¿Qué importa más: vender cerveza o evitar el contagio? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 11 de Mayo de 2020 15:05

Mario Alfredo González Rojas.

 

La curva iba a llegar a su parte plana entre el seis y el ocho de mayo, había dicho el "protagonista" López- Gatell, y ya estamos a 11 y como van las cosas, pues ahora si quién sabe hasta cuándo. Sumidos en un mar de contradicciones en las palabras y en los hechos, esto se ha convertido en un verdadero caos.

 

El fin de semana se agudizó el asunto de la venta de cerveza en algunas poblaciones del estado, de lo que dieron cuenta diversos medios informativos. Eran auténticas escenas de película cómica las que se vivieron, por las filas que se hacían desde temprana hora en distintos establecimientos. Veía uno de todo: mujeres de la tercera edad, con cubre bocas en la fila, hombres en bermuda y huaraches, de todo había, en una osada lucha contra el enorme calor, sin bajar la guardia, con tal de conseguir el anhelado líquido embrutecedor. Y eso sí, todo esa caricaturesca función, subrayada por la violación a la sana distancia.

 

En toda esta pandemia, las autoridades de salud y de carácter civil no han dejado de decir, "quédate en casa", "no te aglomeres". El gobernador de Nuevo León, prohibió la venta de cerveza -quién sabe si se habrá cumplido la orden -, desde hace varias semanas. En nuestro estado, no ha habido tal orden, pero eso sí, se ha insistido en que no nos hagamos bola; entonces, ¿en qué quedamos? Salir nada más a lo  estrictamente necesario se ha indicado, por todos los medios, pero ha podido más el negocio que el interés por la salud. Si ya sabemos, que ir tras el alcohol es imperativo en muchos, cueste lo que cuesta,  ¿por qué razón no se prohíbe la venta de cerveza?

 

¿Estamos o no estamos, somos o no somos? ¿Estamos jugando, acaso? Pasa lo mismo que en días navideños, al alargar el horario de venta de bebidas etílicas. Si se trata de días con la familia, en sana paz, ¿por qué se le pone en la mano a la persona la cerveza o el licor? Y luego sale a relucir al alcoholímetro y el afán recaudatorio del gobierno.

 

Se inundan de pisto las calles y en las casas reina la mexicana alegría; las posadas son competencias de aguante etílico, los famosos buñuelos quedaron atrás, en el olvido, junto con los tamales. Se arrulla al niño de diferente manera a la tradicional.

 

En tiempos de dolorosa crisis, ante la caída de la economía, sumergidos en la pandemia, es inconcebible que haya dinero para darnos el gusto de brindar por Baco. Mientras unos se jalan los cabellos por carecer de lo indispensable para sobrevivir, otros gastan en lo superfluo y de paso, arriesgan su salud y ponen en peligro a los demás, con las aglomeraciones que suscitan en su lucha por el alcohol.

 

No soy ningún puritano, pero cada cosa en su momento apropiado, reza la más elemental sabiduría. Al gobierno le corresponde poner el orden, y el primer imperativo que tiene, es proteger a sus gobernados.

 

¿Estamos de acuerdo?