Ricardo Flores Magón, Alfonso Reyes y Venezuela PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Lunes, 04 de Febrero de 2019 09:26

Isaías Orozco Gómez.

 

Los pueblos de América Latina y del Caribe, aún después de lograr su independencia política y su soberanía nacional, para convertirse, en su mayoría, en repúblicas federales; no dejaron de estar sujetas al acoso de las corrompidas cúpulas del poder y de las impúdicas élites empresariales oligarcas nativas y del capitalismo transnacional proimperialista. Como es el caso concreto y del momento, de la hermana República de Venezuela, que está cumpliendo 20 años de que su presidente Hugo Chávez, iniciara la vigente Revolución Bolivariana, el 2 de febrero de 1999.    

  
Si revisamos la historia de Sudamérica y del Caribe, a partir de las primeras décadas del siglo XIX, en que las fuerzas  populares insurgentes lograron romper el régimen feudal, colonialista y cuasi esclavista al que estuvieron sometidas por más de tres siglos, sobresalientemente por España y Portugal, tanto las etnias originarias o autóctonas, así como  los mestizos y negros africanos. Podremos informarnos que ni las naciones de la península Ibérica predichas, ni Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, ni EUA…; quedaron conformes con la independencia y liberación política de sus otrora colonias proveedoras de minerales preciosos como el oro y la plata (además, contemporáneamente: cobre, plomo, zinc, petróleo, gas…),  y demás variedad de materias primas de origen vegetal y animal. Por lo que, de una u otra manera, en no pocas ocasiones, pretendieron invadir los territorios liberados, como le sucedió a México con EUA, llegando a perder más de la mitad del territorio nacional.


O bien, seguir controlando directa o indirectamente, la economía interior y exterior  de esos países constituidos jurídico-políticamente en repúblicas independientes, libres y soberanas. Control que se vino a agudizar a partir de la política económica, implementada e implantada por el capital imperialista neoliberal y globalizador; no sólo en el Continente Americano, sino en el resto del Globo Terráqueo.  


De tal manera, a esos neocolonizadores, a esos dueños del capital neoliberal, imperialista y globalizador, los que por todos los medios tratan de hacer que Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, permanezcan debilitados, atrasados, imponentes y divididos, para dominarlos con mayor facilidad; hay que recordarles, que desde finales del S. XIX y las primeras décadas del S. XX, hombres pensadores y luchadores por la libertad, la justicia y la democracia de los pueblos de toda América, alertaron sobre las reales intenciones del imperialismo capitalista. En ese orden de ideas, el progresista precursor de la Revolución Mexicana de 1910, Ricardo Flores Magón,  quien, al respecto, escribió en “Regeneración” del 12 de noviembre de 1910, pronunciándose contra el imperialismo de EUA, lo siguiente:


“Los ataques que han sufrido los pueblos latinos de América han sido motivados por la ambición de los grandes millonarios, que echan mano del patriotismo para ir a ultrajar pueblos que no han cometido otro delito que vivir sobre ricas tierras que han tentado la codicia  de los vampiros de Wall Street. ¿Quién no recuerda el ataque a su soberanía sufrido por Colombia? ¿Quién ha olvidado las intrigas de los grandes millonarios de este país contra la independencia de Venezuela? ¿Para quién es un misterio que la política de la Casa Blanca sobre las naciones latinas de este continente es una política de absorción, es una política que tiende, además, al sostenimiento de tiranías  desenfrenadas como la de Estrada Cabrera en Guatemala y la de Porfirio Díaz en México?


“¿Y quién duda ya que dondequiera que aparece un Gobierno que no se somete a la vergonzosa tutela de la plutocracia norteamericana, tarde o temprano se verá comprometido ese gobierno con revueltas interiores, fraguadas, dirigidas y fomentadas por ricos norteamericanos, siendo los puertos de Estados Unidos los lugares de donde parten las expediciones filibusteras que van a hacer la guerra en son de revolución  contra los gobiernos de las naciones latinoamericanas que no se plegan a las exigencias del capitalismo de esta nación? ¿No es público y notorio que la revolución contra el presidente Zelaya, de Nicaragua, fue la obra de aventureros norteamericanos, pagados con el oro de Wall Street?


“Y como si no fuera bastante todo esto, ¿no recuerdan los mexicanos que si se derramó su sangre combatiendo contra la plutocracia [los ricos, los capitalistas] de esta nación fue por la ambición de los ricos sobre las tierras de México?”.


Por su parte, el prolífero literato e historiador Don Alfonso Reyes, con respecto al dominio del imperialismo capitalista, en la década de los años 30 del S. XX, y específicamente sobre Brasil, afirmó que: “La mudanza continua de artículos capitales no sólo afecta la política interior, sino también la política internacional: la lucha del norte y del sur es reflejo de la pugna entre influencias americanas y europeas: Bahía, la Virginia Americana, se puebla de ingleses, mientras S. Paulo da un nuevo tipo, un yanqui sudamericano. El principal mercado de azúcar, oro y algodón era Europa. El caucho y el café pasan por los Estados Unidos. La lucha del café brasileño, como la de la azúcar cubana, se ha entablado en norteamérica como campo de pelea. Es el café quien determina el acercamiento internacional –casi subordinación– de Brasil a los Estados Unidos”.


Con qué admirable visión objetiva, el “Héroe Sudamericano” Simón Bolívar, formuló como uno de sus principales ideales: “Hacer una alianza ofensiva y defensiva de pueblos de América, contra la mala voluntad de los imperios del Viejo Mundo”.  


Y todavía hay “neopolkos” aquí en los EUM, que se oponen a la política exterior, internacional, plasmada en la CPEUM y que sostiene el Presidente de la República, licenciado Andrés  Manuel López Obrador, basada esencialmente en la máxima juarista: “Entre los individuos, como entre las naciones: el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

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