Gobernando analfabetas funcionales PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Pablo Bernach   
Viernes, 10 de Agosto de 2018 18:15

 

Pablo Bernach.

 

Por lo general los articulistas analizamos y criticamos a los gobiernos, grillos y burócratas. A quienes culpamos de todas las desgracias de cualquier pueblo, ciudad o país, pero ha llegado el momento de analizar a los ciudadanos y especialmente a los más activos en las redes sociales y quienes incursionan en los medios digitales.

 

En cada ocasión en que señalamos que su Mcklein miente, desenfundan con un “todos los políticos mienten”, si anda estrenando más allá de las posibilidades de su salario, contestan, “los políticos no son santos”, y si son de izquierda que “también tienen derecho a mandar a sus hijos a estudiar a Harvard” y colorín colorado la corrupción rampante es un cuento rosado.

 

Los tiempos en que bastaba con no robar y repetir con cierta eficiencia las responsabilidades y actividades de un puesto público son historia. Actualmente la velocidad de los sucesos genera nuevos retos a cada rato para cualquier responsabilidad pública, pero PRI, PAN, PRD, Morena, etc. están hasta el copete de viciosos incompetentes del calcio, léase huesos.

 

Pero las películas y las series de TV nos han convencido que, la política es igual a corrupción, ineficiencia, descuido, improvisación, etc. y lo más lamentable es que sobre todo los tercemundistas analfabetos funcionales (fuimos a la escuela, pero no sabemos leer en voz alta y mucho menos pensar) compramos esta versión, olvidando que en innumerables países desarrollados existe algo llamada “servicio público civil de carrera”, para minimizar el impacto, cuando sus votantes histerizados eligen demagogos, idiotas, corruptos o incompetentes.

 

En México se hizo un intento mal diseñado y peor implementado por Lalo Romero durante Fox, que manoseo el gobierno de Calderón y enterró Peña Nieto. El daño a México lo considero superior a la quiebra de Pemex, pero como buenos analfabetos funcionales, no captamos el alcance de esta tragedia en plena sociedad del conocimiento, porque tal institución nos facilitaría contar con una mejor y menos incompetente burocracia, a prueba de relevos sexenales y trianuales.