La Columna de Jaramillo PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Carlos Jaramillo Vela   
Sábado, 06 de Octubre de 2018 17:30

 

Carlos Jaramillo Vela.

 

Nuevo salario mínimo: un cambio inédito en la historia mexicana. La mayoría legislativa de MORENA: frente al imperativo de la disciplina.Corral: otra vez frente a la oposición del magisterio.

 

Sorprendente, sin duda, gratamente sorprendente -podría decirse-, resulta el nuevo salario mínimo que se encuentra en ciernes para ser aplicado en todo México a partir del 1 de enero de 2019. El Senado de la República acaba de aprobar un exhorto, para conminar al Gobierno Federal y a la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, a fin de que el monto propuesto como percepción económica mínima diaria por cualquier trabajadora o trabajador, sea de $176.72 pesos, es decir, el doble de la cantidad ahora vigente, y que corresponde a $88.36 pesos. Inusual e histórico, evidentemente, es este trascendental planteamiento, pues no tiene precedente en la nación, y su implementación, de llegar a suceder, podría tener repercusiones importantes en la economía del país.

 

Si bien es cierto, la instauración del salario pretendido ocasionaría que el sostenimiento de la planta productiva laboral tuviera un significativo incremento para las empresas, también lo es el hecho de que una mayor capacidad económica de los empleados provocaría el aumento en la adquisición de bienes y servicios, y también en el ahorro; es decir, una alza salarial de tales proporciones acarrearía mayor consumo y mayor ahorro, lo que sin duda repercutiría positivamente en la macroeconomía del país.

 

A quien aún no parecen subordinársele del todo sus huestes, es al Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, pues pese a los liderazgos formales que éste instauró en el Senado y en la Cámara de Diputados, a través de Ricardo Monreal y Mario Delgado, las bancadas de MORENA en ambos órganos legislativos han empezado a dar muestras de obediencia a otros liderazgos, de carácter real, personificados por Martí Batres y Dolores Padierna, respectivamente.

 

Han trascendido, de manera pública, los variados y continuos desencuentros surgidos al interior de tales cámaras a raíz del choque de posturas e intereses, entre los coordinadores Monreal y Delgado -formal y protocolariamente nombrados por Andrés Manuel-, y las bancadas morenistas de senadores y diputados, realmente lideradas por Batres y Padierna, pues la insubordinación de los últimos respecto a los primeros ha quedado evidenciada al ser rotos, por la mayoría de congresistas de MORENA, algunos acuerdos previamente alcanzados con los coordinadores. Entre tales incumplimientos de las huestes morenistas –batristas y padiernistas- a los pactos previamente establecidos con los pastores oficiales del rebaño -Monreal y Delgado-, mediante palabra empeñada, figuran las presiones ejercidas para cambiar en último momento la asignación de puestos en las comisiones camerales, así como la intervención discursiva de Dolores Padierna, durante la comparecencia del Secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, en la Cámara de Diputados.

 

Ante tal escenario, se perciben atisbos de insubordinación y rebeldía, la cual, sin duda, el mismo López Obrador, los coordinadores legislativos Ricardo Monreal y Mario Delgado, así como la propia Yeidckol Polevnsky, presidenta nacional de MORENA, ya deben tener marcada como prioridad en sus agendas, pues es imposible lograr el desempeño eficaz de una bancada legislativa mayoritaria, cuando se carece de disciplina.

 

Quien sufrió los embates de un rechazo colectivo, en el Foro de Educación efectuado con la presencia de Esteban Moctezuma, próximo Secretario de Educación -del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador-, fue el Gobernador de Chihuahua, Javier Corral, cuando éste tocó el tema de la Reforma Educativa. Al sentirse agraviados, o al menos contradichos por la opinión del mandatario, los cientos de maestros de las secciones 8 y 42 presentes en el acto, vertieron contra Corral masivas y sonoras expresiones de repudio. Al actual gobierno panista de Chihuahua, al igual como años atrás le ocurrió a la administración estatal del también gobernante blanquiazul Francisco Barrio, no sólo no le ha resultado fácil relacionarse con el sector  magisterial, sino que la relación Gobierno del Estado- Magisterio ha transitado por caminos verdaderamente accidentados. Aunque no se sabe con certeza cuál es el fondo que impide a los gobiernos blanquiazules sostener un trato armónico con los mentores, algunos politólogos de café afirman que detrás de esto se halla una especie de aversión psicológica a la fidelidad magisterial que por décadas caracterizó al pacto político PRI-SNTE, vínculo que, no obstante hallarse actualmente reducido a la condición de crónica histórica -por carecer de real vigencia material-, resulta difícil de aceptar para algunos políticos de derecha.

 

 

El Clima