La revolución cubana y la falta de ideales PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Domingo, 04 de Agosto de 2019 09:28

Mario Alfredo González Rojas.

 

Ya casi nadie habla de la Revolución cubana, menos de sus ideales. Acaba de pasar el 66 aniversario del ataque al cuartel de Moncada, por militantes en su mayoría jóvenes del Partido Ortodoxo al mando del abogado Fidel Castro, con lo que se desataba una lucha por derrocar al régimen de Fulgencio Batista. Antes, comentaba uno capítulos interesantes de ese movimiento y servía para tocar el tema de la injusta distribución de la riqueza, y de cómo las cosas en el mundo se mueven a base de dinero, etc.

 

Eran muchos temas los que acudían al comentario, a la plática entre amigos, pero ahora perdidos en la vorágine del capitalismo, ya no se voltea para ver la posibilidad de otros escenarios mejores para el ser humano. Se deja de soñar, como un día lo propusiera Tomás Moro con su libro "La utopía", en que se pensaba en que podía haber una vida más igualitaria.

 

Fidel Castro se lanzó contra el bloque imperialista, lo desafió, a pesar de todo. Cierto es que el poder lo engolosinó, y que se dejaron de lado los derechos hacia una democracia, pero los ideales de esa revolución alentaron los ideales de los jóvenes de otros países, incluido el nuestro. ¿Quién habla ahora de la lucha de clases? ¿Qué ya se acabaron las diferencias? Esto nos cuestionábamos hace tiempo un amigo, que fue mi maestro, Carlos Irigoyen y yo. El lenguaje socialista- comunista ya desapareció, sólo se habla de globalización, integración a la comunidad global en la que dominan las potencias capitalistas.

 

Con la caída de la URSS, se cayeron muchas cosas, entre ellas los ideales. A partir de Stalin se pervirtió el objetivo del socialismo. Antes se decía, de manera general: se tendrá que pasar de esa etapa del socialismo en que cada quien, ganará lo que merece por su trabajo, a la del comunismo, en que cada quien, ganará en base a sus necesidades. Sin embargo, el stalinismo, brutal y asesino echó de pique lo que se había levantado.

 

Y con la desaparición de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas en diciembre de 1991, se hicieron más ágiles los pasos del capitalismo, el que un tiempo se caracterizó por ser de carácter industrial para convertirse en un capitalismo financiero a principios del siglo XX. Y en este concepto, ha madurado todas| las aristas de este aprovechamiento de los recursos naturales y humanos, hasta la fecha.

 

Sin ese contrapeso a nivel mundial, la visión del destino del hombre se ha contraído a un solo polo, privando un conformismo como si la vida del hombre se hubiera diseñado para seguir un único sistema socio-político. El capitalismo lo es todo y hay que subordinarse a ello. Lejos quedaron los conceptos que alumbraron, la sed por investigar de los jóvenes de la década de los sesenta y setenta.

 

La filosofía de Marx, revolucionaria, que cimbró a la filosofía tradicional, en el resumen, de que la propiedad de los medios de producción es lo que define el proceder de la sociedad, se quedó atrás, Era la época soñadora, en que al leer filosofía, la de Afanasiev por ejemplo, se ponía uno a reflexionar con la definición, de que "la práctica es el criterio de la verdad". También se decía que la filosofía de Carlos Marx, es la filosofía del estómago, por la realidad descarnada que descubría, lejos de otras definiciones. Eso de que hay explotadores y explotados, hoy se envuelve en filigranas.

 

Sin darle la razón a nadie, sólo hay que aceptar que se dejó de soñar en muchas cosas, y que esto ha afectado a los niños y jóvenes.

 

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