La Constitución en números PDF Imprimir E-mail
Opinión - Aída María Holguín Baeza
Escrito por Aída María Holguín Baeza   
Martes, 05 de Febrero de 2019 06:06

Aida María Holguín Baeza.

 

En el marco de la conmemoración de la promulgación de la Constitución de 1917, es imprescindible hacer un recuento de lo que ha sucedido con ella.

 

Fue el lunes 5 de febrero de 1917 cuando, como una de las consecuencias de la Revolución Mexicana, el entonces presidente de México, Venustiano Carranza, promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que hasta la fecha sigue vigente.

 

Desde ese entonces, la Carta Magna ha sido reformada en numerosas ocasiones. Según los datos publicados (actualizados al 27 de agosto de 2018) por la Cámara de Diputados, son 233 las reformas por decreto, mismas que representan 707 modificaciones efectuadas a los artículos que la constituyen.

 

De esas 233 reformas que se hicieron a lo largo de 19 periodos presidenciales (Álvaro Obregón - Enrique Peña Nieto), el mayor número se dio en el sexenio de Peña Nieto, con 28 reformas que modificaron 155 artículos.

 

De las 707 modificaciones que en total ha sufrido la Constitución, 693 corresponden a 114 artículos (del 1o. al 136), 9 a artículos transitorios y 5 a artículos transitorios de decretos de reforma. De esos 693 cambios a los artículos “originales”, el artículo 73 (que establece las facultades del Congreso de la Unión) es el que ha sido modificado en más ocasiones (79 veces).

 

En resumen, solo 22 de los 136 artículos “originales” han permanecido intactos desde 1917.

 

Con la numeralia presentada, queda más que claro que la Constitución ya no es la misma. Hecho que, hasta cierto punto, debería ser algo bueno porque supone que la Carta Magna ha evolucionado de acuerdo a la realidad y las necesidades de la sociedad mexicana; sin embargo, no ha sido así. Es decir, la Constitución es un documento lleno de burdos remiendos que, en mayor o menor grado, reflejan -en su mayoría- solo los intereses personales y grupales de cada periodo presidencial, y no el interés público.

 

El asunto es que, con los números aquí presentados, se comprueba que lo cuantitativo y lo cualitativo son dos cosas que no necesariamente se relacionan de manera directamente proporcional.

 

Por otro lado, pero en ese mismo sentido, todavía falta ver cuántas reformas constitucionales se concretarán en el periodo de Andrés Manuel López Obrador, para saber si la democracia que se construyó con la Constitución de 1917 y se fortaleció con algunas de sus reformas y las instituciones que de ellas emanaron, sobrevive a la era de López Obrador.

 

En esta ocasión, concluyo citando lo dicho alguna vez por el filósofo, político y economista inglés, John Stuart Mill: “Una constitución democrática que no se apoye sobre instituciones democráticas en sus detalles, sino que se limite al gobierno central, no sólo no es libertad política, sino que con frecuencia crea un espíritu que es precisamente el opuesto, llevando hasta las capas más bajas de la sociedad: el deseo y la ambición de dominio político”.

 

Aída María Holguín Baeza

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