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Opinión - Columnas
Escrito por mauricio Islas   
Domingo, 27 de Septiembre de 2020 22:04

Mauricio Islas.

 

Hay veces en las que la vida se convierte en un círculo vicioso, una espiral infinito, una serpiente que se muerde la cola y se envenena una y otra vez. Esos errores que cometemos que se convierten en rutina porque no nos paramos a pensar en que puede que haya otra manera de ver las cosas. Puede que aquella puerta que creímos ver cerrada, en realidad siempre estuvo entre abierta. Esas pequeñas cosas de la vida que te hacen sonreír sin ningún motivo aparente, son a las que deberíamos aferrarnos.


Sin embargo, huimos, corremos, desaparecemos, escapamos y sobre todo abandonamos. Esquivamos todo aquello que nos hace feliz, por miedo a que un día se desvanezca. Vivimos afianzados de un miedo irrazonable por el cual somos perseguidos a cada minuto que pasa y a cada momento feliz que presenciamos. Caminamos en un cuerpo fusiforme luchando contra sí mismo en busca de la felicidad, pero al mismo tiempo erradicándola. Somos dignos de nuestro instinto animal dado que por mucho que nuestro ego nos diga que somos la especie más inteligente, utilizamos estos recursos para así hacernos la vida más fácil.


La sencillez es monotonía hoy en día. Simplemente, avanzamos creando y destruyendo a cada paso. Nuestro instinto animal a pesar de estar reprimido lo utilizamos más que aquella inteligencia divina de la que alardeamos. Vagamos por este mundo creyéndonos superiores pero al mismo tiempo no hacemos nada para corroborarlo. La felicidad y el amor son cosas que con el tiempo se han ido desgastando en nuestra sociedad.

 

Aquella persona que ama con locura sin pensar en lo que pueda ocurrir, es marginada por no pertenecer a este grupo de gente con corazones fríos y mentes vacías. Aquella persona que es feliz con poco o sin ningún motivo, es rechazada hasta que se convierte en una persona amargada y pesimista para así poder encajar.


Respiramos y pasamos el tiempo viviendo sin pasarnos a pensar en que es lo que conlleva “vivir”. no es solo caminar hasta el final. Vivir significa un mundo para cada persona. No estoy escribiendo para decirte cómo has de vivir la vida, ni cuál es la mejor manera para hacerlo. Sin embargo, lo que sí se es que siempre se puede mejorar. Nos centramos en cosas insignificantes que pensamos que tendrán un impacto desmesurado en nuestra vida. Pero no es así. Sólo decir que lo más importante es que hagas de tu vida un viaje inolvidable, crea un cambio, comienza algo para luego no terminarlo, escapa de la rutina siempre que puedas, simplemente vive.