La Columna de Jaramillo PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Carlos Jaramillo Vela   
Domingo, 12 de Enero de 2020 17:01

Carlos Jaramillo Vela.

 

Las desventajas de Corral y Campos. El abucheo a Corral: reflejo de la percepción social.

 

El proceso electoral 2021 se acerca, y con ello los partidos empiezan a definir acciones tendientes a participar en los comicios. La preocupación en el PAN ha comenzado a ser evidente, según lo relatado por la columna del diario digital “tiempo” en su edición del día 7 de enero de 2020, la dirigencia estatal del blanquiazul, pretendiendo dar la imagen de unidad ha convocado a una reunión del panismo en la ciudad de Delicias, a realizarse el 18 del mismo mes y año. Las cosas no están fáciles para ese instituto, pues como lo refiere dicha columna: no todos quieren “entrarle a los guamazos por el Jefe -el gobernador Javier Corral-, y además -continúa refiriendo dicho medio informativo- “los cambios -despidos de funcionarios- que aplicó la alcaldesa -María Eugenia Campos- pegan dentro del ánimo -del panismo-, pues movieron a los grupos internos -del PAN-”.

 

Tal reunión viene precedida por otra previamente efectuada en el “Verona”, en la que al parecer no hubo mucha ni muy connotada concurrencia de la clase política albiazul, pues -como refiere el citado espacio periodístico- en la primera convocatoria asistieron Raquel Bravo, Ricardo Huerta, Lili Murillo, José Rincón, Bryan Ríos, Diana Pereda, José Luis Cisneros y Saúl Ruiz, personas cuyos nombres, salvo el de José Luis Cisneros, son prácticamente desconocidos desde el punto de vista político.

 

El 2021 será todo un reto para los partidos políticos. Mientras el panismo enfrenta el desgaste propio de los desempeños del poder en manos del gobernador y la alcaldesa capitalina, el PRI y MORENA se aprestan para participar en la que sin duda será la más importante de sus batallas en Chihuahua en los albores de la próxima década.

 

Ha dado la vuelta al país el abucheo multitudinario recibido por Javier Corral  durante el evento efectuado el pasado viernes 10 de enero en el gimnasio del Colegio de Bachilleres, en Ciudad Juárez, cuando el gobernador acompañaba al presidente Andrés Manuel López Obrador en la gira realizada por el estado de Chihuahua. Estas no son las formas -indudablemente- de reclamar a un  gobernador su inaceptable -e incluso, en el actual caso de Chihuahua, no pocas veces arbitrario- desempeño en el ejercicio del poder, sin embargo, no menos verdadero resulta que razones no han faltado en la población, no solo de Juárez -de donde en sus mocedades Corral fue avecindado, aunque no oriundo porque se sabe que es ciudadano estadounidense por su nacimiento en El Paso, Texas-.

 

Los tiempos actuales son otros, ahora se ha desacralizado la política al dejar de vérsele a los políticos con la suma reverencia que antaño se les prodigaba. Son diversos los factores que hoy explican tal escenario social, entre ellos podemos especular -sin temor a equivocarnos- argumentando o esgrimiendo múltiples razones, como la mala educación; la falta de urbanidad y civismo, la amplia e inmediata difusión en las redes sociales -a veces con ingeniosa sorna (“memes”)- de las malas acciones de los gobernantes; o simplemente el creciente desinterés y desconfianza -justificados a veces- de los ciudadanos respecto a la política. Otra causa igualmente actual y verdadera de tal desdén e irreverencia ciudadana hacia las autoridades y las instituciones públicas radica en el mal ejemplo dado en no pocas ocasiones con su desempeño, por quienes tienen a su cargo tales investiduras y representación.

 

El repudio y la impaciencia de cientos de los asistentes al gimnasio auditorio que fue una de las sedes de la gira presidencial solo permitió al mandatario chihuahuense estar unos minutos frente al micrófono cuando dio la bienvenida al presidente. Las rechiflas lanzadas por la gente a Corral, tanto durante la presentación del presídium como al hacer uso de la palabra, son el claro síntoma de la percepción de una sociedad que ha empezado a cuestionar la autoridad de un gobernante que pese a la legalidad de su formal investidura, ha dejado de tener -en la opinión de muchos- la calidad moral para representar en modo digno los intereses políticos colectivos del pueblo chihuahuense.