Cientos de personas arropan a Antonio Basco, viudo, de una víctima de la matanza de El Paso PDF Imprimir E-mail
Noticias - El Mundo
Escrito por Redacción   
Sábado, 17 de Agosto de 2019 16:44

Temía quedarse solo en el funeral; Margie Kay Reckard, de 63 años, fue asesinada junto a otras 21 personas en El Paso hace dos semanas.

 

Antonio Basco advirtió a la funeraria de que no tenía parientes y se abrió a que pudiera asistir cualquier persona al velatorio de su mujer, Margie, asesinada en la masacre racista del 3 de agosto.

 

Tras publicarlo en Facebook, la empresa tuvo que trasladar la ceremonia a un local más grande para acoger a cientos de desconocidos de la pareja que acudieron a despedirla.

 

Margie Kay Reckard, de 63 años, fue asesinada junto a otras 21 personas en la masacre racista de El Paso hace dos semanas.

 

Margie llevaba casada 22 años con Antonio Basco. El viudo saludó a algunos de los asistentes al oficio este viernes en la ciudad fronteriza con México.

 

Margie Reckard fue una de las 22 personas asesinadas a tiros en un supermercado de la localidad fronteriza con México.

 

Sin hijos en común ni otros parientes cercanos, Basco temía quedarse solo en su funeral, pero un anuncio en Facebook congregó este viernes a cientos de personas desconocidas de la pareja en la ceremonia de despedida, donde se vieron largas colas de asistentes a las puertas del lugar del oficio.  

Este es el anuncio que publicó la funeraria en Facebook. "El señor Antonio Basco estuvo casado 22 años con su mujer, Margie Reckard. No tiene más familia que ella. Da la bienvenida a quienquiera que asista al funeral de su esposa", reza el anuncio, compartido 14.000 veces.

 

Cualquier persona sería "bienvenida” en la ceremonia, comentó Antonio Basco. Temía enterrar a su mujer “solo”, ha declarado el director de la funeraria, Harrison Johnson.

 

“Esta es una comunidad que se ha congregado para acompañarlo, para sostenerlo”, recoge el diario 'The New York Times'. Margie fue su “primer amor”, afirmó Basco en el diario 'El Paso', al tiempo que el viudo se abraza a un niño junto al ataúd de su esposa.

 

Antonio Basco temía enterrar a su mujer “solo”. Pero una fila de personas estuvo esperando a dar su último adiós a la mujer asesinada.

 

Margie Reckard tenía hijos de una anterior relación, que anunciaron que asistirían al duelo. Su nieto Tyler Reckard llora la muerte de su abuela en el interior del centro espiritual 'La Paz' de El Paso, habilitado para acoger el funeral tras quedar pequeño el primer lugar elegido debido a la afluencia de gente.

 

La funeraria es una de las innumerables que se ofrecieron a celebrar funerales de manera gratuita a las víctimas de la masacre del supermercado Walmart.

 

En un comunicado, la empresa aseguró que 950.000 personas habían pinchado en la invitación a asistir al funeral. "Hemos recibido encargos de flores desde Australia", aseguraron. Incluso un soldado saluda ante el féretro.

 

Dos asistentes ponen sus manos en la espalda de Dean Reckard, el hijo de Margie Reckard de una relación anterior a su matrimonio con Antonio Basco, durante el funeral. A la presencia de cientos de personas se unen más de mil coronas y arreglos florales recibidos de la zona y desde el extranjero.

 

Basco conoció a su mujer en un bar de Omaha (Nebrasca) donde él trabajaba en el mundo de los rodeos. Viajaron por todo Estados Unidos hasta que hace dos años se asentaron en El Paso, según asegura el director de la funeraria, que ha recabado datos sobre el pasado de la pareja durante los preparativos del funeral.

 

"Le encantaban las flores, de todo tipo. Podría recorrer las calles y recoger flores pisoteadas miles de veces y a ella le parecían tan bonitas como un millón de dólares", dijo Antonio Basco horas antes del funeral, según recoge 'The New York Times'.

 

Durante la ceremonia varios asistentes muestran su respeto ante el féretro de Margie Reckard.

 

Además de la masiva asistencia, que obligó a guardar colas a la entrada del lugar de la ceremonia, Antonio Basco ha recibido a través de las redes unos 10.000 mensajes de consuelo.

 

A falta de espacio, la funeraria colocó el millar de arreglos florales recibidos por todos lados: junto al féretro, bajo las ventanas, en las mesas de la entrada, incluso en las escaleras. En la imagen, el viudo se abraza a una asistente.

 

Dos de los asistentes, Víctor y Mary Perales, perdieron a su hijo hace dos años en El Paso de manera repentina. "Sabemos lo duro que es aun estando acompañados por la familia. No me puedo imaginar cómo debe ser pasar por eso solo", asegura Víctor.

 

"Me dije: 'vamos a ir al funeral para darle un abrazo [a Antonio Basco] y decirle que nosotros podemos ser su familia". En la foto, un grupo numeroso de personas a las puertas del funeral.

 

Antonio Basco estaba trabajando en su actual ocupación, una empresa de lavado de vehículos, mientras su mujer estaba haciendo la compra en el supermercado Walmart.

 

Al enterarse de la masacre, la buscó sin éxito por varios hospitales. Confirmó que había muerto 24 horas después del tiroteo, recoge "The Dallas Morning News".

 

Finalmente, Antonio Basco, le agradece a un grupo de mariachis haber tocado en el funeral de su esposa. Gran parte de las víctimas de la matanza, ejecutada por un supremacista blanco, eran de origen latino. (El País)

 

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