Sobre los foros por la educación PDF Imprimir E-mail
Opinión - Aída María Holguín Baeza
Escrito por Aída María Holguín Baeza   
Martes, 09 de Octubre de 2018 06:51

 

Aída María Holguín Baza.

 

A finales del pasado mes de agosto, iniciaron los foros de la Consulta Estatal Participativa Por un Acuerdo Nacional sobre la Educación, convocados por equipo de transición en materia educativa del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces, se han llevado a cabo 18 (de los 32 contemplados), de los cuales, uno (el del estado de Guerrero) quedó inconcluso debido a la violenta irrupción de un grupo de maestros pertenecientes a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero.

 

Independientemente de que López Obrador quiera aprovechar el mecanismo de las consultas para que sus decisiones cuenten con una notable aprobación ciudadana o, en su caso, para lavarse las manos, lo sucedido en el foro que se desarrollaba en la ciudad de Acapulco, deja muy claro que -al menos- la Reforma Educativa heredada por Peña Nieto no será un asunto fácil de arreglar (y menos cancelar), tal y como AMLO lo visualizó y, peor aún, lo prometió.

 

Sin duda alguna, la intención de los foros no es mala. Es decir, escuchar el sentir y las propuestas (como no lo hizo el gobierno de Peña Nieto) de maestros, alumnos, padres de familia, legisladores, investigadores, autoridades educativas, organizaciones de la sociedad civil y demás interesados, es lo correcto. Sin embargo, es obvio que a López Obrador y a su equipo no les ha quedado claro que, en este tipo de temas, no basta con la intención.

 

Para poder cumplir con la promesa que en relación a la Reforma Educativa hizo, y por la cual una importante parte del magisterio votó por él, AMLO tendrá que asumir la responsabilidad que le corresponde tomando decisiones por sí solo. Pero, sobre todo, tendrá que enfrentarse a la dura realidad. Es decir, al hecho de que en el sector magisterial hay muchos intereses y grupos de por medio, y será prácticamente imposible darle gusto a todos.

 

Con tantos años en la política, López Obrador ya debería saber que prometer imposibles no trae nada bueno y que, en un futuro no muy lejano, comenzará a pagar las facturas del costo político causado por el incumplimiento de sus promesas.

Finalizo en esta ocasión, citando lo dicho alguna vez por el periodista, ensayista y político español, Ramiro de Maeztu: “Quizás la obra educativa que más urge en el mundo, sea la de convencer a los pueblos de que su mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles”.

 

Aída María Holguín Baeza

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

El Clima