La Cantina, donde la palabra se humedece PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Fray Fernando   
Lunes, 14 de Septiembre de 2020 09:23

Fray Fernando.

 

“Ojalá le dé”

 

-Si le dio a Bolsonaro y a Berlusconi. También a Boris Johnson y a algunos funcionarios de Trump ¿Por qué no a López Obrador? -  Esto lo afirman algunas personas inconformes con el presidente y la 4T.

 

Hurgando por aquí y por allá encuentro que existen más de uno que se regocijan por una posible positividad de AMLO frente al virus asesino. Se dice: “No te hagas, tal vez este sea el momento del ataque para que deje de decir y hacer tanta pendejada”.

 

Les cuestiono: Tengo entendido que son cristianos ¿No tienen miedo de que el todo poderoso se vuelva contra los que desean el mal? No responden, se quedan pensativos.

 

Tal vez su silencio se deba a su formación religiosa y quede una brizna de empatía frente al egoísmo característico del ser humano, y no obstante cierto odio, este se subordine por algunos segundos a la sana capacidad de no desear la muerte a nadie, y mucho menos a los que no le agradan. El psicólogo Jung auxilia cuando señala: “el oponente es un espejo que refleja nuestras partes no resueltas”. O tal vez decir:  No le tengo miedo a AMLO en sí mismo, sino a AMLO en mí.

 

Los segundos de empatía pasan rápidamente, el odio vuelve a surgir.

 

-Bueno,-comenta uno de los mal pensados- Yo creo que así como hay jueces para juzgar a los fregados, a los asesinos, a los ladrones y a muchos más, también hay un coronavirus para los poderosos-.

 

Estas palabras, ciertas y grabadas, me duelen en lo más profundo. Siglos de primacía de la razón convertidos en humo por la presunción de atribuir una función depurativa a una pandemia que ha sembrado el luto en miles de hogares. El coronavirus como contagio moral que selecciona a los malos de los que deshacerse. Realmente es cierto que el odio tiene esta cosa horrible: consigue hacernos peores que los que odiamos.

 

Vuelvo a retomar la formación religiosa de los declarantes quienes ceden un poco al afirmar:

 

-Bueno, que le dé, pero que no lo mate, solo lo atarante y lo retire unos 6 meses del gobierno.

 

PARA CURÁRSELA: Un buen punto de vista sobre el cómo la teología trata de conciliar la existencia de un Dios bondadoso con la existencia del mal- a mi juicio inconciliable-, es el artículo: La libertad y el mal de Richard Swinburne, en el libro: Lo que piensan los filósofos, editorial Paidos.