México enfrenta la caída de ingresos petroleros sin una reforma fiscal a la vista PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Sábado, 12 de Septiembre de 2020 10:52

La contribución del petróleo al presupuesto será del 3,5% del PIB este año, el menor nivel en dos décadas por el declive de la producción y el desplome de los precios.

 

El Gobierno mexicano con menos ingresos petroleros en las últimas décadas será, paradójicamente, el que más ha prometido hacer para rescatar al sector. La caída del precio del crudo, vinculada a la pandemia del coronavirus, y el declive, que la antecede, hará que el sector aporte en 2020 un 3,5% del PIB a las arcas públicas, el menor nivel desde 1999.

 

Aunque el Ejecutivo espera un incremento gradual para el resto del sexenio, este se mantiene en interrogante; dependerá de la duración todavía incierta de la crisis económica y de un aumento importante en la producción. Es tiempo, apuntan los expertos, de buscar el dinero en otra parte, pero el Gobierno rechaza por ahora cambios en el modelo fiscal.

 

El sexenio empezó con el compromiso de “rescatar” a Pemex, la petrolera más endeudada del mundo: una meta de 2,4 millones de barriles diarios para finales de la Administración y la construcción de la primera refinería en cuatro décadas.

 

Pero las turbulencias y los continuos problemas de la empresa paraestatal han rebajado las expectativas. “A lo largo de los años los recursos han dependido en gran medida de los petroleros, pero si bien el petróleo ha sido extremadamente generoso con nuestro país también es un activo muy caprichoso.

 

Lo mismo se cotizaba hace dos años a 76 dólares por barril que lo hacía dos meses a precios negativos”, reconoció esta semana el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, durante la presentación del paquete económico para 2021.

  

Aunque la recaudación tributaria ha subido este año, en parte gracias a la mano dura de Hacienda frente a las grandes empresas, las autoridades prevén un retroceso de los ingresos procedentes del crudo.

 

En 2020, serán un 16% inferiores que, en 2019, casi 150.000 millones de pesos que las arcas públicas dejarán de ingresar si se confirman los pronósticos, unos 7.000 millones de dólares al cambio de hoy. Totalizarán 3,5% del PIB, lejos del pico de 10,3% logrado en 2008 durante el mandato de Felipe Calderón y del 8,3% conseguido a inicios del sexenio de Enrique Peña Nieto. Desde entonces, la contribución petrolera ha ido perdiendo peso.

 

El reciente desplome de los precios y la consecuente reducción de 100.000 barriles diarios pactado con la OPEP ha apuntalado la caída.

 

Para 2021, Hacienda ha previsto que los ingresos petroleros repunten al 3,7% del PIB. La recaudación proyectada supone un incremento del 17% respecto a lo que se estima para 2020. Sin embargo, el volumen se mantiene por debajo de los dos años anteriores y se basa en dos supuestos que la mayoría de analistas considera optimistas: un precio de 42 dólares por barril y una producción de 1,85 millones de barriles diarios.

 

Esta segunda premisa implica no solo detener un declive de años sino aumentar significativamente la producción. 2019, antes del golpe de la pandemia, ya cerró con la producción de 1,67 millones de barriles diarios, por debajo de las expectativas marcadas por Pemex.

 

En los primeros siete meses de 2020, la paraestatal extrajo un promedio de 1,7 millones, pero en julio bajó a 1,5, la producción mensual más baja desde finales de los setenta. (País)