La policía de Bolivia reprime una marcha que llevaba los ataúdes de otros manifestantes PDF Imprimir E-mail
Noticias - El Mundo
Escrito por Redacción   
Jueves, 21 de Noviembre de 2019 19:23

Con la protesta, este grupo trataba de desmentir la versión del Gobierno interino de Áñez que decía que las ocho personas que fallecieron formaban parte de grupos armados.

 

La policía de Bolivia ha reprimido este jueves con gases lacrimógenos una multitudinaria marcha que llegaba a La Paz desde El Alto, acompañando los ataúdes de cinco de las ocho personas que murieron el pasado martes en la planta de acopio de gasolina y gas de Senkata, en las afueras de esta última ciudad.

 

“No respetan ni a los muertos”, se escuchaba entre los grupos de manifestantes que quedaron desperdigados por el centro de la capital boliviana tras la actuación policial.

 

Los manifestantes querían denunciar en la capital la muerte de sus compañeros y desmentir que pertenecieran a grupos armados como había asegurado el Gobierno interino de Áñez.

 

Denuncian que el Gobierno está consumando una “masacre” en el país sudamericano y durante su protesta señalaban también a los medios de comunicación. “Prensa, vendida, deja de mentir” y “vayan a Senkata”, le gritaban a los pocos periodistas locales que seguían la marcha.

 

La mayoría de los periódicos, aseguraban, han calificado la violencia en el país como "enfrentamientos" o "actos terroristas", mientras que la cadena Telesur que defiende la posición del expresidente Evo Morales sobre su derrocamiento por un golpe de Estado, ha sido eliminada del servicio de cable estatal.

 

“No soy masista [militante del MAS, el partido de Morales], tampoco terrorista”, gritaban los manifestantes, que cargaban cientos de  wiphalas, la bandea indígena que identifica a quienes se oponen a la presidenta interina Jeanine Áñez. Uno de los carteles rezaba: “No somos una horda de delincuentes, somos el pueblo”.

 

El Instituto de Investigaciones Forenses, que pertenece a la Fiscalía, informó que los ochos muertos de Senkata fueron abatidos por disparos de armas de fuego “no reglamentarias”, respaldando al ministro de Defensa, Fernando López, quien aseguró  los efectivos militares que protegían la planta no dispararon conta los manifestantes.

 

El Gobierno afirma que los manifestantes de El Alto querían hacer un “atentado terrorista” volando los gigantescos depósitos en los que se acopia la gasolina y gas.

 

Una manifestante, indignada por la represión, prometió que la próxima vez los habitantes de El Alto  llevarían dinamita y que harían “llorar a los lindos q’aras (blancos)”.

 

Después de los sucesos de Senkata, los múltiples bloqueos de las entradas a La Paz por parte de indígenas y campesinos se han fortalecido.

 

Dentro de la ciudad, la gasolina está racionada y hay carestía de varios productos. Los camiones del municipio no pueden recoger la basura, que se acumula en las esquinas.

 

Mientras tanto, la Asamblea Legislativa continúa tramitando una ley de convocatoria a elecciones que dé una salida política a la crisis boliviana, que este jueves cumple un mes.

 

En el debate parlamentario está participando el MAS, que quiere elecciones en enero, y el oficialismo, que las prefiere en marzo.

 

El gobierno de facto en Bolivia, firmó un decreto que exonera a los militares de responsabilidades penales –una licencia para matar que contraviene todas las reglas internacionales–, dio 5 millones de dólares extras al ejército y hoy su policía la emprendió contra una marcha pacífica que llegó a unos pasos del lugar donde ¿despacha? Digamos que donde actúa, al cabo ex presentadora de televisión, como rostro del gobierno de facto. (El País)

 

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