¿Cuarta transformación de México: socialista y comunista? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 21 de Junio de 2020 10:25

Isaías Orozco Gómez.

 

El argumento esencial, más contundente de los grupos conservadores encabezados abierta o soterradamente por las cúpulas dirigentes del PRIANRDMC y financiadas por la oligarquía y la alta burguesía proimperialista y neoliberal del país, mismos que siempre estuvieron en contra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para llegar por la vía político-cívica-electoral a la Presidencia de la República; y que ahora, ya como primer mandatario de la Nación, al haber logrado el rotundo triunfo el domingo 1 de julio del 2018, es el de tratar de asustar a la ciudadanía, al pueblo todo, con el petate del muerto. Pues no otra cosa se descubre, cuando, sobre todo, en sus dos recientes y raquíticas manifestaciones vehiculares gritaban y exponían en cartulinas y pintas en los propios automotores: “Fuera AMLO. No te queremos AMLO, renuncia.  No queremos el comunismo en México”.

Argucia, más que argumento, las de éstas señoras y señores de las derechas mexicana, que no tuvo, ni ha tenido mayor resonancia y aceptación en la población. No se diga, entre los trabajadores de la ciudad y del campo, que constituyen la inmensa mayoría de quienes habitamos el territorio nacional de los EUM. No obstante, conviene hacer un ejercicio pedagógico para que en dos o tres colaboraciones  conozcamos de manera muy resumida, algunos hechos sobresalientes de la historia general del socialismo y del comunismo y de las luchas sociales experimentadas y plasmadas en algunas regiones del mundo.   Y con el objetivo de saber si la ideología sobre la construcción del socialismo y de su fase superior el  comunismo,  es a partir del “Manifiesto Comunista” (Carlos Marx-Federico Engels, 1848) o…

Iniciamos: La Antigüedad. PALESTINA. LOS COMUNISTAS JUDÍOS: LOS ESEOS (Siglo II, a  JC). Entre los hebreos o israelitas y demás pobladores de Palestina y Siria, estalló un conflicto entre los partidarios de Jahvé (Jehová) y los fieles de Baal, poniéndose al frente de los partidarios de Jahvé, los profetas: Elías, Eliseo, Amós, Isaías y Jeremías, quienes dirigieron la lucha de clase de los desheredados, exigiendo firmemente la JUSTICIA SOCIAL. Porque el desarrollo económico de Israel y la división de la sociedad  en clases que de él dimanó, agravaron la crisis.

Nuestra fuente histórica en consulta, asienta que en Palestina, durante la época de Jesús, había cuatro clases de hombres: Primero vemos la burguesía, con su estricta posición de la propiedad…  Luego los COMUNISTAS, que no conocen MIO NI TUYO, CARACTERIZADOS COMO REPRESENTANTES DEL PUEBLO.  Los hombres piadosos, que renuncian a toda clase de propiedad, y son, por consiguiente, fieles a la pobreza apostólica, que desempeñó un papel muy importante durante el cristianismo primitivo y en los siglos XII, XIII y XIV.  Y la cuarta categoría, que no hay necesidad de ninguna explicación, la componen: los explotadores, los ladrones y los asesinos.

En tales condiciones socioeconómicas y políticas, no sólo el pueblo quien se manifestaba adverso a la propiedad privada, varios millares de hombres entre los más nobles de los judíos de Palestina, intentaron IMPLANTAR el COMUNISMO en la vida práctica. Eran los ESEOS (los JUSTOS), que aparecieron a partir del siglo II, antes de Jesucristo. Los intelectuales judíos Filón y Josefo, familiarizados y estudiosos de la filosofía griega, y, en general, con toda la vida intelectual de los romanos, hablan de la COMUNIDAD DE BIENES cual si fuese el símbolo mismo de la VIRTUD.

Una importante cantidad de los ESEOS practicaba la agricultura y otros la pesca. No acumulaban oro ni plata, no adquirían ninguna tierra con objeto de obtener grandes rentas, y trabajaban sencillamente para proporcionarse el mínimo necesario a su subsistencia. Eran entre la población, casi los únicos que no poseían la menor propiedad privada, no por no ser industriosos o por su mala suerte, sino porque no querían adquirir riquezas; y, sin embargo,  eran en realidad los más ricos, porque la ausencia de necesidades constituía para cada uno la riqueza mayor.

No había entre ellos artesanos ocupados en la fabricación de flechas, azagayas (lanza o dardo pequeños), espadas, cascos, corazas y escudos; ni hombres entregados a la fabricación de armas y máquinas bélicas, ni detalle que con la guerra se relacionara. No practicaba el comercio ni la navegación, porque no querían saber nada de lo que PUDIERA SUSCITAR la CODICIA. Tampoco tenían esclavos. Todos eran libres y TRABAJABAN UNOS PARA OTROS Y OTROS PARA UNOS.

Igualmente rechazaban cualquier dominación, no sólo por ser contraría a la igualdad entre todos, sino por suprimir de manera impía una institución de la naturaleza, la cual, lo mismo que una madre, pare y nutre a todos los hombres como VERDADEROS HERMANOS.

¡Admirable! Los ESEOS estaban instruidos en los principios de la piedad, la santidad y la justicia, en la ECONOMÍA DOMÉSTICA Y COMUNAL, en el conocimiento de los bueno y lo malo, para lo cual practicaban: el amor a Dios, el amor a la virtud y el AMOR A LA HUMANIDAD. Estimaban sobremanera las manifestaciones de amor a la humanidad, la benevolencia, la equidad y, preeminentemente: LA COMUNIDAD DE BIENES.

No acumulaban para sí lo que producían, sino que lo ponían en un FONDO COMÚN a DISPOSICIÓN de TODOS. Entre ellos se trataba con máximo cuidado a los enfermos y a los ancianos (adultos mayores). De tal manera, escribió Filón, los ESEOS gozaban por doquiera de mayor estimación.

De igual manera, el historiador Josefo, expresó gran estimación por los comunistas ESEOS: “Desprecian la riqueza y llevan una vida EN COMUN que impone admiración. No se halla entre ellos nadie que quiera elevarse por encima de los demás a causa de sus riquezas. Porque es una ley que quienes entren en esta comunidad deben entregar sus bienes a la colectividad.

Y pondera Josefo: “De ahí que no existan entre ellos la miseria, ni el lujo, ni la abundancia, precisamente por estar en común los bienes de todos y por pertenecerles todo  en comunidad, como a hermanos. Se eligen administradores de las riquezas comunes, y todos, sin excepción, se CONSAGRAN AL BIEN COMÚN. Continuaremos.

 

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