Grave crisis de México: sin maestros y sin autodidactas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 24 de Agosto de 2020 13:43

Mario Alfredo González Rojas.

 

La sabia lección que aprendieron nuestros antepasados, ya muy antepasados, de que las necesidades impulsan al hombre a superar obstáculos y a obtener sabiduría, nunca perderá vigencia. Los primeros hombres no poseían, por ejemplo, como se sabe, el dedo pulgar de las manos como lo tenemos ahora, pero a fuerza constante de agarrar las cosas, de buscar soluciones, se acomodó ese extremo, como lo tenemos hoy.

 

De igual manera se fue imponiendo a otras limitaciones, hasta ser en otro en lo físico. En el presente, la pandemia del coronavirus nos agrede de tal forma, que nos hemos de defender, como se pueda. En tal evento, la educación en México, similar a la de muchos países en el mundo, de manera inédita este 24 de agosto se impartirá por televisión y a ver cómo nos va. Mientras el semáforo no esté en verde, hay que aprovechar el tiempo por medio de clases a distancia.

 

Esta modalidad nos deja muy en claro dos cosas: que el maestro es el alma de la educación y que hay que ser de alguna forma autodidactas; no queda de otra, hay que "aprender a aprender". Hasta el presente, los alumnos de México, descontados los de nivel más inferior, no saben en lo general, estudiar solos. Aunque se diga en ocasiones, como suele presumir la autoridad educativa, que se le enseña al muchacho a aprender cómo aprender, no es cierto. Son rarísimos los estudiantes, que empujados por las circunstancias saben aprender por sí solos. Entonces, estudiar viendo las clases por televisión es un reto muy grande, no fácil de vencer. Aunque se diga, por decir, que el magisterio va a estar pendiente en "línea", para asistir al alumno en sus interrogantes. "En vivo, en vivo", es como se logran los mejores frutos.

 

Se echará de menos al profesor, porque la educación presencial es a la que está acostumbrado el niño, el joven. En tal circunstancia, claro que las condiciones que impone la pandemia, servirán para valorar el papel fundamental que juega el maestro en el aula. Se ha menospreciado por muchos la tarea fundamental que desarrolla un mentor; se le ha tachado por inconscientes, como irresponsable, poco preparado, etc. Vamos a ver en esta crisis que nos lacera, la falta que hace el maestro a mi hijo, hermano, nieto. Obviamente la educación, como una educación para una vida mejor,  como la idealizaba Miguel de Unamuno, el sabio español, rector de la Universidad de Salamanca y notable escritor y filósofo, es una óptima visión que parece inalcanzable,  pero no imposible. No perdamos de vista, que el maestro es guía, el factor de cambio hacia una vida mejor. Por eso su ausencia -llamemos a las cosas por su nombre - en la enseñanza, este su papel a medias, que se origina con la pandemia, nos lastima y nos inquieta.

 

No obstante, nuestra educación tiene serias irregularidades. Las estadísticas muestran en México, el bajísimo nivel de aprovechamiento que hay en distintos niveles en matemáticas y en español. En español es impactante, por la contundente razón de que no se comprende lo que se lee y así, cómo se le va a hacer en las clases por televisión y en la revisión de los textos en casa, si el discernimiento  es la llave del conocimiento.

 

Esta crisis, por el contagio que se ha vuelto una pandemia, a la par que por la economía, servirá para revalorar la posición de un maestro en el desarrollo de la sociedad.

 

También para que se den cuenta los educandos, qué tan aptos están para solucionar por ellos mismos, sus interrogantes en la búsqueda del conocimiento.

 

En el lenguaje coloquial se dice, que una enseñanza de enseñanzas, es la de  enseñar a pescar.