El proceso electoral, nos quitará el vacío patriótico PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 14 de Septiembre de 2020 12:05

Mario Alfredo González Rojas.

 

¿Qué tan patriota suele ser un gobernante, para buscar que no se suspenda por algún motivo la ceremonia del Grito de Independencia? Resulta que en tiempos de pandemia y cuando en Ciudad Juárez hay un número alto de contagios y de fallecidos por el coronavirus, el presidente municipal ha demostrado que primero está el patriotismo, sí, el patriotismo electoral y en tal concepto, ha programado su Grito y su desfile.

 

En la Plaza de la Mexicanidad, el 15 dará el Grito, dice que sin cantantes, sólo con juegos pirotécnicos; y el 16 hará su desfile, aunque con pocos participantes. Mire nada más, que señor con tan altos valores cívicos, históricos, patrios, todo un dechado de altísimas virtudes. En el Grito estarán 500 personas disfrutando de la Noche Mexicana, vacunadas ya, ha de ser, contra el virus.

 

En Juárez hay más de 6 mil 600 contagios y más de 800 defunciones por el virus; este cuadro supera por mucho al de nuestra ciudad, en donde los contagios son cerca de 3 mil 400 y los fallecidos, 227. No obstante, en la frontera ya están con el semáforo amarillo, y aquí seguimos en anaranjado. Armando Cabada anda simplemente desatado en su lucha por la gubernatura, y lo demás es lo de menos.

 

Un poco de historia, como telón de fondo. Recordamos, cómo en 1843 cuando por primera vez se programó el Grito, y fue en el gobierno centralista de Antonio López de Santa Anna, el dictador dijo que sería a las once de la noche la ceremonia conmemorativa del inicio de la Guerra de Independencia, con el objeto de que no se tuviera que levantar temprano la gente para asistir a la misma al día siguiente. Era una forma de ganarse la voluntad popular, como ahora se le conquista con dádivas; gobierno populista, al fin. Era muy "cuidadoso" de la tranquilidad del pueblo, aunque por otro lado lo atropellaba con una lluvia de impuestos, como eso de cobrar por una ventana que se instalara en una vivienda, y dicen que hasta por tener mascotas se le llegaba al bolsillo a la gente. 

 

Y ya que enlistamos anécdotas de Santa Anna, recordemos que el Grito del 15 de septiembre de 1854 se dio en el Teatro Santa Anna, con bombo y platillo, porque se entonó por cantantes de una compañía italiana de ópera por primera vez el Himno Nacional compuesto el año anterior. El 1 de marzo de 1854 acababa de estallar la Revolución de Ayutla, que buscaba derrocar a Santa Anna, y a pesar de las contingencias se programó, no se quiso suspender el Grito. Lo más  que anecdótico, fue que el presidente no asistió al teatro, posiblemente porque lo distrajo otro festejo en honor de la patria, un tanto más privado y emotivo aderezado con abundante licor y cannabis, como era su costumbre tan arraigada de pasar el tiempo libre y no libre. Y al día siguiente se volvió a cantar el Himno por los italianos, ya con la augusta presencia de Santa Anna en el teatro, que al cabo él era el que ordenaba y lo que se le "ocurriera", eso era ley.

 

Bueno, pues el Grito de 2020 nos encontró a los mexicanos atrapados en la pandemia, aunque no todo está perdido para hacer los honores nacionales. El proceso electoral que va agarrando vuelo, de alguna forma ha entrado al quite y no nos quedaremos los mexicanos tan "de a seis", o sea tan despojados de nuestro patriotismo, porque en la capital del país, López Obrador, enrollado en la bandera  de la Esperanza de MORENA, tuvo la ocurrencia, otra más de las miles, de hacer también su "gritito" y hará su show para televidentes y cibernautas; y el 16 su desfile, también pequeñito, acorde con su tamaño, en aras de la sana distancia. No quiso perder la oportunidad de recordar devotamente a los héroes, aunque en ocasiones los confunda, como cuando lo hizo con José María Morelos y Vicente Guerrero.

 

Total, que no morirá del todo el fervor patrio. Lo malo es que, como en las crudas, al día siguiente del jolgorio, quién sabe cómo les vaya a los que la hagan de público, o de invitados especiales, con los efectos del monstruo de la Covid.

 

La vida tiene sus riesgos, ¿no?