Grave crisis económica en las universidades publicas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Lunes, 04 de Diciembre de 2017 18:58

Isaías Orozco Gómez.

“Debe haber un rescate para las universidades públicas. Si hubo un Fobaproa, por qué no salvar a esas  casas de estudios, a menos que la intención sea privatizarlas”. Araceli Damián, Diputada federal de Morena.

Resulta muy alentador, el que la ciudadanía, la población toda, día tras día, se interese más y más, por lo que está pasando en su Matria y en su Patria. Levanta el optimismo,  que tirios y troyanos ubiquen y exijan la solución de los graves problemas que tienen que soportarse cotidianamente, algunos ya muy añejos; mismos que se han convertido en una constante, sin reales soluciones a los mismos por parte del Estado mexicano.

De ahí, que la mayoría de los chihuahuenses y de los mexicanos, esté mostrando su inconformidad por las muy controvertidas y nada convincentes reformas Pripeñanietistas, tales como: la laboral, la energética, de telecomunicaciones y radiodifusión, hacendaria, financiera, educativa, nueva ley de amparo, nuevo sistema penal acusatorio, política-electoral, en materia de transparencia… Que según el gobierno del presidente constitucional de los EUM, Enrique Peña Nieto, son reformas transformadoras para elevar la competitividad, para fortalecer nuestro régimen institucional democrático y para ampliar los derechos sociales en nuestro país. Y, precisamente, a un año de que concluya el sexenio peñanietista, de estarse aplicando el “Pacto por México” (PRI-PAN-PRD) la ciudadanía considera al mismo, como uno de los más duros para la economía del pueblo mexicano.

Destacan la reforma energética y la reforma educativa, como las más discutidas y de menor aceptación por las evidentes consecuencias impopulares, que han calado más en el ingreso de los trabajadores urbanos y rurales, tanto como en el presente y futuro inmediato cultural-educativo, de las nuevas generaciones. Así, la reforma energética, en lugar de beneficiar a la inmensa mayoría de los mexicanos, como lo ofreció durante su campaña el presidente Peña Nieto (¿firmó el compromiso –entre otros– ante notario público?), trajo consigo los gasolinazos y el alto costo del gas LP para uso doméstico; y la educativa, que más que una auténtica reforma filosófica-pedagógica-educativa, vino a imponerse como laboral-administrativa-punitiva, de acuerdo con el sentir de un importante sector del SNTE, de padres de familia y de la ciudadanía en general.

No obstante, por lo que se refiere a la “Reforma Educativa”, se observa, se percibe, que en cuanto a la crisis –esencialmente– económica que la mayoría de las universidades públicas estatales, están sobrellevando a “duras penas”, es mínimo el sector de la población  que  ha reparado en la misma. Al respecto, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en la última semana del próximo pasado mes de octubre, afirmó que “la crisis en las universidades públicas estatales del país, surge del déficit de 331 mil millones de pesos en sus sistemas de pensiones, que se ha atendido de manera coyuntural”. Agrega la ASF, que el problema se agudizó en 2017, porque mientras el promedio anual de aportaciones del presupuesto era de 944.3 millones de pesos, la Cámara de Diputados aprobó sólo 600 millones, “el monto más bajo de todo el período”.

Lo que viene a confirmar la alerta que desde la década de los años 80 del S. XX, intelectuales, maestros de todos los niveles y analistas, del país y del mundo entero, lanzaron, en el sentido de que con la globalización neoliberal impuesta por  del imperio capitalista, teniendo como puntas de lanza al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional, a la Organización Mundial del Comercio, a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico; “sugeriría” o impondría a las naciones bajo su férula, la privatización de la EDUCACIÓN PÚBLICA, el nivel medio superior y superior. Por eso, algunos investigadores educacionales, afirmen que la educación superior, que la UNIVERSIDAD, de creadora de condiciones para la competencia y para el éxito en el mercado, se haya transformado por sí misma gradualmente en un objeto de competencia, es decir: EN UN MERCADO.

Del mismo modo –sostienen analistas interesados en la educación–, la mayor autonomía que fue y ha sido  concedida a las universidades no tuvo como objetivo principal preservar la libertad académica, sino crear condiciones para que las universidades públicas estatales se adaptaran a las exigencias de la economía del  libre mercado.  En el mismo proceso, con la transformación de la universidad en un servicio al que se tiene acceso, no por un derecho constitucional sino por  la vía del consumo; y, por lo tanto, mediante el pago de inscripciones y/o colegiaturas, el derecho a la educación sufrió una erosión radical. De tal manera, la ELIMINACIÓN DE LA GRATUIDAD  de la educación universitaria y la sustitución de becas de estudio por préstamos o crédito, fueron los instrumentos de la transformación de los estudiantes, de ciudadanos con derecho a la educación en consumidores cautivos. Todo esto en nombre de la ideología de la educación centrada en el individuo y en la autonomía individual.

Los preocupados y ocupados  cerebros del imperio capitalista neoliberal, por la educación media superior y superior de los países periféricos o dependientes, tienen como objetivo poner fin a la democratización del acceso a la universidad y al efecto de MASIFICACIÓN que ello provocaba y provoca. No es extraño entonces, que en el 2002, durante el foro USAOCDE, se concluyera que el MERCADO GLOBAL de la EDUCACIÓN se estaba transformando en una parte significa del COMERCIO MUNDIAL DE SERVICIOS.

Ante tal realidad,  el reconocido sociólogo e investigador brasileño Boaventura de Sousa Santos, sustenta que el actual paradigma institucional de la universidad ha sido sustituido por un paradigma empresarial al que deben estar sujetas tanto las universidades públicas como las privadas, y el MERCADO EDUCATIVO en las que éstas deben intervenir debe ser diseñado globalmente para poder maximizar su RENTABILIDAD.

Lo más grave, se habla de ir privatizando paso a paso, todo el sistema educativo nacional. Y algunos padres de familia cada inicio de ciclo escolar se preguntan: ¿Cuál gratuidad de la educación pública?

 

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