¡Infórmenle al presidente! PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Luis Javier Valero Flores   
Jueves, 11 de Junio de 2020 08:46

Luis Javier Valero Flores.

 

Era una premisa que creímos cierta: El presidente es el mexicano más informado del país.

Normalmente sí lo es, especialmente en los asuntos más gruesos; en los otros, los buenos y eficientes colaboradores deben resolver la falta de información presidencial, suplirla, eludirla, estudiar el tema.

 

Para que eso ocurra, el mandatario en turno deberá aceptar que no es el experto en todos los temas, menos en la época actual, tan exigente y tan demandante del conocimiento preciso sobre todos los aspectos de un problema determinado.

 

Más allá del tema del BOA, que abordaremos luego, el presidente López Obrador ha ofrecido no pocos episodios en los que el desconocimiento de determinados temas y su rechazo a dejar pendiente alguna pregunta, o una postura, le ha deparado no pocas malas tardes y hasta la creación de otra histórica frase: “Yo tengo otros datos”.

 

Desestimar la información proporcionada, la que es adversa a sus deseos, a sus metas o a su visión, sobre cualquier tema, es, casi, un reflejo condicionado. De todas, todas, las desestima, incluida la aportada por sus subalternos, entre ellos, particularmente, la elaborada por el INEGI, ahora dirigido por uno de sus más cercanos colaboradores.

 

Tal desinformación -y eso es lo que queremos creer- es la que ha exhibido en las ocasiones en las que ha abordado el tema del agua de las presas de Chihuahua y el Tratado Internacional de Aguas de 1944.

 

Ahora lo ha hecho, luego de que subordinados suyos crearon una situación extraordinariamente explosiva, aprovechada a las mil maravillas por sus opositores en Chihuahua.

 

El Secretario del Medio Ambiente, Víctor Manuel Toledo Manzur, y la Directora de Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, le han mentido en cuanto al cumplimiento de los compromisos de México en ese tratado.

 

Al 30 de mayo de este año, el adeudo a EU, del total de las aportaciones mexicanas, asciende a 561 millones de metros cúbicos (informe de la Comisión Internacional de Límites y Aguas) y resta, aún, la temporada de lluvias 2020, cifra que, con exceso, se podrá alcanzar.

 

En comunicado conjunto, estos dos funcionarios anunciaron que, para dar cumplimiento a los compromisos, se destinaría el total del flujo del río Conchos (entre otros de Coahuila y Tamaulipas), para lo cual ordenaron la apertura de la presa El Granero.

 

No hay adeudo a los EU; faltan los escurrimientos de la temporada y, aún  más grave, el tratado establece la obligación de que, por ninguna razón, las aportaciones del río Conchos sean mayores al tercio de su flujo.

 

Esa determinación, y la consiguiente de enviar a la Guardia Nacional a resguardar la acción de apertura, fue el detonante de la extrema violencia desatada en contra de los funcionarios federales, encabezados por el Delegado Federal, Juan Carlos Loera, el martes por la tarde y noche en Ojinaga.

 

Pero el presidente está inmerso en la confrontación con sus adversarios, y mal informado, se equivocó en el diagnóstico del problema suscitado en Ojinaga. Lo ubicó en las pretensiones electorales de los partidos de oposición que, dijo, agarran de bandera la defensa del agua y eso le acarrearía que “nos sancionaran (los EU)” pues pueden, afirmó, “cerrar las fronteras o nos modifican los aranceles”.

 

Por supuesto que en la movilización del martes, y la anterior, la desatada con motivo de la apertura de la presa de La Boquilla, meses atrás, participaron actores políticos de varios partidos, sobre todo del PAN, pero. habría que informarle al presidente, que no se está en el riesgo del incumplimiento, a pesar de que el mismísimo gobernador Javier Corral, también del blanquiazul, estuvo de acuerdo con la directora de Conagua en abrir las compuertas de ambas presas.

 

Ahora bien ¿Es un problema derivado de la desinformación del presidente, o hay una decisión presidencial de apresurar la entrega del agua a los norteamericanos, o a los tamaulipecos, en pleno ciclo agrícola?

 

¿O es una decisión unilateral de la directora de Conagua, Blanca Jiménez, o del Secretario Toledo, y los paganos son los productores de la región y los funcionarios federales chihuahuenses que pagaron los platos rotos, sin deberlos?

 

Alguien debiera informarle bien al presidente.

 

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