¿Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, ante tan graves problemas? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 24 de Diciembre de 2017 06:09

Isaías Orozco Gómez.

Ha trascurrido una noche más de la tradicional y más significativa conmemoración y celebración religiosa, cuasi universal, principalmente entre las diversas religiones, denominaciones o confesiones “cristianas” (católicos romanos, católicos ortodoxos, metodistas, bautistas, anabaptistas (menonitas), presbiterianos, pentecostales, mormones…), y hasta entre un sector muy importante de no creyentes, conocida con el término genérico de: Navidad o Nochebuena. 

Seguramente, algunos millones de familias en todo el mundo, incluyendo al estado de Chihuahua y a los EUM, la noche de ayer domingo 24, se convirtieron en alegres y optimistas comensales de una opípara cena acompañada de diversos platillos como pavo y pierna de cerdo en sus variadas preparaciones y presentaciones, lechoncito, piza, bacalao a la vizcaína, filete de res marinado al tequila, cuete entomatado, romeritos con camarón, tamales, pozole, menudo, pechugas en crema de pimiento, pescado al curry con verduras, róbalo en salsa de azafrán y turrón, mole poblano…; por supuesto, acompañados con finos vinos de meza, cervezas y licores –en algunos casos, muy costosos–, de los tradicionales ponches y atoles…, así como de ricos buñuelos y demás suculentos postres.

Paralelamente a la realidad anterior, quizá dos o tres mil  millones de hombres y mujeres de todas las edades, que habitan los clásicos cinco continentes del Planeta Tierra, no tuvieron  ni siquiera, un simple pedazo de pan o una insípida bebida caliente para llevarse a la boca; y seguramente, como todos los días del año –de ya varios años–, durmieron con el estómago vacío, esperanzados a que, cuando menos en el sueño, lleguen a degustar un pan y una taza de ralo café o un tibio vaso de leche. No importa que al despertar, sientan nuevamente el permanente vacío estomacal. Seguramente, para esa triste existencia y más, les consuele el saber que: Jesús, el Niñito Dios, hijo de un carpintero, nació humilde y pobremente, en un pesebre, en un “corral”, acompañado de asnos y borreguitos; sufriendo y soportando también, las inclemencias del tiempo.

Sin afán de echarles a perder la cena o banquete predicho, pero se impone hacer la siguiente interrogante a esos millones de familias que sí cenaron hasta reventar ésta muy próxima pasada “Nochebuena: ¿Pensaron  antes, durante o después de dar gracias por los alimentos, ya no digamos en esos millones de familias que… sino tan sólo en los miles de niños, niñas y ancianos de su localidad, de su comunidad, de su municipio, de su provincia, de su estado, que no tuvieron ni para…? Eso, por aquello de las grandes enseñanzas de Jesús de Nazaret: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. “Si tienes dos túnicas o capas (cobijas), dale una a tu hermano que no tiene”.

Así pues, hallamos pensado o no en las graves carencias de nuestros prójimos (próximos), el imperativo de construir un país, una nación, un México Nuevo, con el mínimo de carencias para los más de 120 millones que pueblan los EUM, es impostergable. No es posible que las familias del medio urbano y rural que “viven” en todo el territorio nacional, sigan experimentando tan graves problemas como: 

El que, en momentos como el referente, desde los niños más pequeños, adolescentes, madres solteras, padres y madres, adultos mayores de las diversas etnias indígenas y mestiza, del campo y la ciudad, tengan que esperar a que surja el “espíritu caritativo”, filantrópico ¿navideño? de ciertas personas, para recibir una ayuda o apoyo con cobijas, chamarras, calcetines… nuevas o usadas, para mitigar –un tanto– los rigores del clima invernal; para que las pequeñas criaturitas reciban un juguete nuevo o usado, no importa que no haya llegado “Santa Clos” por la chimenea; para que sus progenitores con mínimos ingresos o sin ingreso alguno reciban algunas láminas para medio cubrir el techo de su humilde cuartito; para  recibir alguna despensa o algún alimento que les haga menos  penosa y triste su Nochebuena. De ninguna manera, se está en contra de esas muestras de solidaridad de esas personas de “buena voluntad”, pero debe llegar el hito, en que ningún MEXICANO esté esperando “una limosna” para satisfacer en algo sus ingentes necesidades.

El que se deje sin trabajo a centenas de empleados de los tres niveles de gobierno, muchos de ellos con más de 15 o 20 años de servicio, conocidos comúnmente como burócratas, algunos de ellos respetables y reconocidos por su eficacia y eficiencia, por su preparación y experiencia, por su buen trato con la ciudadanía; nada más porque quien o quienes llegaron al poder, son de otro partido, diferente del partido en que militaba al que se sucede. Precisamente, fueron no pocas  las familias  que en estas fiestas decembrinas, supieron en carne propia, lo que es que el padre o la madre como sostén del hogar, esté sin trabajo o sin ingreso fijo.

Los tres órdenes de gobierno del Estado mexicano, sean del PRI, del PAN o del PRD, incluyendo sus adláteres y simbióticos nano partidos, persistan en seguir teniendo al CAMPO, en cuasi completo abandono; y  para su mayor desgracia, con el precio de los combustibles como el diesel, la gasolina y la electricidad, por las nubes. Por lo que, con TLCAN o sin TLCAN, en todo el territorio nacional, al campo debe dársele PRIORIDAD, debe volver a ser considerado como una de las fuentes de producción alimentaria y de ingresos más fuerte del país, como ya lo fue por un buen lapso. 

Ahora bien, ¿cuál feliz navidad y año nuevo, cuando la tan cacareada reforma energética vino a desgraciar a la inmensa mayoría de los mexicanos, incluyendo  los micro, medianos y grandes empresarios?  Millones de mexicanos aguantando las inclemencias del gélido ambiente, porque el gas LP, incrementó insensiblemente su precio. ¡Vamos, hasta la leña subió bastante su costo!

Qué bien que el próximo 1 de julio del 2018, se vote por una nueva y verdadera opción, para que ese grave problema de los NINIS no siga existiendo, para que en lugar de SICARIOS desechables, haya millones de BECARIOS.

Esperemos que ahora sí, a partir del próximo año, se haga realidad nuestro profundo deseo: QUÉ BIEN QUE HAYA RICOS, PERO QUÉ MEJOR QUE NO HAYA POBRES.