Los pederastas, felices con Francisco PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Miércoles, 12 de Septiembre de 2018 13:16

 

Mario Alfredo González Rojas.

 

La palabra perdón anda de moda desde hace unos años, la que ya no solo se usa en el medio familiar, de amigos o sea de círculos pequeños, sino que ha penetrado en el ámbito social del sentido más amplio. En este ámbito, se acostumbra decir perdón por parte de religiosos.

 

El papa Francisco pidió perdón en Bolivia en 2015 por los grandes errores de la Iglesia, recordando la Inquisición, y ya antes Juan Pablo Segundo lo había hecho en el 2000, en alusión a tantos errores en perjuicio de la humanidad (quién no recuerda las Cruzadas, por decir un poco), y posteriormente volvió a mostrar pena, arrepentimiento por ese papel histórico de la Iglesia ¿De algo ha servido este perdón? El pasado está sepultado, no hay manera de remendar lo que se hizo mal.

 

Hay que ver hacia el presente, en que se sigue pidiendo perdón por parte del clero católico, debido a los grandes delitos de pederastia que cometen sacerdotes en diversas partes del mundo. No nada más es por lo que hizo el desgraciado del padre Maciel, cabeza de los Legionarios de Cristo, hay mucho, bastante que espulgar en la actualidad, en lo que parece que no tiene freno. Y no nos venga nadie que es muy difícil detener, frenar esa ola de ataques sexuales, que además proliferan en otros medios como el de los artistas del cine, televisión, en el espacio deportivo, etc.

 

Que no se cargue gran parte de la culpa a la propia naturaleza del ser humano, únicamente falta más educación, incluyendo la de carácter sexual y más y mejores  autoridades encargadas de hacer justicia. El papa Francisco ahora dijo, que citó a los obispos para tratar el tema, pero no se le ve la puerta de la justicia a esta intentona tibia de hacer algo en firme para acabar con el problema. Para no ir tan lejos, el anterior arzobispo primado de México, Norberto, ahora jubiladito el angelito, era un gran encubridor de pederastas, lo que se hizo ver en su momento a Juan Pablo Segundo, el que no movió ni el dedo meñique para decir algo; empezando porque este "santo padre" (¿santo de dónde? también era un súper encubridor. ¡Todos, cortados por la misma tijera!

 

Con estas farsas papales, obispales, sacerdotales y demás no se va a lograr componer nada, el perdón sirve para una ch......Queremos que proceda la autoridad competente en cumplimiento de sus obligaciones en casos de abuso sexual, que deje de haber esa complicidad perversa ( un religioso sincero diría satánica), para que se haga justicia. De otra manera, seguirá el comportamiento asqueroso de los religiosos.

 

Para qué pedir perdón por los crímenes cometidos por la Inquisición, que creó el papa Gregorio IX el año de 1233 para combatir la herejía, aliándose pronto con la autoridad civil para hacer un bloque de poder, bloque mismo que en el siglo XVI alcanzó gran auge con motivo de la contrarreforma. Eso es historia negra, pero ahora nos interesa el presente y lo que queremos, es que los pederestas y sus encubridores vayan a la cárcel.

 

Pura madre que queremos que pidan perdón los religiosos...y perdón por los términos carretoneros que utilizó.

 

El Clima