¿Va a comer menos o a pensar más este año? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Miércoles, 02 de Enero de 2019 18:12

Mario Alfredo González Rojas.

 

Entre los propósitos de año nuevo siempre sobresalen, el no comer de más, el hacer ejercicio, conseguir una chamba, comprar carro, casa, etc. Por lo general vemos hacia el exterior, pero olvidamos la relación esencial que existe entre el interior y lo que somos o aparentamos por fuera.

 

Y a veces hablamos de la pérdida de valores, de la inmundicia moral en que rueda la sociedad. Pero en lo que nos proponemos para el nuevo año, como que faltan las cosas que tienen que ver con el comportamiento. Juzgamos lo que sucede a nuestro alrededor, pero nos olvidamos de la siembra en nosotros mismos de objetivos esenciales. Entonces, ¿cuándo volteamos hacia los valores? 

 

Recuerdo las palabras de la teósofa Annie Besant: "si queremos corregir nuestros actos, comencemos por nuestro vocabulario". Y unos amigos míos comentaban hace muchos años, que ya se habían propuesto no decir una sola palabra grosera por día. Pero no hubo nada.

 

No había que echar a andar el caballo salvaje que llevamos por dentro, había que domarlo. No lo hicimos, pero sí sabíamos por dónde iba el camino. Entonces, ¿qué pasó? El fin de año resulta muy cómodo hacer promesas exteriores, que se vean, que nos envidien, que nos tengan por grandes. Es algo similar a lo que buscan los políticos: hacer estatuas, que nos inmortalicen, él sí que era grande. Y arbolitos, puentes, todo lo que se vea de un plumazo.

 

¿Usted ha hecho una promesa diferente? Por ejemplo, no decir mentiras, no menospreciar a nadie, no calumniar, no burlarse de los demás, ser honesto en lo grande y en lo pequeño? Quién sabe, pero luego, luego enseñamos el cobre de muy diversas maneras. Hay gente que hace señalamientos a diestra y siniestra, pensando en un mundo perfecto.

 

¿Usted, es de los que se portan bien cuando lo ven los demás? No vayamos muy lejos. ¿Critica que los policías de tránsito se escondan como a veces suelen hacerlo, detrás de un árbol, de un camión, para salir de pronto y agarrar al infractor cometiendo una falta? Usted no tiene por qué hacer en el mundo a un agente de tránsito, si observa las reglas de vialidad. Es muy común que muchos conductores no hagan alto, ni respeten los semáforos, pero estos violadores de la ley, son los primeros en protestar cuando se esconden los agentes. Esta es precisamente la clase de personas de las que estamos asqueados, de las que simulan buen comportamiento cuando saben que son vigiladas.

 

Ojalá que este año, nos hagamos el propósito de cambiar el interior del ser, para que mejore nuestra vida, aunque comamos de más y no practiquemos ningún ejercicio físico.

 

Dicen que la maldad salta a la cara.

 

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