El grito del 15, fértil en mezclar ideas, nombres y faltas al estado laico PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 21 de Septiembre de 2020 07:16

Mario Alfredo González Rojas.

 

EL GRITO DE INDEPENDENCIA surgió como una forma de homenaje a quienes encabezados por Miguel Hidalgo, iniciaron la Guerra de Independencia. En  ese sentido, Ignacio López Rayón organizó una ceremonia el 16 septiembre de 1812, en Huichapan, Hidalgo, en pleno apogeo del movimiento libertador.

Desde entonces, el propósito ha sido el mismo. Sin embargo ha degenerado en su parte protocolaria, en el momento en que el gobernante se dirige al pueblo para echar vivas a nuestros héroes. Este año, el presidente de la república, un obstinado agresor del Estado laico, en su retafila absurda de vivas, hasta gritó, "¡que viva el amor al prójimo!" Una vez más, recurrió al evangelio en su actitud de desmedido ímpetu moralizante religioso, con un fondo de proselitismo hacia los bobos que según él, con esta prédica lo creerán incapaz de penetrar en las nauseabundas aguas de la corrupción, en las que sin embargo está anclado.

En San Luis Río Colorado, Sonora, un lacayo imperial que es el alcalde, gritó "Viva la cuarta transformación, que viva Andrés Manuel López Obrador". Y así por el estilo se vieron cosas más que aberrantes en varios Gritos.

Usted ha de recordar a César Duarte, el que en una flagrante violación al Estado laico, concluía el Grito, con eso de "el cielo bendiga a Chihuahua"; y en una ocasión en el gimnasio Rodrigo M Quevedo, consagró a nuestro estado al Sagrado corazón de Jesús, contando con la presencia de las autoridades del clero católico en la entidad.

Antonio López de Santa Anna, dio  el primer Grito del México Independiente, el 15 de septiembre de 1843; primero lo había programado para el 16 por la mañana, pero prefirió que fuera el 15 a las once de la noche, para que así no tuvieran que "desmañanarse" los mexicanos para acudir a los festejos por la mañana. Y Santa Anna, centralista, dictador y todo lo conservador que fue, hizo honor a los héroes que contiene el Grito tradicional del 15.

Resulta de lo más grotesco e inconcebible, que se desvirtúe el espíritu de los actos patrios por la Independencia, como ha sucedido en ya muchas ocasiones. Le agregan cuánta mescolanza se les ocurre, los gobernantes de los distintos niveles, que aquello francamente ya se traduce en un "chile con papas". Este 2020, en la capital del país, López Obrador se puso de acuerdo con la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, para que apareciese el águila juarista de 1867 y no el águila de nuestro actual escudo. López, queriendo parecer juarista, se tomó el atrevimiento de salir con tal águila, cuando además sabemos que por su discurso y sus obras, este  mandatario es de lo más conservador.

Y como el poder legislativo es un títere del poder ejecutivo, no esperemos que se establezca en la Constitución el reglamento alusivo al uso y mención de nuestros símbolos, héroes y emblemas patrios.

De todas maneras, ya 20 de septiembre, es tiempo todavía de gritar, ¡que viva México y que caiga el mal gobierno!