Orfandad por elección propia PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Manuel Narváez Narváez   
Lunes, 13 de Mayo de 2019 12:48

Manuel Narváez Narváez.

 

Hay parásitos que son resistentes a la glaciación electoral y otros que se multiplican en la bonanza de las urnas.

 

Definición de parásitos: son organismos vivos; unos se ven a simple vista y otros necesitan de microscopio para poder verlos. Éstos causan diferentes enfermedades, atacando órganos y tejidos del cuerpo, según el tipo de parásito. La mayoría de estos parásitos viven en los intestinos y varían de tamaño; pero también pueden invadir otros órganos como hígado, corazón, cerebro.

 

La analogía viene a colación por dos temas que reflejan una de tantas realidades que aquejan este país: el nepotismo y el derroche de dinero público en salarios para la burocracia partidista.

 

Por muchos años he comentado a través de mis colaboraciones la codicia de los políticos mexicanos con respecto a los cargos públicos o partidistas. La gran mayoría de los que se involucran afanosamente en la administración pública o para formar parte de los órganos directivos de algún partido político, lo hacen por los elevadísimos salarios y prebendas que se pagan.

 

Dos casos concretos resurgen esta semana, uno en Chihuahua y el otro en la CDMX. El primero refiere al nepotismo que practica la cuarta transformación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador; a guisa de ejemplo un par de funcionarios de la secretaría de bienestar habrían influido para que sus parientes y cónyuges se colarán a la jugosa nómina burocrática, con ingresos propios de ejecutivos de la iniciativa privada.

 

Los casos que se mencionan son de los titulares regionales de H. del Parral y de Chihuahua capital, ambos servidores de la nación, como se hacen llamar estos nuevos burócratas federales. Nada distinto a lo que practicó el PRI en su tiempo.

 

Casos similares a los expuestos se han señalado en el gobierno del estado y en el congreso local, donde al menos cuatro familias de notables encabezan una larga lista de privilegiados que gozan de puestos de trabajo y excelentes ingresos.

 

Destaca un exalcalde que tiene bien repartido el árbol genealógico, que le reportan al apellido hasta 4 millones de pesos anuales, y el coordinador parlamentario de la primera minoría que también sabe regentear el pedigree, embolsando no menos de 150 mil dólares anuales a la casa materna.

 

Un caso emblemático es el del senador de primera minoría al que no le alcanza hacer negocios con sus cargos públicos, por lo que los aprovecha para colocar a propios y extrañas en áreas privilegiadas de la administración de Corral y del poder judicial, donde controla la ruta del dinero.

 

El otro caso concreto es el de la voluptuosa nómina de la dirigencia nacional panista. Según uno de los semanarios más leídos de México, la burocracia partidista albiazul consta de 260 integrantes, donde los 40 principales perciben ingresos anuales en promedio de dos millones de pesos, y otros 40 arañan el millón y miedo.

 

Sobresalen vividores de la nómina partidista que se alternan en los cargos de representación popular plurinominal, tales como: Marco Adame, Héctor Larios, Cecilia Romero y Mariana Gómez del Campo. Vaya, nada diferente de lo que practican en Chihuahua el matrimonio verde-ecologista Ávila/Gloria y las familias propietarias de la franquicia PT y PRD.

 

Lamentablemente hay nada nuevo bajo el sol. Al nuevo amanecer que mutó a unidos con valor y a las mañaneras de AMLO parece que la claridad del día no les va. Será por estas prácticas deleznables que, a los dos, tan similares, la luz les duró muy poco, como día antártico. Email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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