No más gobiernos tecnócratas neoliberales PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 08 de Julio de 2018 10:31

 

Isaías Orozco Gómez.

 

Fuera de complejos triunfalistas, de arrogancias y de subestimación de los partidos políticos y sus respectivos candidatos a la Presidencia de la República, un amplio y variado sector del electorado, tenía plena confianza, estaba seguro, de que, en esta tercera ocasión, el licenciado Andrés Manuel López Obrador (AMLO), lograría, de manera contundente (más de 30 millones de votos): ser el presidente electo, para el sexenio 2018-2024.

 

Y con esa misma confianza,  con esa seguridad y convicción democrática, indudablemente millones y millones de mexicanos, principalmente los trabajadores urbanos y rurales –esos casi 60 millones de habitantes de todo el país que “viven” en condiciones de pobreza “moderada” y extrema–, cifran sus esperanzas en la CUARTA TRANSFORMACIÓN de los Estados Unidos Mexicanos (EUM) propuesta y liderada por AMLO y por esos miles y miles de militantes activos del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), que a lo largo y ancho del territorio nacional, trabajaron ardua y conscientemente, para que más del 52 por ciento del electorado, la apuntalara al emitir su voto, el pasado domingo 1 de julio.

 

Por supuesto, que ese tsunami que invadió la Nación mexicana el día de la próxima pasada justa comicial que, la mera verdad, a muy pocos sorprendió –salvo los pesimistas y pusilánimes de siempre,  los cegados por el fanatismo y el odio– pues ya se venía venir, dado el evidente hartazgo de la mayoría del pueblo mexicano, manifestado abierta y soterradamente, desde finales de los años 70 y a partir de la década de los 80, en que lamentablemente, el imperio capitalista neoliberal y globalizador,  impuso y se estableció en nuestra malhadada Patria y Matria a los gobiernos tecnócratas al servicio de la burguesía y oligarquía “nacional”; así como a las órdenes y disposición de los oligopolios y/o de las transnacionales extranjeras, lapso en que el cáncer de la CORRUPCIÓN, la IMPUNIDAD y la INSEGURIDAD, invadió exponencialmente hasta los rincones más apartados de los EUM.

 

Por ya más de cuatro décadas, incluyendo dos sexenios de presidentes de México, panistas, la población toda del país, estuvo y sigue soportando una política económica que ha privilegiado la macroeconomía, la privatización de las principales fuentes de ingresos del Estado Mexicano (PEMEX, CFE, Banca, minería, playas y demás zonas turísticas, silvicultura…) efecto del sometimiento del gobierno mexicano a los intereses del imperio capitalista neoliberal, encabezado principalmente por los USA. Por lo que, es imperativo cambiar radicalmente el rumbo de la economía nacional –con bases eminentemente nacionalistas–, de tal forma que se canalice a la satisfacción de las necesidades más apremiantes de la población mayoritaria de los EUM, que por fin, permita ir resolviendo la penosa crisis económica ancestral, que se ha ido acumulando y lacera tangiblemente a la inmensa mayoría de las familias mexicanas.

 

Reconociendo que el proyecto de nación sustentado por el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, tenderá prioritariamente a elevar verdadera y auténticamente la dignidad y la calidad de vida de los más de 120 millones de seres de las diversas etnias que habitan la República Mexicana; se anotan algunas medidas concretas que en el ámbito académico-educativo y social en general, se ventilaron desde la penúltima década del siglo próximo pasado.

 

Realizar una reforma fiscal a fondo que sea equitativa y progresiva, que grave más al que más tiene y que no recaiga el peso en los proletarios asalariados como hasta la fecha, sino que sean los  dueños del gran  capital los más gravados.

 

Se impulse un profundo proceso de REDISTRIBUCIÓN del ingreso a través de diversos mecanismos, de tal manera que desaparezca el atraso y la marginación. Mejorar la distribución del ingreso individual y colectivamente, entre regiones y entre actividades económicas. Considerando que este proceso distribuidor del ingreso implica más y mejor EDUCACIÓN, SALUD, ALIMENTACIÓN, VIVIENDA y demás satisfactores para el máximo de mexicanos.

 

Trabajar por una real e indispensable política del empleo, que permita absorber la creciente mano de obra que solicita empleo, y contribuya a la gradual eliminación, pero permanente, del desempleo y subempleo que por sexenios y sexenios se viene arrastrando en la Patria y Matria mexicana.

 

Orientar el sistema económico para incrementar la producción y la productividad de bienes y servicios, especialmente los básicos. Volver más eficiente el aparato productivo nacional para lograr mayor calidad y mejores precios. Dirigir la producción a la satisfacción de las necesidades internas y exportar sólo los excedentes.

 

Fuera de paternalismo y dádivas, apoyar e impulsar de manera consciente, patriótica, las actividades económicas primarias, en especial, las labores agropecuarias, abaratando, facilitando y proveyendo el suficiente y oportuno riego, los combustibles (Diesel, gasolina, gas, energía eléctrica), semillas para la siembra, fertilizantes… Defendiendo y respetando los precios de garantía.

Fortalecer la auténtica INDEPENDENCIA NACIONAL por lo que se impone: no firmar acuerdos con otras Naciones-estados e instituciones extranjeras (oligopolios, monopolios, transnacionales…), sobre todo si va en contra del desarrollo económico, la soberanía e independencia nacional.

Dar la debida importancia e impulsar la ciencia y la tecnología para eliminar la transferencia de tecnología y la fuga de cerebros. Incrementar el porcentaje del PIB para la investigación científica, técnica y tecnológica.

Que esto y más se hará realidad con el apoyo consciente de todos los patriotas mexicanos, ni duda debe caber.

 

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