Cancelación de plazas afecta a miles; urge atender a grupos sin profesor y a maestros sin salario: CNTE PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 02 de Junio de 2019 06:22

Han trastocado la vida cotidiana de las escuelas y afectado a miles de maestros que padecen la falta de pago de salarios y prestaciones.

 

En el sexenio pasado se fomentó un adelgazamiento de la plantilla docente en todo el país, lo que generó miles de irregularidades e incidencias administrativas que han trastocado la vida cotidiana de las escuelas y afectado a miles de maestros que padecen la falta de pago de salarios y prestaciones, aseguraron dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

 

Se canceló cualquier plaza de nueva creación sin reconocer la necesidad de cubrir vacantes en grupos,

 

muchas no fueron reconocidas por el Fondo de Aportaciones para Nómina Educativa y Gasto Operativo (Fone), otras se duplicaron, por lo que dos o tres maestros tienen la misma clave presupuestal y miles más fueron resignados a otros estados, lo que generó grupos sin maestro, plantillas incompletas en miles de escuelas y profesores que laboran de forma meritoria, sin pago alguno.

En entrevista con La Jornada, Pedro Gómez Bamaca, secretario general de la sección 7 de Chiapas, indicó que desde la implementación del Fone se dejó sin reconocimien-to de plaza base a 720 maestros y se congeló cualquier nuevo nombramiento, lo que afectó principalmente a las secundarias generales (134 grupos) y las técnicas (43), a lo que se suman mil plazas de educación indígena que se llevaron de nuestro subsistema para entregarlas a otros estados.

 

En Chiapas, dijo, hay mucho sufrimiento, porque son años los que se adeudan en el pago de salarios a los compañeros. Hay incidencias administrativas que afectan a 5 mil maestros con plaza federalizada y hasta 20 mil docentes con pla-za estatal.

 

Al respecto, Víctor Manuel Zavala Hurtado, secretario general de la sección 18 de Michoacán, enfatizó que en la entidad llevamos 12 años sin que se haya creado una sola plaza para maestros, pese a que hay crecimiento de la población y de la demanda de docentes.

 

Presupuesto no asegura pagos para docentes

 

A esto se suma un déficit crónico de las finanzas estatales para pagar la nómina magisterial del estado, pues sólo para cubrir salarios y prestaciones de 31 mil maestros con plaza estatal se requieren 8 mil millones de pesos anuales, pero el Congreso local sólo autorizó 3 mil 139 millones; es decir, ni siquiera se tiene asegurado el pago del salario a los maestros.

 

En el caso de 48 mil plazas federalizadas, el Fone generó muchas incidencias administrativas porque se duplicaron las claves presupuestales. Consideramos que hay cerca de 10 mil horas que no han sido cubiertas por el gobierno federal, es decir, hay grupos solos, sin maestro, lo que afecta a todos los niveles educativos en la entidad, sostuvo el líder sindical.

 

Por lo que respecta a la sección 22 de Oaxaca, que encabeza Eloy López Hernández, se han reportado 5 mil 600 incidencias que afectan a igual número de docentes, quienes no han cobrado su salario o no han recibido los ascensos que les fueron concedidos, debido al congelamiento de trámites administrativos y la implementación del Fone.

 

Gómez Bamaca señaló que frente a las problemáticas que enfrenta el magisterio, exigimos a los gobiernos federal y estatal un diálogo verdadero, no simulado. En Chiapas hay desde cancelación de plazas docentes frente a grupo hasta la aplicación de cadenas de cambios y ascensos de manera unilateral.

 

Reiteró que subsiste una falta de voluntad política para establecer el diálogo por parte del gobernador Rutilio Escandón Cadenas, quien ha mantenido una postura de cerrazón. Como maestros, vamos a insistir en el diálogo, tanto a nivel federal como estatal, pero también advertimos que habrá una respuesta si no escuchan y atienden las demandas del magisterio. No es sólo una agenda laboral, la afectación a las escuelas y los alumnos es evidente, y por eso no vamos a dejar de movilizarnos ni de luchar. (Laura Poy Solano, La Jornada)