Poco que celebrar y mucho que exigir PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Sábado, 27 de Abril de 2019 19:47

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

Mi respeto, admiración y reconocimiento para el Lic. Fernando Suárez Estrada, distinguido cuauhtemense que en días pasados fue condecorado con el grado de Doctor Honoris Causa por el Claustro Doctoral Iberoamericano.

 

El próximo primero de mayo, nuevamente será la oportunidad para que distintos sectores de la sociedad manifiesten sus posturas respecto de las condiciones en las que se encuentran los trabajadores del país.

 

Seguramente las autoridades, como ya es costumbre, rendirán cuentas alegres en cuanto a sus acciones en materia laboral, destacando cifras positivas en la generación de empleos, pero ocultando aquellas fuentes de trabajo que se han perdido por ausencia de apoyo de los distintos niveles de gobierno.

 

No faltarán los gobernadores, presidentes municipales, diputados, etc., que cínicamente desfilarán del brazo de líderes obreros y emitirán discursos de una supuesta solidaridad hacía las necesidades y exigencias de los trabajadores, y por otro lado vienen arrastrando un sinfín de despidos injustos de respetables servidores públicos, afectando con ello también a sus respectivas familias y engrosando la fila de los desempleados.

 

Salvo aquellos dirigentes obreros vendidos, otra vez escucharemos las demandas más legítimas y sentidas de miles y miles de trabajadores, exigiendo salarios justos y las debidas prestaciones contenidas no sólo en la legislación nacional, sino en diferentes tratados internacionales que están pendientes de observarse cabalmente en nuestro país.

 

Después de las grandes y significativas luchas que se han llevado a cabo por maestros, ferrocarrileros, mineros, textileros, médicos, etc. (los que de una u otra manera trajeron importantes conquistas laborales), ahora resulta inconcebible ver que millones de trabajadores ya no cuentan con un empleo, prestaciones y jubilación seguros, pues desafortunadamente para no “desarmonizar” o para someternos a las exigencias de la malhadada globalización, se han permitido contrataciones “por honorarios” o bajo el esquema del llamado “outsourcing”, que no son otra cosa que una criminal simulación para evadir las obligaciones patronales, todo ello bajo la lamentable comparsa de gobiernos mezquinos.

 

Por otra parte, los diferentes sistemas de jubilaciones ya no nos garantizan que, después de años de esfuerzo en favor sobre todo de los patrones (tanto del sector público como del privado), gozaremos de una vejez en condiciones satisfactorias, sino que tendremos que seguir buscando el sustento propio y familiar en muchos casos, pues las faltas de oportunidades laborales les siguen afectando a nuestros hijos.

 

Si bien es cierto que a partir del primer día del año que transcurre el salario mínimo tuvo un incremento inusitado, este viene a ser sólo un paliativo en favor de los trabajadores -no hay que desconocer que es una acción significativa del actual gobierno federal-, quedando pendientes un sinnúmero de demandas que en justicia son procedentes.

 

Esperemos que la reforma laboral que se está procesando en el Congreso de la Unión, traiga aparejada en su articulado una redención mayúscula de los trabajadores mexicanos, sobre todo de los más desfavorecidos.

 

¿Cuántas generaciones más tendrán que seguir obligadas a vivir en la pobreza? Insisto, México tiene para todo y para todos.