, realizados por Corral para acudir a centros de recreo, o la falta de resultados en las investigaciones a los actuales funcionarios, en esos temas.

Pero no hay problema, pensarán algunos de los estrategas del panismo, no tenemos riesgo, dirán al ver declaraciones como la del presidente del PRI estatal, Guillermo Dowell, quien, en las reuniones preparatorias de la elección del Consejo Estatal lanzó esta frase: “No somos un partido en derrota sino en victoria por lo sucedido este año. Somos un partido trabajando para recuperarnos en Chihuahua”.

No, po’s sí.

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