Deslindes presidencialistas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Luis Javier Valero Flores   
Jueves, 26 de Octubre de 2017 05:14

Luis Javier Valero Flores.

Ningún otro tema local le ha merecido al gobernador chihuahuense, Javier Corral, tanta atención como el de la elección presidencial.

Apenas el lunes anterior, mientras el occidente de la entidad era presa de una nueva oleada de incursiones de comandos a varias poblaciones, seguidas de varios asesinatos, incendios, “levantones” de personas, y enfrentamientos armados, que abarcaron una extensa zona de la región de Cuauhtémoc. Justamente al cumplirse 7 meses del asesinato de la periodista Miroslava Breach, el gobernador Corral envió un mensaje a los chihuahuenses, a través de Facebook, en el que ratificaba su decisión de no buscar la candidatura a la presidencia de la república, a través del Frente Ciudadano por México, la alianza del PAN-PRD-MC.

Pero dos de los asuntos que mayor preocupación concitan entre los chihuahuenses, porque, además, están ligados, el asesinato de Miroslava y la ola de violencia, no le han merecido al gobernante la misma preocupación mostrada por la disputa presidencial. Sólo una casi clandestina visita a Gómez Farías, dos días después de que un comando tomara el poblado e incendiara las viviendas de un supuesto jefe del crimen organizado, obviamente rodeado de un suficiente aparato de seguridad (lo que es explicable en cualquier gobernante que pase por momentos como el actual) pero en ninguno de los dos casos el mensaje que tanto necesitan los pobladores, ni, tampoco, la preocupación sobre el futuro inmediato de dichas poblaciones.

A cambio, una de sus principales preocupaciones es la destitución del fiscal Santiago Nieto Castillo, titular de la Fiscalía Especializada en la Persecución de los Delitos Electorales (Fepade), lo cual está bien, pero que para la mayoría de los chihuahuenses no deja de ser una preocupación secundaria, incluso inferior a la de la excarcelación del ex presidente municipal de Chihuahua, Javier Garfio, que ha dejado un mar de dudas, ahora acrecentadas por la disparidad de informaciones rendidas por el Fiscal del Estado, César Augusto Peniche y el Consejero Jurídico, Maclovio Murillo, acerca del estatus jurídico de los terrenos materia del litigio y hasta de la participación de Garfio, que no fue beneficiario de la operación, como lo ha sostenido Murillo.

Corral dejó en claro que no busca la candidatura presidencial, “… aclaro que no pienso, ni debo, ni quiero participar como candidato del Frente Ciudadano a la Presidencia de la República”, afirmación que, antecedentes los hay en demasía, si se presentara la oportunidad de serlo, lo haría.

De ahí su ataque tan directo al PRI y Morena, cual si fuera, ya, uno de los aspirantes o de los dirigentes de la alianza, al sostener que “Fuera del frente sólo hay dos opciones que han demostrado ser perpetradoras de la corrupción y la simulación política que está ahogando al país: El régimen priista y el simulador de López Obrador…”.

No quiero ser el candidato, dice Corral, y declara su disposición a contribuir al fortalecimiento de una de las alianzas más oportunistas que hayamos visto jamás.

En el ámbito local, durante una buena parte del sexenio de César Duarte el PAN fue no solamente la oposición “cómoda”, que le aprobó al ex mandatario casi el total del endeudamiento de la entidad, sino que hasta se dio el lujo de co-gobernar desde el Poder Judicial pues propusieron y obtuvieron que dos de sus más ínclitos miembros pasaran a formar parte del Tribunal Superior de Justicia, en el grupo de nuevos magistrados impulsados por Duarte, y que hoy ahí permanecen; uno de los cuales, Luis Villegas, desde esa posición se ha convertido en uno de los más tenaces opositores y críticos del gobernador Corral.

Por su parte, el PRD local rompió en Chihuahua con lo que hasta entonces había sido uno de los principios fundamentales de este partido: No aliarse con el PRI. La subordinación de este partido al ex gobernador fue indignante para los chihuahuenses de izquierda.

Y ambos partidos contribuyeron decisivamente a la elaboración y concreción del Pacto por México, mediante el cual se aprobaron las llamadas reformas estructurales.

¿Cómo, entonces, se les puede ubicar como los más tenaces enemigos del “régimen priista” y catalogar de “simulador” a López Obrador, si el partido de éste fue el único que votó en contra de todas esas reformas y que en el ámbito local, fuera de la oposición ciudadana, se mantuvo como el partido de la oposición en el sexenio anterior?

El problema, para el gobernante chihuahuense, es que tiene a la mano la oportunidad de demostrar la justeza de sus posturas, si las aplicara en el ejercicio gubernamental, y en eso, crece la percepción ciudadana, de quedar en deuda con sus paisanos.

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