Murió un caballero: Jesús Chacón Rodríguez PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 03 de Agosto de 2020 19:05

Mario Alfredo González Rojas.

 

Se decía en un poema, que la muerte es el punto final del camino. A ese punto llegó el maestro Jesús Chacón Rodríguez, el viernes 31 de julio. Una semana antes hablamos brevemente ambos por teléfono, sin que yo supiera que él estaba enfermo; no sé también si Jesús lo sabría.

El viernes por la tarde me dijeron de su muerte en un mensaje de whatsapp, desde luego sin los preámbulos que en ocasiones son, como si nos agarraran de la mano para aligerar el impacto.  Y vino a mi memoria, como suele acontecer cuando sabemos de la muerte de alguien cercano, ese resumen vertiginoso de hechos y palabras que nos eran comunes. Y dentro del repasar de la historia compartida, sobresalió la impronta del amigo caballero, quien nos prodigó buen trato y también nos ofreció la oportunidad de colaborar desde una trinchera en el ámbito educativo.

Siendo jefe del Departamento (equivalente a director en el esquema actual del organigrama) de Educación del Estado, en el gobierno de Fernando Baeza en los ochenta, congregó a un entusiasta equipo de trabajo, que pasado el tiempo se consolidó como un grupo de amigos. Hombre de amplia cultura general (hablaba de literatura, historia, acontecimientos diversos con soltura y profundidad), era un académico de educación. Contaba con una maestría, una maestría alcanzada formalmente y una maestría lograda en el campo de la experiencia; trabajó en diversas instituciones del nivel medio superior y superior, y además era un investigador de carrera e investigador nato.

El profesor Juanito Ortega me dio la noticia de la defunción de Jesús. Juanito funcionario del Comité Ejecutivo de la Sección 42, era muy cercano a él, y alguien a quien a veces le preguntábamos por el maestro ausente, cuando dejábamos de verlo. Por cierto, en el comité tenía Chacón buenos amigos, de años, maestros de lucha académica y sindical como Ever Avitia, el actual secretario de la Sección 42, Faudoa, Aminadab, Parga, Terrazas, Martha Ramírez. Sobran, en diversas instituciones los encontramos.

Los objetivos de trabajo perseguidos en lo común, sirven para unir en el presente pero dejan el nostálgico recuerdo para siempre. La vida es breve y la amistad es un momento que no acaba. Seres imperfectos, tenemos que reconocer que la amistad, como dijo Séneca, siempre es provechosa. Nuestros defectos se diluyen con el fluir de nuestra buena voluntad, la que emana del trato sincero de un amigo de verdad.

En esta circunstancia, guardamos el pasado como algo cierto, como lo que existe después de que se murió el amigo. De Jesús Chacón quedan su bondad, su sabiduría.

¡Estas virtudes resisten el tiempo!