Denuncian esterilizaciones y otros abusos, en los centros de detención de migrantes en EU PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 20 de Septiembre de 2020 08:04

Se han documentado esterilizaciones, agresiones sexuales, falta de atención médica y desprotección a los menores.

 

Las denuncias sobre abusos en los centros de detención de migrantes en Estados Unidos han crecido durante los últimos años, como lo han documentado diversas organizaciones de periodistas y de protección de los derechos humanos.

 

La más reciente se dio a conocer la semana pasada. La enfermera Dawn Wooten, quien trabaja en uno de estos centros en el estado de Georgia, denunció ante el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, una elevada tasa de histerectomías a mujeres (extracción del útero), que podría constituir un caso de negligencia médica.

 

Explica que un ginecólogo, cuyo nombre no se dio a conocer pero al que llamó “el recolector de úteros”, extirpó el ovario sano a una mujer que tenía un quiste en el otro ovario: “Todo el mundo que ve [el médico], tiene una histerectomía. Incluso le ha quitado el ovario equivocado a una mujer joven. Se suponía que se le iba a quitar el ovario izquierdo por un quiste y le sacó el ovario derecho. Ella se molestó. Tuvo que someterse a otra operación y terminó con una histerectomía completa”.

 

La queja fue presentada formalmente por las organizaciones Government Accountability Project y Project South. En esta se detallan diversas prácticas del Centro de Detención del Condado de Irwin (ICDC) en Ocilla, Georgia. Se trata de una prisión privada que alberga a inmigrantes detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

 

De acuerdo con Project South, “el ICDC tiene un largo historial de violaciones de derechos humanos” y está dirigido por LaSalle Corrections, una empresa privada que administra centros de detención de inmigrantes en Georgia, Texas y Louisiana.

 

Además del relato de la enfermera, la denuncia recoge testimonios de inmigrantes detenidos. Una inmigrante detalló que había conocido a cinco mujeres detenidas a fines de 2019 a las que se les practicaron histerectomías. De acuerdo con esta persona, cuando habló con las mujeres, pensó “que esto era como un campo de concentración experimental” con sus cuerpos.

 

La periodista Katherine Speller, del medio digital She Knows, tuvo acceso a la denuncia completa y puso el foco en las prácticas que amenazan la salud y libertad reproductiva de las mujeres en este centro. En un reportaje publicado el 14 de septiembre, Speller detalló que una parte de la queja se centra en la falta de consentimiento informado a las mujeres antes de que les sean practicadas las histerectomías, así como en las consecuencias traumáticas y duraderas en su salud reproductiva.

 

Para las detenidas que no hablan inglés, el idioma supone una barrera que, sumada al suministro de información incorrecta, resulta infranqueable. Por ejemplo, una inmigrante contó que mientras un médico le dijo que le iba a drenar un quiste ovárico, el oficial que la transportó al hospital le comentó que le iban a practicar una histerectomía. Por su parte, una enfermera le dijo que en realidad se trataba de un procedimiento de dilatación y legrado para tratar el “sangrado abundante” que la mujer nunca había experimentado. Cuando lo intentó explicar la enfermera se enojó y comenzó a gritarle.

 

Tras conocerse estas denuncias, el Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos condenó “la práctica poco ética de la esterilización coercitiva o forzada, incluidas las histerectomías” a través de su cuenta de Twitter.

 

Se refirió a un documento sobre consideraciones éticas en torno a las esterilizaciones de mujeres publicado en 2017 en el que señala que: “las prácticas de esterilización coercitiva o forzada no son éticas y nunca deben realizarse. El cuidado ético de la esterilización requiere el acceso a la esterilización para las mujeres que lo soliciten, sin barreras indebidas. Simultáneamente requiere protección contra prácticas injustas o coercitivas, particularmente para mujeres de bajos ingresos, mujeres encarceladas o cualquier mujer cuya fertilidad y paternidad hayan sido históricamente devaluadas o estereotipadas como problemáticas o necesitadas de control o vigilancia “. (AN)