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Opinión - Carlos Jaramillo Vela
Escrito por Carlos Jaramillo Vela   
Sábado, 17 de Agosto de 2019 17:26

Carlos Jaramillo Vela.

 

Agenda electoral 2021: Seguridad, honestidad, institucionalidad, sensibilidad y obra pública. Víctor Quintana: la inviabilidad de una candidatura.

 

Actualmente la opinión pública en Chihuahua estima como insuficientes o nulos los esfuerzos gubernamentales para la atención a la problemática y las necesidades colectivas de la entidad. Incluso, en encuestas realizadas por organismos empresariales con presencia nacional, como el reciente sondeo efectuado por la COPARMEX, el 69 porciento de los hombres de negocios de la localidad dijo desaprobar el desempeño del gobernador Javier Corral, debido tanto al incumplimiento de promesas específicas que éste ofreció en campaña, así como en general a la ausencia de resultados para el mejoramiento de la calidad de vida de los chihuahuenses.

 

El novel gobierno federal encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, arribó a la conducción del país precedido de dos intentos fallidos en las elecciones de los años 2012 y 2006, en las que la perseverante e inédita actitud del actual mandatario nacional no solo evitó que desistiera de su empeño, sino que lo llevó a constituir y liderar a MORENA, el nuevo partido político con el cual en julio de 2018 logró un histórico triunfo electoral sin precedentes. Tales circunstancias explican por sí solas el orgullo y la avidez con los que AMLO y sus huestes morenistas llegarán al proceso electoral chihuahuense del año 2021, en el que tratarán de refrendar su supremacía nacional por una razón especial: triunfar en una entidad de tradición bipartidista (PRI-PAN) como Chihuahua, los legitimaría ante la mirada de todo México.

 

El PRI, enfrenta ahora una de las más complejas etapas de su historia en lo relativo a disminución de posiciones y escaños tanto en los gobiernos de todos órdenes –federal, estatales y municipales- como en los poderes legislativos federal y locales. Tal circunstancia hace previsible el ímpetu y esmero que también el priismo pondrá en el proceso electoral 2021, para intentar recuperar la gubernatura y demás posiciones que antaño conservó en Chihuahua.

 

El escenario socioeconómico y político que hoy vive Chihuahua permite prever un reñido proceso electoral 2021 con marcados señalamientos hacia el partido responsable del gobierno local, pues la lógica política indica que tanto el PRI como MORENA y el resto de los partidos censurarán al PAN de manera contundente, por los desaciertos y las asignaturas que éste ha dejado pendientes durante su ejercicio al frente de las administraciones del estado y de la capital.

 

La creciente inseguridad que afecta al Estado sitúa a Chihuahua como una de las entidades con mayor violencia en el contexto nacional, lo que ha ocasionado que en el sector privado comience a hablarse de proyectos de inversión que han sido cancelados ante la ausencia de garantías en el rubro de seguridad.

 

El manejo de las licitaciones y los recursos financieros dentro de ciertas áreas del gobierno estatal -tales como Salud, Desarrollo Económico, y Comunicación Social-, así como el trato y la relación dados por el titular del Poder Ejecutivo a los otros poderes y entidades autónomas -como el Congreso del Estado, el Tribunal Superior de Justicia, la Auditoría Superior del Estado y el ICHITAIP- no solo han levantado fuertes suspicacias, sino que además han sido objeto de acres y documentadas críticas periodísticas. Incluso, ciertos casos ha dado origen a la instauración formal de procesos judiciales -juicios de amparo- cuyas resoluciones han demostrado la ilegalidad de las acciones realizadas -directa o indirectamente- por indicaciones del responsable del poder ejecutivo.

 

La falta de interés o desatención mostradas por el gobierno estatal hacia sentidos reclamos y demandas de algunos sectores y grupos de la población -como maestros, productores agropecuarios, y vecinos de la Colonia “Santo Niño”- también ha generado tensiones sociales que han trascendido en forma pública. La escasez de obras públicas e infraestructura son otras de las notas distintivas de la administración en turno, que han causado inconformidad por parte de los sectores productivos.

 

Bajo tal combinación de factores, es evidente que la seguridad, la honestidad, la institucionalidad, la sensibilidad y la obra pública constituirán, sin lugar a dudas, la agenda que los partidos opositores al PAN desplegarán en al año 2021.

 

Algunos medios de comunicación locales han insinuado la posibilidad de que Víctor Quintana Silveyra, actual Secretario de Desarrollo Social del Gobierno de Chihuahua -y ex diputado federal y local, así como ex funcionario del Gobierno del D.F.-, figure como candidato de MORENA a la gubernatura del estado, dentro del proceso electoral 2021 en el que habrá de elegirse al sucesor o sucesora de Javier Corral. Aunque quizá a Quintana no le resulte desagradable la sola mención de su eventual candidatura, y no obstante que él mismo haya salido a deslindarse del rumor al aclarar que su única finalidad es concluir la encomienda administrativa que le confirió el mandatario chihuahuense, la presente coyuntura personal en la que se halla inmerso el Secretario parece descartarlo para participar como abanderado principal de MORENA en los próximos comicios.

 

Son dos las razones que permiten suponer la escasa probabilidad de que Víctor Quintana sea postulado candidato a gobernador por MORENA. La primera de ellas se desprende del supuesto distanciamiento existente entre Quintana y el presidente de la república -y líder real de MORENA- Andrés Manuel López Obrador, ocurrido en la víspera del inicio del gobierno que hoy conduce la administración pública en Chihuahua, cuando al aceptar aquél la invitación para sumarse al equipo corralista recibió de manera pública críticas de AMLO. Tiempo atrás Víctor Quintana tuvo gran relación y cercanía con López Obrador, a quien ayudó a fundar MORENA, siendo además el primer militante en presidir a este partido en el comité estatal de Chihuahua. AMLO se sintió traicionado por Quintana.

 

El segundo y no menos importante argumento lo constituye la lealtad que le debe -al menos por sentido común- Víctor Quintana a Corral, quien al incorporarlo a su gabinete hizo que el ex colaborador lopezobradorista volviera a colocarse en el escaparate público, donde ha permanecido desde el año 2016 hasta las actuales fechas. Sería incongruente Quintana si abandonara a Corral en la última etapa de su gobierno para intentar convertirse en su sucesor compitiendo en su contra bajo las siglas de MORENA. La aspiración y el activismo desplegados por el senador morenista Cruz Pérez Cuéllar, en busca de la candidatura al gobierno de Chihuahua, son sin duda otros factores sobre los que podría efectuarse un interesante análisis, sin embargo, no serán abordados ahora. Las circunstancias del momento hacen poco menos que inviable una eventual candidatura de Quintana al gobierno estatal, al menos por MORENA.  

 

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