Deja Corral de ser funcional para Chihuahua; peleado con todos, no sirve para gobernar PDF Imprimir E-mail
Opinión - Ernesto Avilés Mercado
Escrito por Ernesto Avilés Mercado   
Viernes, 18 de Septiembre de 2020 16:00

Ernesto Avilés Mercado.

 

Hablando y escribiendo

 

Las intervenciones del Presidente López Obrador y del Gobernador Javier Corral sobre el conflicto que se tiene sobre el agua y las presas de Chihuahua, en lugar de abonar para buscar una solución, creando una mesa de diálogo y negociación, se han polarizado de tal manera que ya es oficial el rompimiento de la comunicación institucional entre la Federación y el Gobierno del Estado.

 

La estrategia adoptada inicialmente por el Gobernador Javier Corral, de ignorar el movimiento generado por los productores agropecuarios, quienes buscaban el apoyo de su representante estatal, o cuando menos que los escuchara en sus planteamientos, generó que se buscaran otras formas de presión como el bloqueo de la carretera 45 y la toma de casetas de peaje, recibiendo en respuesta reacciones violentas por parte de los cuerpos de seguridad estatales, ordenadas directamente por Javier Corral, quien continuaba sin hacer mención del movimiento.

 

Nuevamente la postura de No veo, No escucho y no hablo pero si reprimo, generó una serie de acciones fuera de control por parte de personas infiltradas en el movimiento, que culminaron con la quema de las oficinas del registro civil del Municipio de Delicias.

 

A partir de estas acciones, es cuando el Gobernador comenzó a descalificar el movimiento que había salido a las calles, convocando el domingo 14 de Septiembre a una reunión en palacio a los presidentes de los módulos de riego de los distritos 05 Delicias, 090 de Ojinaga y 113 Alto Río Conchos, para después hacer la declaración conjunta de que se buscaría una solución permanente del conflicto y que se había agendado una reunión con el presidente de la República, directamente en Palacio Nacional hasta donde se dirigirían y de ser necesario dormirían en la misma plancha del zócalo hasta que fueran recibidos; nunca fue verdad.

 

El enfrentamiento entre la guardia nacional y los productores, que culminó con la expulsión de los integrantes de las fuerzas armadas, generó también una serie de acciones en contra de la infraestructura instalada por parte de la CFE, que, a decir de la propia dependencia, fueron daños causados por el orden de los 100 MDP.

 

Horas más tarde, presuntamente integrantes de la guardia nacional, dispararon en contra de un vehículo pequeño, donde se trasladaban Jessica Silva y su esposo Jaime Torres, quienes regresaban a su hogar, después de haber participado en la toma de la presa, falleciendo en el lugar de los hechos Jessica, mientras que se debatía entre la vida y la muerte su esposo Jaime, por las lesiones causadas por disparos de arma de fuego de uso exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea, presuntamente disparados por elementos de la guardia nacional.

 

Este asesinato, fue ampliamente difundido a nivel nacional y ahora si el gobernador Javier Corral salió a medios para afirmar que el crimen no quedaría impune que se llegaría hasta sus últimas consecuencias y que la fiscalía estatal tomaría el asunto.

 

Fiel a su formación de legislador, donde podría decir lo que quisiera, amparado en su fuero constitucional, Javier Corral en compañía de 10 gobernadores, cinco del PAN, dos del PRI, uno de Movimiento Ciudadano, otro del PRD y uno más Independiente, hicieron oficial su salida de la CONAGO, afirmando que se crearía una nueva organización que sirviera de contrapeso ante el gobierno federal.

 

Su estrategia real de aprovechar el movimiento del agua para continuar promoviendo su imagen en los medios nacionales y mantenerse en la opinión pública, tuvo un buen efecto, pero solamente duró mientras que le contestaba el propio presidente en las mañaneras y que el viernes, fue contundente respecto a desnudar el verdadero propósito de Javier Corral y del PAN, que pareciera fuera el de dejar crecer el movimiento para que la estructura partidista se montara por encima de la legitimidad del movimiento, con la única intención de buscar sacar provecho electoral.

 

Javier Corral dejará el cargo el próximo año, pero no dejará la actividad política y desde ahora pretende buscar que en las listas de diputados plurinominales de su partido el PAN, aparezca su nombre y eventualmente buscar la presidencia nacional del partido y desde ahí, también eventualmente continuar promoviendo su imagen y con suerte, hasta buscar la precandidatura a la presidencia de la República.

 

El problema es que Corral pensó que las presiones que estaba acostumbrado a realizar a los anteriores presidentes de la República, funcionarían con Andrés Manuel López Obrador; que los desplantes y declaraciones tendrían el mismo efecto, pero se topó con pared, ya que para nadie es desconocido que su actividad al frente del Gobierno del Estado ha sido nula, que los compromisos que contrajo con la ciudadanía no los ha cumplido, que el apoyo que había tenido en el momento de alcanzar la gubernatura, se ha perdido y que ahora su nivel de aceptación está en los niveles más bajos, de tal forma que ni sustento social, ni mucho menos calidad moral tiene para enfrentarse con el presidente López Obrador.

 

Lo más preocupante para la ciudadanía, además del conflicto del agua, es la falta de apoyo por parte del Gobierno Federal, porque es de todos conocido que no contamos con la capacidad de generar recursos propios suficientes para llevar a cabo la construcción de obras de infraestructura básica o de cuando menos mantener las existentes y ahora teniendo a un gobernador peleado con el presidente, significa que las cosas no pueden ir peor.

 

El ser o no ser, pareciera fuera el problema de Javier Corral, ya que nunca le ha caído el veinte de que ha dejado de ser legislador, donde decía lo que quisiera sin que se presentara ninguna repercusión en su persona, cosa totalmente distinta es ahora como gobernador del Estado, como representante de millones de personas que diariamente salen de sus hogares a buscar el sustento para sus familias y que esperan que su gobernador actúe de manera responsable frente a las enormes necesidades y carencias que tenemos.

 

En el ocaso de su gobierno, Javier Corral ha dejado de ser funcional para el desarrollo del Estado, ojalá y esta postura pueda cambiar en lo que resta de su administración y se puedan mejorar las cosas.

*integrante de la AECHIH