Por qué les preocupa tanto que no se haga el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Jueves, 29 de Marzo de 2018 16:03

Mario Alfredo González Rojas.

La desconfianza hacia el gobierno del PRI es tan grande, que sucede como en el cuento del lobo, que cuando este por fin llegó al pueblo, ya nadie le creía al contador de mentiras, quien decía y decía, que ya venía el lobo,  y pues el terrible animal hizo y deshizo con los habitantes del lugar porque nadie se movió, pensando que no era cierto lo que se anunciaba. Llega el momento en que se cree que todo es al revés de como se anuncia; si es sí, es no, y si es no, es sí. Es el caso, del gobierno de Peña Nieto, al que no se le tiene ningún grado de credibilidad, y esto le va a pesar al PRI en las elecciones del 2 de julio.

El Peje ya dijo que va a echar abajo lo que se ha avanzado en la construcción de nuevo aeropuerto, situación que levantó muchas opiniones en contra, como otras a favor de las declaraciones del tabasqueño, quien dice que han de de haberse otorgado contratos amañados a diversas empresas, y es que se trata de una obra de muchísimos millones de pesos, lo que representa un verdadero botín, si se le ve desde este ángulo. Allí hay una gran atracción diabólica dicen muchos, la tentación de saciar el hambre de robo se despertó al máximo con este asunto. Y usted y yo, que estamos muy ajenos al negocito del nuevo aeropuerto, pues de alguna forma nos imaginamos los montones de dinero que están de por medio.

Anaya, Meade y  muchos han puesto el grito en el cielo, ante la amenaza del Peje, bajo el argumento de que ya hay mucho dinero público invertido y que no es posible abrigar tal deseo de derrumbar lo caminado. Usted y yo olfateamos de cierta forma, es la verdad, lo que hay de por medio y creo que Obrador tiene toda la razón: "la burra no era arisca, la hicieron". Y es que el gobierno de Peña no puede augurar nada bueno, nada limpio. Y no nada más es Odebrecht, la mancha que cubre las mañosadas que se han cometido en este brutal sexenio, hay tanto por todos lados.  En tal concepto, Meade carga con la maldición de este gobierno, mismo en el que participó en primer término en muchas circunstancias. Para no ir tan lejos, él estuvo en Hacienda cuando César Duarte se dio vuelo haciendo y deshaciendo con los recursos de los chihuahuenses; ya hace poco este gris candidato exoneró de toda culpa al ballezano, tratando de aclarar poco después al estilo Cantinflas, que se refería al aspecto técnico. Le entendió a Pepito?

En este concepto, cuando ya nadie cree en nada, qué podrán decir los candidatos a la Presidencia fuera de los ataques entre ellos mismos? Sus spots están llenos, cargados de acusaciones al por mayor, pero escasean las propuestas de cómo hay que hacerle para llevar a la realidad eso que proponen, cuando proponen algo. El rosario de promesas es el mismo: acabar con la corrupción, luchar por la equidad de género, acabar con la impunidad, ampliar la cobertura escolar, dar becas, luchar por una verdadera reforma fiscal, etc.

Recuerdo un poema, sobre la perorata que le echa un cura a una muchacha humilde de un pueblo para tratar de convencerla de los beneficios de la religión católica. Después de todo un rollo, en el que habla y habla de la otra vida, de los dogmas, del amor al prójimo, del castigo eterno, etc., le dice el cura a la muchacha, que si lo cree, y ella responde muy tímidamente pero con su criterio a flor de piel: "sí tata cura, sí lo creo,  pero no lo como". Así  nosotros, no nos queda otra alternativa que oír y oír todo el santo día esa sarta de mentiras, pero siempre serán puras frases huecas y eso sí, muy costosas para las finanzas públicas.