Independencia de México e independencia de los mexicanos PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Lunes, 14 de Septiembre de 2020 18:27

 

Benito Abraham Orozco Andrade.

         Como desenlace de una guerra que duró 17 años (1810-1827), nuestra nación logró la independencia del dominio español, aunque con el paso de los años, a la fecha, estamos padeciendo una amplia y grave intromisión ya no de uno, sino de múltiples países ávidos de expandir sus poderíos por doquier, acabando con los recursos de toda índole (naturales, económicos, culturales, etc.) de aquellos países más débiles.

         Entonces, ya no tenemos una dependencia o dominio formalmente declarado como tal respecto de otro u otros Estados, pero como mexicanos seguimos adoleciendo de un sinfín de debilidades que nos mantienen -consciente e inconscientemente- sumisos ante los caprichos de grupúsculos que se sienten dueños de todo lo que hay en el país, incluyendo sus habitantes.

         Puede ser por la incapacidad de enfrentar en forma efectiva a esos explotadores, o bien por la conveniencia de allegarnos de favores de ellos (aunque fastidiemos el futuro de todos), lo que ha permitido que día a día sigan apoderándose de lo que pertenece a los mexicanos.

         Tenemos una sociedad confrontada, pudiera decirse comprometida a ultranza, con aquellos actores políticos que nos disfrazan sus ambiciones personales como si fueran los adalides más sensibles ante las necesidades y carencias de un pueblo, sí noble, pero con una gran ceguera ante los despropósitos de tantos y tantos hombres y mujeres sinvergüenzas, que sin rubor alguno han estado entregando la riqueza del país a emporios nacionales y extranjeros.

         De pronto nos olvidamos de las corruptelas de determinados grupos cuando se trata de apoyar causas en contra de otros que, por la manipulación de las situaciones (o sin ella), nos los exhiben como los culpables hasta de lo que ellos han hecho. La demagogia no ha dejado de prevalecer en la casta política mexicana. Excepciones debe haberlas, pero no es sencillo identificarlas.

         La situación actual del país es por demás preocupante. La inseguridad provocada por el apoderamiento de prácticamente todo el territorio nacional, por parte de los grupos delictivos, a dado al traste no sólo con la paz social, sino con la actividad económica de un sinnúmero de regiones de México, con consecuencias en otros rubros (educación, salud, trabajo, etc.).

         La brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor, y las dádivas hacia los que menos tienen van en aumento con cargo al erario, lo que ha tenido que ser así en virtud de que no se le ha dignificado a la pobreza, con una verdadera voluntad de abatirla. Los paliativos han sido la mejor receta para hacerse de simpatías, principalmente cuando hay el interés electoral de por medio.

         ¿En qué momento quedó de lado la posibilidad de una honrosa y merecida jubilación? ¿Quién y por qué permitió el trabajo “por honorarios” y la subcontratación, despojando de sus derechos laborales a millones de mexicanos? ¿Dónde quedó la educación gratuita y de calidad? ¿Hace décadas nos imaginamos que a los partidos políticos se les darían miles y miles de millones de pesos para su sostenimiento? ¿Por qué el estudiar una carrera profesional ya no es garantía de nada? ¿A quien pertenece en realidad el oro, la plata, el petróleo y demás riqueza natural?

         Si Hidalgo, Morelos, Allende y demás héroes de la Independencia de México apareciesen en la actualidad, seguramente se morirían nuevamente de la vergüenza y de la tristeza por lo que hemos hecho de esta nación, pues el esfuerzo, la sangre y las vidas que costó su movimiento insurgente, tal parece que en nada lo hemos considerado, ya que incluso el celebrarlo año con año, se ha convertido en múltiples casos en fiestas gruperas (hablando de corrientes musicales) que en nada exaltan el hecho histórico, siendo un mero entretenimiento para la sociedad.

         El independizarnos de los lastres anteriores, entre muchos otros más, es un asunto que nos compete a todos los mexicanos, para lo cual, debemos tener y mostrar un ánimo solidario, pensando colectivamente y dejando de lado enconos, preferencias políticas y políticos que únicamente nos dividen y nos mantienen en la sumisión y en la pobreza.

         ¡Viva México! ¡Viva la dignidad de los mexicanos!