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Opinión - Carlos Jaramillo Vela
Escrito por Carlos Jaramillo Vela   
Sábado, 03 de Agosto de 2019 22:45

Carlos Jaramillo Vela.

 

Minas: seria amenaza ecológica para Chihuahua. Empresarios: censores de AMLO y Corral.

 

Recientemente se ha divulgado el severo daño causado al Rancho “El Aguaje”, de San José del Sitio, en el municipio de Satevó -Chihuahua- por la mina “Los Gatos”, de coinversión norteamericano japonesa (Sunshine Silver Mining an Refining), cuyos adversos efectos se están manifestando en la muerte de decenas de reses, becerros y caballos, por envenenamiento derivado del consumo de agua con arsénico. No es esta la primera vez que en Chihuahua, y en México, se sabe de los devastadores daños que la industria minera suele causar al medio ambiente, pues hace cinco años (en agosto de 2014), ocurrió el que hasta ahora es considerado el mayor desastre de este tipo en el país, cuando  los afluentes de los ríos Sonora y Bacanuchi (en Sonora) fueron fuertemente contaminados por el derrame de 40 mil metros cúbicos de metales pesados (lixiviados de sulfato de cobre acidulado), procedentes de la mina “Buenavista del Cobre”, afectando de manera directa a 22 mil personas, e indirectamente a 250 mil, así como a los municipios de Arizpe, Banámichi, Huepac, Aconchi, San Felipe, Baviácora, Ures y Hermosillo. Hasta la fecha estudios realizados por la UNAM indican que en determinados puntos de dichos ríos aún existen altas concentraciones de arsénico, cobre, hierro y zinc.

 

El caso del rancho “El Aguaje” se viene a sumar tanto al de los ríos Sonora y Bacanuchi, como a otras afectaciones ambientales ocurridas en Chihuahua por la operación de empresas mineras. Entre los perjuicios que dicha industria puede ocasionar, se hallan las alteraciones en el subsuelo, ya que las voladuras con dinamita y las excavaciones modifican la estructura y estabilidad del terreno natural, llegando a provocar posteriores derrumbes y/o hundimientos. Hoy la industria minera vuelve a estar en el ojo del huracán, al verse afectados los intereses de la ganadería chihuahuense, pues el predio “El Aguaje”, así como la próspera comarca ganadera de Satevó -importantes bastiones de la tradicional actividad de producción y crianza de ganado en nuestra entidad-, están siendo víctimas de la operación de la citada mina “Los Gatos”, entre cuyas negativas secuelas -según revelan las indagaciones periodísticas efectuadas entre los pobladores del lugar- se sitúan principalmente la sobreexplotación y contaminación de los mantos acuíferos de esa región, así como la muerte masiva del ganado.

 

El actual Gobierno de México no ha tenido un comienzo del todo feliz en su relación con el empresariado, pues incluso desde antes de la toma de posesión, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador era aún presidente electo, éste prácticamente dio marcha atrás al proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, generando a nivel nacional e internacional una diversidad de desfavorables reacciones políticas y financieras. Posteriormente, ya encontrándose López Obrador en el desempeño de sus funciones presidenciales, surgieron contra él fuertes críticas tanto en el ámbito empresarial como en los sectores político y social, con motivo de lo que para muchos ha sido una injustificada supresión o modificación de algunos importantes programas sociales de carácter asistencial.

 

La renuncia del Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, los fuertes rumores de recesión de la economía mexicana, así como los indicadores oficiales que muestran el escaso crecimiento económico registrado por el país durante la primera etapa del lopezobradorismo, tampoco abonan al desempeño del presidente, en la perspectiva de los círculos financieros y empresariales. Quizá por ello en los últimos días el presidente ha salido a decir ante los medios de comunicación que Carlos Slim y otros cinco o seis de los principales hombres de negocios de México le han manifestado su confianza y decisión para continuar invirtiendo en el país. Por lo que respecta a los inversionistas y empresarios de Chihuahua, la opinión sobre el gobierno de la Cuarta Transformación parece ser aún de escepticismo, pues recientemente una delegación de ellos se entrevistó con el también empresario, Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, para manifestarle a este, y por su conducto al Presidente López Obrador, la falta de apoyos e inversiones federales en la entidad.

 

Por lo que concierne al desempeño de Javier Corral Jurado, gobernador de Chihuahua, la percepción de la comunidad empresarial en la entidad tampoco muestra signos positivos, ya que los resultados de una encuesta realizada por la COPARMEX, para evaluar, entre otros aspectos, el cumplimiento de promesas de campaña, revelan que el 69 por ciento de los hombres de negocios de la localidad desaprueba el trabajo realizado por el mandatario, señalado fallas como la inseguridad, corrupción y falta de apoyo al empresariado. Según fuentes periodísticas, los compromisos establecidos en el año 2016 por Corral -siendo candidato- con el sector privado versaron sobre la promoción de la competitividad, inversión, creación de empresas, disminución de la desigualdad social, Estado de Derecho, y mejoramiento de la calidad de vida de los chihuahuenses.

 

La retórica y el contenido de los discursos a veces pueden redituar a los políticos popularidad frente a ciertos estratos del conglomerado social, pero solo los resultados positivos de su desempeño en el gobierno permiten a aquéllos recibir la aprobación de sectores sumamente analíticos y exigentes como el empresarial. La insatisfacción a los reclamos y censuras de los empresarios podría situar a éstos en una posición cada vez más distante de AMLO y de Corral.

 

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