Democracia, PRI y familia PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 04 de Marzo de 2018 20:20

Isaías Orozco Gómez.

Según se observa, tanto cuantitativamente como cualitativamente, el interés por el actual proceso cívico-político-electoral y electorero para elegir al presidente de la República, a algunos gobernadores, a los miembros del Congreso de la Unión, a los diputados locales de las 32 entidades federativas; a los presidentes municipales y síndicos de los más de 2 400 ayuntamientos de los EUM, supera  tangiblemente de manera considerable,  a los comicios de los años noventas del S. XX, al presente.

Puede pensarse, que eso se deba a que el actual proceso electoral, que abrirá las casillas y sus respectivas urnas, el ya casi encima domingo 1 de julio del año en curso, a que tal justa cívica-electoral tendrá  el carácter de concurrente; o que, paralelamente (al mismo tiempo), la ciudadanía tendrá la oportunidad de emitir su voto a favor de los cargos arriba anotados. Y, desde luego, por su evidente HARTAZGO de la inmensa mayoría de los mexicanos, ante el corrosivo cáncer de la CORRUPCIÓN e IMPUNIDAD sufrido, soportado –un día sí y otro también–, por la inmensa mayoría de los mexicanos.

¡Ah! Qué Estado-nación seríamos para bien de los que más mal (desafortunadamente) que bien habitamos todo el territorio nacional; para los millones de familias –a propósito del Día de la Familia–, y para ejemplo del resto de las naciones del mundo, si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que (¿en mala hora?) se arrogó los caros y esperanzadores postulados de la Revolución Mexicana, y se hizo del Poder Ejecutivo federal y estatales: hubiese actuado realmente, con voluntad política y voluntad de servicio; pero, ante todo, dando muestras de una obligada actitud moral y ética, hubiese construido una sociedad basada en una auténtica DEMOCRACIA y un indispensable ESTADO de DERECHO.

Si ese ya nonagenario partido de Estado (con excepción de la decepcionante “docena” de derecha panista de Vicente Fox de Sahagún –2000-2006– y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa –2006-2012–) hubiese considerado que la DEMOCRACIA está ligada a una búsqueda por abrir nuevos espacios de PARTICIPACIÓN SOCIAL y DIÁLOGO POLÍTICO propio y obligado de un Estado de gobierno claramente representativo. Un régimen democrático que antepusiera a los intereses mezquinos muy personales y de familia, las ingentes y graves necesidades económicas, sociales, educativo-culturales, étnicas y políticas de la población toda de los EUM.

Muy bien le hubiera servido a los sesudos del PRI y por ende al pueblo de México, si   desde la primera edición (1967) de la “Democracia en México”, del maestro mexicano,  investigador y gran impulsor de la Sociología, aquí en México y en toda Latinoamérica, reconocido exrector de la UNAM, si en esa obra hubiesen leído, estudiado y puesto en práctica que: “Nadie puede ocultarse  que ni basta con implantar formalmente la democratización en los países subdesarrollados para acelerar el desarrollo, ni éstos tienen por qué imitar todas y cada una de las formas específicas de la democracia clásica para que haya democracia: la democracia se mide por la PARTICIPACIÓN DEL PUEBLO en el INGRESO, la CULTURA y el PODER, y todo lo demás es folklore democrático o retórica”.

El partido  tricolor oficial o de Estado –salvo,  durante el régimen del General Lázaro Cárdenas del Río–, durante su “dominio” o DICTADURA PERFECTA como en su momento se los vino a decir el pseudo demócrata literato peruano Mario Vargas Llosa, ahora aplaudido y recomendado por el candidato del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade, rara vez consideró, sino es que nunca, que: debiera construirse la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA a la par que la “democracia representativa. Que la democracia debe estar acompañada del acto justamente democrático, configurando la SOBERANÍA DEL PUEBLO en el proceso de la TOMA DE DECISIONES; que el poder democrático no puede ser  una fórmula que se resuelva nada más, con la creación de instituciones, partidos y asociaciones políticas y sociales como las ONgs.

Quizá el partido tricolor soslayó tanto la “sed de libertad y justicia” del pueblo, a grado tal de caer en la abulia o el importamadrismo, ya que es difícil creer, que éstos políticos del PRI, hayan ignorado o ignoran, que la ciudadanía precisamente democrática, presupone una actuación y exigencia política permanente, constante, de los ciudadanos.  Y que además, no pueden concebirse instituciones democráticas sin demócratas. Ciudadanos sin ciudadanía. Asimismo, que no es el Estado, ni el poder de las instituciones, ni la partidocracia, quienes dan vida a la actividad político-social, lo que encausa y define la actuación democrática de la población toda.

En otra de sus prolíficas e ilustrativas obras, el doctor Pablo González Casanova, en el marco aquí tratado, refiere que la democracia debe ser interpretada, en primer lugar, como camino de la ciencia social y del conocimiento teórico, a fin de comprender su práctica como espacio de articulación del conflicto social. Por esta razón, la DEMOCRACIA busca encontrar la oposición y HASTA FOMENTA EL QUE SE MANIFIESTE para construir modelos de control adecuados, para canalizarla inductivamente. Por eso puede decirse que la democracia es el método científico aplicado al control de la sociedad mediante el conocimiento inductivo y experimental”. (Mayúsculas de un servidor).

Es seguro, que no se empacharían física y mentalmente, el resto de las cúpulas de la partidocracia, esencialmente las del PAN y del PRD, de pasadita las de MORENA, si leyesen la modesta presente colaboración y la “Democracia en México”, del doctor  Pablo González Casanova.