Calidad de vida; desde una ciudad donde consumir drogas y alcohol no es causa violencia PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Lourdes Díaz López   
Martes, 04 de Diciembre de 2018 04:35

Lourdes Díaz López.

 

Salamanca, España.- ¿Que nos toca como ciudadanos para obtener calidad de vida…qué hago yo, en lo individual, con los míos, desde mi casa, mi calle, mi colonia, para mejorar mi calidad de vida y la de quienes me rodean?, no hacerle mal a nadie podría ser suficiente si todos lo asumiéramos igual, pero desgraciadamente, es necesario brincar esa mediocridad e intentar hacerle el bien a alguien desde la trinchera que a cada quien nos toca.

 

En México decimos que vivir en el hacinamiento genera violencia, pues en España se vive en pocos metros y no es causa de violencia, no hay homicidios, riñas frecuentes ni algún síntoma de violencia por la que se pueda culpar al hacinamiento.

 

El consumo de alcohol o drogas no es razón para generar desorden, veo con frecuencia personas que fuman mariguana y se embriagan en las calles sin que causen ningún tipo de problema. Existe más de un bar en cada esquina y no es causa de desorden, incluso, puedes entrar a ellos con tus niños y nadie se inmuta, la convivencia fluye con naturalidad.

 

La promiscuidad a temprana edad también es común, pero no por ello está lleno de madres solteras ni padres irresponsables, existe una conciencia real de la responsabilidad que implica ser madre y ser padre.

 

¿Qué es responsabilidad social?, por lo regular, este término se asocia con las acciones de empresas para con sus empleados, su entorno, la sociedad en general, pero va mucho más allá de ello, si la sociedad somos los que no estamos dentro de la estructura del gobierno y si reflexionamos cuántos somos los que estamos fuera, somos la gran mayoría, ¿cómo podemos entonces esperar que todo lo resuelva esa minoría?, es definitivamente imposible.

 

Ser honesto es una decisión personal, y la honestidad trae calidad de vida en muchos sentidos. Empezando por algo tan sencillo como el robo, ¿quién educó a los ladrones a ser ladrones?, ¿saber que nadie les hará nada si roban es la única razón para robar?: definitivamente no. Después de ver una ciudad donde se pueden dejar herramientas y toneladas de cobre en la calle durante todo el fin de semana y que nadie se las roba, es imposible no reflexionar en la cadena de cosas buenas que trae la honestidad.

 

Lo común es comer harina y tomar cerveza a diario y no por ello subir mucho peso ni padecer diabetes, todo se compensa con moverse a las actividades ordinarias caminando y no tener la coca cola como agua de uso.

 

Decir “no” a los desechables y bolsas de plástico no te hace ver pobre, te hace ver bruto e irrespetuoso con el medio ambiente. Las personas llevan su maleta para hacer las compras del súper y separan su basura sin pretexto.

 

Usar la bicicleta no significa que no puedas pagar por un auto, significa que te importa tu salud y el medio ambiente.

 

Salamanca es una ciudad donde la persona es primero, existen más espacios de banquetas que de calle para los autos, todas están acondicionadas para personas con discapacidad.

 

En Salamanca, se le da importancia al descanso, por lo tanto, tiendas y negocios en general cierran los fines de semana y entre semana para ir a comer a su casa, (a excepción de los restaurantes ¡claro!), pero esta calidad de vida, son decisiones de personas que optaron por vivir así. No hay detrás un gobierno inquisidor obligando a caminar a nadie ni a descansar ni a no planear cuándo tener a sus hijos.

 

Hagamos lo que nos toca y con ello un buen lugar y entorno para vivir, no contaminados por el “todos lo hacen” aunque sepamos que está mal. Asumir nuestra responsabilidad no cuesta más que la voluntad.

 

Aunque haya quien me linche me atreveré a decir que no todo es culpa del mal gobierno.

 

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