Despojo y denostación en SEECH PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Oder Yemal Santana   
Lunes, 03 de Diciembre de 2018 14:09

Oder Yemal Santana

 

Documento dado a conocer a las distintas autoridades y a la opinión pública

Sr. Gobernador
Sr. Secretario de Gobierno
Sr. Secretario de Educación y Deporte
Sr. Director de los Servicios Educativos del Estado


Chihuahua Chih. 3 de Dic/2018

 

Por medio del presente y ante la imposibilidad de hacerlo en persona, dadas las evidentes restricciones, trámites burocráticos y diversidad de filtros, prácticamente infranqueables que hay entre el ciudadano común y sus autoridades, me dirijo a ustedes de manera respetuosa.


En estos tiempos convulsos nada es fácil, ni el gobernar, ni el ser gobernado, en ambos casos hay pérdida porque en ambos está implícito el hacer concesiones, negociar la convivencia, un acuerdo para el desarrollo común, un pacto para la paz y el futuro implica que todos debemos conceder, porque es un hecho, no todos podemos ganar.


Entiendo que en su caso medie siempre la sospecha, que ante la enorme presión que seguramente les representa gobernar para todos, en ocasiones se cometen injusticias, se extravía por momentos el camino y se ven obligados a improvisar. Como expresé, hay cosas que siempre son negociables en el ánimo del bien común, pero, y ese es el motivo de mi elocución, hay otras cosas que no pueden ser negociadas ni pactadas, y esas son, la propia dignidad de las personas y aquello que nos hace humanos, La palabra. La expresión libre de las ideas.


Un servidor he sido despojado de mi modo de vida, no sólo de un empleo expresado en forma llana, sino de aquello que me daba sustancia y me hacía diferente y especial al mismo tiempo. Sin tener grandes títulos académicos hube de esforzarme el doble para trascender, para tomar parte en grandes proyectos y grandes responsabilidades dentro de la vida académica, como investigador, desarrollador de proyectos o coordinador de programas, quizá no con la excelencia máxima, después de todo, cuál es el techo más alto al que podemos llegar que no sea el de nuestro máximo esfuerzo? No obstante ustedes de manera directa o indirecta, consiente o inconscientemente, en aras de negociar eso que se llama “Gobernabilidad” han decidido sacrificarme, sin escucharme siquiera, sin el beneficio de la duda, y eso es un error.


Hace cuatro años por expresar mis ideas fui denostado, perseguido y despojado, y ahora con su participación anatemizado, amputado de la educación a la que serví por casi dos décadas. En palabras resumidas del vocero de los SEECH, ante un medio local, fui señalado como “agresivo y violento”. En su declaración además, asegura que “no seré recontratado en esa institución ni en ninguna otra”.


Esta persona deja entrever que más que un vocero de los SEECH es un vocero del propio gobierno, y que su decisión de negarme el acceso al trabajo constitucionalmente protegido, además de ser un Derecho Humano consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos y en los acuerdos internacionales suscritos por nuestro país en la materia, es una voluntad del ejecutivo, que este gobierno, basado solamente en los dichos de una autoridad y un grupo sindical, a los que este mismo inicio proceso judicial por peculado, tomó la decisión, sin siquiera concederme el derecho a audiencia, de declararme culpable y por ende, de aplicarme la pena del desempleo y el estigma social.


De ser así, es no sólo lamentable, porque usted reiteradamente Sr. Gobernador, ha expresado estar en contra de la corrupción y la impunidad del Gobierno de Cesar Duarte y de aquellos que lo sirvieron, incluidas autoridades educativas y sindicales. Es además un acto de indolencia que raya en la complicidad con aquellos que dice combatir, el tomar partido sin otorgar siquiera al beneficio de la duda, a los dichos de los ahora sujetos a proceso penal.


No obstante, señor Gobernador, hoy vengo ante usted con la cara en alto, no cometí falta alguna que significará mi destierro de la función o el servicio público; no hice salvo ejercer mi derecho como ciudadano y articulista a expresar mi sentir y mi opinión sobre la cosa pública; no expresé sino la palabra que me otorga la Constitución para denunciar lo que a mi juicio estaba mal, y es esa y no otra, la causa de la persecución que hoy sufro.


Por lo tanto, RECLAMO MI DERECHO A SER ESCUCHADO, A QUE SE REVISE Y SE TOME UNA DECISIÓN FUNDADA Y RESPONSABLE SOBRE MI ASUNTO, Y QUE SE ME OTORGUEN TODAS LAS GARANTÍAS Y PROTECCIONES PARA MANIFESTARME.

 

Atte. Oder Yemal Santana

 

El Clima